Cuadro de Landaluze: El Zapateo
Cómo se baila el Zapateo cubano
Por María Argelia Vizcaino

Casi todos los países hispanoamericanos tienen su baile
zapateado, hijos principalmente del zapateo andaluz, junto al
canario, el catalán, el gallego y el castellano. Así vemos que al
igual que en Cuba nació un zapateo netamente cubano
directamente derivado del romance andaluz y el extremeño, en
México crean el Jarabe Tapatío, en Argentina el Malambo, en
Perú unos cuantos como el zapateo criollo, el de serrano, en
mayor, en menor, con formas específicas de acuerdo al medio
ambiente de cada región, como otros países han creado el
suyo. Su nombre indica que es un baile donde se zapatea
constantemente.

En nuestro territorio el zapateo cubano es considerado el Baile
Nacional del Campesino. Increíblemente Cuba tan pródiga en
bailes urbanos (al revés que Puerto Rico) solo tiene unos
pocos bailes rurales como el Tingotalango, Sucu-suco, la
Caringa (escribe Carpentier Kalinga, Karinga o Calenda), y el
zapateo.

Para ejecutar el zapateo cubano se usan los primeros
instrumentos nacidos en nuestro país como las maracas
(aborigen); las claves (del siglo XVII); el güiro; guayo; calabazo;
botijuela; quijá de burro; machete o mocha; el tres, además de
los aportados por la Madre Patria: bandola, guitarra, el tiple,
vihuela, bandurria, o laúd. En sus comienzos se utilizó el Arpa,
desapareciendo en el siglo XIX, pero fue su uso instrumental
que se le llamó "punto de arpa", el que dio lugar al zapateo.

En el año 1608 la espinela (décima) estaba en boga en nuestro
país como la principal distracción del campesino blanco,
armonizada por el punto de guitarra española o arpa. Sobre
esto en "La música campesina cubana. Posible origen" la
musicóloga cubana María Teresa Linares explica: "La décima
espinela nos llegó a través del teatro de Lope de Vega y Pedro
Calderón de la Barca, los cuales habían empleado la estrofa de
diez versos reordenada y popularizada por Vicente Espinel,
músico y poeta nacido en Ronda (1550-1624). Muchos poetas
de Cuba y toda la América las utilizaron con la función de loa y
homenaje a figuras relevantes". Para más adelante agregar:
"Al extenderse el uso de la espinela por toda la América
hispanohablante se publicaron poemas épicos, como el Espejo
de Paciencia, (1608) del canario radicado en Cuba Silvestre de
Balboa”.

La denominación "Punto" según Natalio Galán en su libro Cuba
y sus Sones, es "pues, la posición de la mano en el mástil de la
guitarra creando un acorde con función de monodia
acompañada, o melodía que sujeta a una frecuencia armónica
queda con bastante albedrío para la inspiración.". Por lo que
Punto era el canto popular de herencia española, que agarra
un dejo criollo y regresa con esa décima a España, en una
tonada reconocida como "punto cubano", quizás por los
instrumentos autóctonos que le acompañan, por su fuerza
rítmica o por los campos armónicos. Ese punto que Galán nos
dice es 3 x 8 allegretto, se conoció en España en 1750 como
"punto habanero" o "punto de La Habana", que no es lo mismo
que "habanera" de 1840 que es una danza canción en 2 x 4.

Producto a la dificultad de las comunicaciones cada región
cubana logró un "punto" peculiar, así vemos variantes
denominadas: punto libre (pinareño o de Vueltabajo); punto fijo
o punto en clave (de Las Villas y Camagüey); punto cruzado
(variante del anterior); punto espirituano (por supuesto de
Sancti Spíritus); punto matancero (de Matanzas); y el punto de
seguidilla (donde se encadenan varias décimas para narrar un
cuento o una fábula) que casi desapareció. Después del canto
del guajiro con su décima en la tonada escogida, pasaban al
baile siempre en la parte instrumental.

Para el siglo XIX era usual en las contradanzas de moda
encontrar en alguna de sus partes formativas un zapateo,
como vemos en la contradanza de Manuel Saumell "La
Quejosita" y la de Carlos Anckermann "¡Mamá, que me van a
pintar!" Respecto al baile Galán explica en su libro que el
escobilleo era mucho más libre y movido que el utilizado en la
contradanza, "además con un pie se marcaba una 'V'
bordeando éste al otro sirviendo de apoyo, el cual, de
inmediato, le imitaba. En el alternar rápido de ambos, mientras
más rápido y menudo más admirado, el bailador con su pareja
se desplazaba en el círculo de los que les animaban. El cuerpo
levemente inclinado en él, y la muñeca izquierda agarrada
posteriormente con los dedos de la mano derecha a la altura
de las caderas. La mujeres podía improvisar su retirada
haciendo una reverencia al hombre siendo reemplazada
inmediatamente (...) desplazamiento en círculos, sin simetría
prevista, a cuyo escobilleo cada hombre aportaba su estilo
personal en los tres que se conocían como más auténticos:
punteado (utilizaba tacón y punta del zapato), escobillado y
atajaprimo, el más humorístico (a veces de rodillas) (...)
opuestamente a las rumbas, la pelvis no se mueve".
Demoticus Philalethes, el escritor de "Yankee travels through
the island of Cuba", que estuvo en nuestro país durante 1850-
52, al describir una fiesta de monteros o guajiros decía: "Esta
danza se ejecuta arrastrando los pies por el suelo que de vez
en cuando, se golpea pesadamente con los talones, saltando
hacia delante o para atrás, asumiendo actitudes difíciles y
posturas extrañas, al sonido regular de la música tocada por
una guitarra y un instrumento hecho de la cáscara dura de un
fruto conocido por calabazo. A veces la mujer le volvió las
espaldas al hombre, que entonces se despojaba de su
sombrero arrojándolo a su pies, y hasta se arrodillaba
implorándole sus favores en actitud suplicante."

Ya la Condesa de Merlin en su viaje a La Habana en 1840 lo
describe muy similar en su carta XIX a la Sra. Sofía Gay: "Dos
personas, hombre y mujer, empiezan por un paso deslizado y
enérgico, acentuado de vez en cuando por golpes en el piso
(…) sus manos sostienen ligeramente por los lados los
pliegues de su vestido, que ella coquetamente trae hacia el
frente (...) él, con los brazos detrás del cuerpo, el puño de la
mano izquierda apresando con sus dedos la mano derecha (...)
tan pronto avanza hacia su pareja luego retroceder y poco a
poco dejarse encerrar en sus últimas retiradas, como finge
alejarse de ella y no tarda en ser atraído a su vez por la
bailadora. Al fin los dos actores de esta escena se reúnen y la
danza toma un carácter más vivo, más voluptuoso, más
ardiente, que dura hasta extinguirse y que los lleva a menudo
hasta el delirio. Pero no se detienen jamás y de rareza
abandonan su puesto los dos al mismo tiempo, sin que cese la
música. Por lo general el hombre es reemplazado más veces
que la mujer por otro bailador."

En otra carta, en la XXII escribe: "...empieza nuestro famoso
zapateo (...) El más avisado escamotea el lugar de su rival y lo
sucede rozando hacia delante y hacia atrás con sus ágiles
pies el suelo que rechina y moviéndose con una ligereza
sorprendente. Pronto una de las jóvenes le arroja la
recompensa deseada, el pañuelo bordado y perfumado, con
sus iniciales y mil festines emblemáticos. Ella, con sus ojos
negros, su talle flexible, viva y ardiente, recoge con la punta de
sus dedos los pliegues de su traje de muselina, y a su vez
persigue y busca al bailarín invitándolo con coqueteos llenos
de encanto. Luego se le escapa con vivacidad mortificante, se
agita en los miles rodeos de su baile ingenuo como el pez en el
agua limpia, y de derecha a izquierda después de dar mil
vueltas se encuentra en el mismo lugar que había dejado.

Durante el siglo XIX sigue el Punto y su Zapateo en el campo
cubano, pero en la ciudad nace la "Guajira", que en su
vocabulario idealiza la vida campestre con un estilo más
sublime de marcado lirismo, enriqueciendo el cancionero
popular. Por lo que el Punto cubano con su décima y el zapateo
es el que da inicio a la Guajira que mantiene el 6 x 8 del
zapateo alternando con el 3 x 4, pero en tempo más moderado
y siempre con letra, confundiéndose con la "Criolla". Esta
canción "Guajira" no tiene nada que ver con la "Guajira" 2 x 4
variante de la Guaracha, sólo que las dos hacen alusión al
campo de Cuba.

El zapateo cubano es hoy un baile folklórico porque no
evolucionó, se quedó en su tiempo y espacio, ni siquiera
progresaron algunas de sus variaciones. Tratemos de seguir
cuidándolo como fue: El Baile Nacional de Guajiro de Cuba.-
El ritmo Pachanga y el baile
Por María Argelia Vizcaino

A petición del amigo Israel Sánchez Coll escribo sobre este
tema, ya que solicita la ayuda de todo aquel que pueda
prestársela para escribir una historia veraz y completa sobre el
ritmo Pachanga. Sanchez-Coll es parte importante de la
excelente revista musical latinoamericana www.herencialatina.
com, una de las personas más objetivas y documentadas sobre
los orígenes de la música en nuestro continente, siempre en
busca de la verdad.

Empiezo indagando en mi edición de la Real Academia Española
que sólo cuenta con el vocablo "pachanga, go" como adj. de
Honduras y Nicaragua que significa "regordete". Pero en el
ciberespacio pude consultar la versión actualizada del www.rae.
es, y manifiesta cuatro acepciones: Pachanga. 1. f. Danza
originaria de Cuba. 2. f. coloq. Alboroto, fiesta, diversión
bulliciosa. 3. f. Partido informal de fútbol o baloncesto que se
juega en una sola portería o canasta. U. m. en dim. 4. f. coloq.
Arg., Cuba, El Salv., Guat., Nic. y Ur. Fiesta popular o familiar,
generalmente con baile. También revisamos el Diccionario
Enciclopédico Ilustrado de Selecciones del Reader's Digest
donde anotan que es 1.- Baile antillano que combina los ritmos
del merengue, la guaracha y el son montuno, y 2.- Fiesta muy
alegre, ocio, algo poco serio. Y por último revisé Wikipedia, la
enciclopedia libre que recoge "es un tipo de música latina y de
danza americanas que originan de Cuba en los años 60. La danza
substituyó brevemente el cha-cha en renombre, pero era en
última instancia de breve duración. Todavía sigue siendo muy
popular, sin embargo, en Cali, Colombia, donde los golpes
originales de este género se pueden oír cualquier día de la
semana en varias estaciones de radio y, en los fines de semana,
en las docenas de clubs de la danza."

Etimológicamente se atribuye que es sustantivo que llegó de
África, pero posiblemente tenga alguna relación con un
numeroso grupo de palabras que en Español y otros idiomas
contienen la raíz “pach-” que tiene el sentido de ‘obesidad’ y de
ahí proceden “pacho”, “pachón”, “pachucho”, “pachorra”,  por
supuesto “pachanga” y muchas más. En algunas de ellas, se
pasa de la idea de ‘obesidad’ a la de ‘vulgaridad’ por eso se usó
para definir una "diversión bulliciosa" o "algo poco serio".

El ritmo que se conoce por Pachanga fue creación del cubano,
natural de Baracoa, Eduardo Dadvison, un connotado escritor
radial y músico que a petición de sus colegas de la Orquesta
Sublime, que necesitaban algo nuevo que causara gran impacto,
les entregó su pieza "La Pachanga" sugiriendo que le hicieran
un arreglo diferente agregando un clarinete, al que se encargó al
maestro Richard Egües. Y realmente impactó a toda Cuba y al
exterior.

Como nació justo con la huida de Batista en 1959, el nuevo
gobierno se encargó de politizar el ritmo, y hasta el macabro
comandante Che Guevara calificó que aquello era un "socialismo
con pachanga". Pero en ese mismo año 1961 que Cuba pasó a
ser el primer país socialista de América, el autor de la Pachanga
aprovecha una actuación en el exterior y no regresa, y eso es un
pecado en un país antidemocrático, por eso los comisarios
culturales eliminaron de los medios de comunicación, de todas
las victrolas y tiendas, que ya estaban en su poder, cada disco
que cantara pachanga.

El ritmo encontró tierra muy fértil en New York donde todo lo
que llegara de Cuba era bienvenido por su sello de triunfo
seguro. A partir de esa época, mientras en otros países
disfrutaban de nuestra pachanga, jamás en Cuba se escucharon
ni a Palmieri, ni a Héctor Rivera, ni a nadie que se supiera tuviera
un cubano exiliado en su orquesta, mucho menos a Joe Quijano,
el mejor exponente no cubano de la Pachanga que no entró en el
juego de la politiquería.

Se ha escrito que la pachanga nace en 1959 del Chachachá. El tan
prestigioso Dr. Cristóbal Díaz Ayala en su libro "Música Cubana
del Areyto a la Nueva Trova" define que el ritmo Pachanga "es un
chachachá más libre, más abierto, más proclive a pasos
diferentes y por ende, más popular por más bailable". Por otra
parte Belisario López y Frank Ugarte han declarado que es una
combinación de ritmos que envuelven el Merengue, el Son
Montuno y el Mambo. Para mi oído de bailadora lo considero una
combinación de merengue con guaracha cubana, y algo parecido
escribió el musicólogo colombiano Manuel Antonio Rodríguez A.
en www.musicalafrolatino.com que
"la pachanga surgió como
una combinación de la plena y el merengue"
, y ya sabemos que
la plena nace en Puerto Rico en el siglo XX de la bomba
puertorriqueña y la guaracha cubana. El mismo Israel Sánchez
Coll razona cuando nos escribe:
"No sé, estos temas me suenan
mucho a merengue y algo a porro colombiano"
. Y el Porro es
música de la costa de Colombia, y vaya que similitud tiene con
nuestra guaracha, escrito igual en 2/4.

En La Habana, entre 1959 a 1961 vi bailar la Pachanga como la
guaracha, pero moviendo los brazos entrelazados de la pareja
(lo que llamamos sacar agua), y más tiempo separados, dando
unos salticos pronunciados, que me ha parecido ver en los
bailadores colombianos de la década de 1990-2000 cuando bailan
salsa. Pensaba que los hermanos suramericanos bailaban así
por la influencia de la Sonora Matancera, pues la forma que ellos
ejecutaban sus canciones pedía al bailador esos salticos con el
compás, pero ahora me doy cuenta que puede que sea por la
influencia de la pachanga. Lo que el mundo conoce por Salsa
desde 1970, nosotros en Cuba le llamábamos música popular
cubana y la bailábamos desde finales de la década de 1950 al
estilo "Casino", pero era un baile solamente ejecutado en la
capital de nuestra nación hasta 1978, no así la guaracha y el son
que eran conocidos en todo el país. Por eso la Pachanga era del
gusto de la mayoría, especialmente de todos aquellos
bailadores de guaracha y no para los llamados casineros,
porque la pachanga no es funcional para el baile casino que se
estaba popularizando en La Habana desde el furor del chachachá
en los te bailables de los clubes y casinos, y no por acelerada
como argumentan los no bailadores, sino por su semejanza con
el merengue más que con el chachachá, porque este último
hace que los pies se desplacen apenas sin levantarse del piso y
con la pachanga, con el merengue y la guaracha se levantan, de
ahí los brinquitos aunque sean ligeros.

Es verdad lo que dice el musicólogo colombiano Manuel Antonio
Rodríguez A.:
"En el baile del son pesa mucho la cadencia
coreográfica de pareja, mientras que en la pachanga, urbana y
callejera ella, pesa más el afinque solitario del bailador."
 Y
además nos dice en el referido artículo que la pachanga es la
antecesora de la salsa, pero le aclaro que solamente en New
York, no en Cuba, que antes de la creación de la pachanga
bailábamos nuestra música estilo casino, que fue y siempre
será la manera como se bailó lo que en el mundo llamaron salsa
y cuando aquello era nombrado chachachá-son o son-chá,
igualmente el mozanchá, y que casi no hay historias salseras
que lo mencionen.

New York ha sido la mayor beneficiada de los logros musicales
cubanos. Lo escribí hace años cuando elaboré la "Historia de un
mismo baile: Salsa o Casino" que pueden leer en
http://www.
mariaargeliavizcaino.com/m-BailandoSalsaoCasino.html : "Ay!,
que razón tuvo el reconocido escritor Leonardo Acosta cuando
leyó en una exposición en 1999 titulada Música Cubana
Contemporánea (que también menciona de igual forma Antonio
Mora Ayora en la Primera Historia Digital de la Salsa www.
radiorabel.com/libro/):
«Al pasar la moda del Chachachá y
comenzar los cambios socio-políticos en la Isla de Martí, fruto
del triunfo de Fidel Castro Ruz y sus barbudos rebeldes de la
Sierra Maestra, se inició otro proceso fundamental para la
cultura popular del Caribe hispánico: el desplazamiento del
epicentro sonoro caribeño de La Habana a Nueva York». Y
adiciona que es «innegable que la Pachanga fue el último
eslabón con la música tradicional cubana dentro de lo se
cocinaba en los Yores.»"

De ahí para acá empezó la apropiación de ritmos y piezas de los
cubanos que no tenían oportunidad de reclamar su trabajo, y
todo eso que nos ha causado gran malestar y que hace
interminable la discusión, porque muchos no aceptan el aporte
legítimo de nuestros creadores, ya que no conocen la verdad.

Es la historia de la Pachanga quizás la más ligada a la política, por
eso al hablar de la misma no se puede omitir. Posiblemente casi
no se ha ahondado en sus orígenes para no herir
susceptibilidades partidarias, ya lo hemos dicho en otras
ocasiones, todo movimiento cultural lo maneja la política, no se
pueden separar, y nadie se atreve a negar que en nuestro país
penosamente fusilaron a la pachanga como a todo aquel que se
oponía al nuevo sistema, y el que pensara diferente si quería
sobrevivir, tenía que marchar definitivamente al extranjero. Fue
la Pachanga una víctima más del castrismo, en la isla no se pudo
volver a escuchar, por eso al igual que los exiliados triunfó en el
exterior, porque la libertad brinda la mejor de las posibilidades
para la evolución y el progreso.

Le agradezco a Israel Sanchez Coll el empujón para adentrarnos
en este tema tan interesante, y poder ofrecer mi análisis como
testigo en Cuba, como historiadora y principalmente como
bailadora. Veremos como la escudriñan los “eruditos” de la
música y los que prefieren tapar el sol con un dedo.-


Polémica también con la Pachanga
Parte I de II
Por María Argelia Vizcaino

Cuando terminé mi trabajo sobre el ritmo Pachanga y el baile
(publicado en http://www.mariaargeliavizcaino.com/m-
bailescubanos.html ) a petición de Israel Sánchez-Coll, editor de
la revista cibernética Herencia Latina,  sabía que traería polémica
porque no estaba escribiendo lo que los cubanofóbicos querían
escuchar.

Específicamente el Sr. Néstor Emiro Gómez ha escrito y
reescrito para demostrar que no es un ritmo creado por el
cubano Eduardo Davidson sino del dominicano Johnny Pacheco
originado en New York. Basándonos en su tesis voy a exponer la
mía, para que el lector y los estudiosos del tema nos evalúen o
se rían de cómo se gasta tinta y tiempo con tal de quitarle más
logros a Cuba y a los cubanos.

Bajo el título de
“¿Ignorancia o deshonestidad: quién es el
parcializado?”
el Sr. Néstor Emiro Gómez publica todo un
tratado “pachanguero” lo mismo el titulado
“Pachanga o
merengue”
arremetiendo principalmente contra el Sr. Nando
Albericci y dándole casi los mismos epítetos que le critica, a
este locutor colombiano estudioso de los ritmos que radia a sus
oyentes. Yo no sé lo que escribió al respecto el Sr. Albericci,
sólo tengo delante de mí la tesis del Sr. Gómez que se basa en
entrevistas, porque ni vivió en Cuba ni estaba en New York en la
época del boom de la pachanga. Por lo que su teoría de la misma
nace de cinco puntos principales.

Primero: un trabajo de Vernon Bogges, profesor de la
Universidad de N.Y. que entrevistó a Al Santiago, empresario de
la industria discográfica. Lo más significativo de esta entrevista
es lo que dice Al Santiago:
“A propósito la palabra pachanga
viene de una composición escrita por el genio cubano y escritor
de radio Eduardo Davidson. El escribió una canción llamada la
pachanga, la cual tenía un golpe más de un merengue que lo que
nosotros conocemos como pachanga y fue un semi-éxito en Cuba
(...) el problema estuvo en haber elegido el mismo nombre que
Davidson utilizó en su tema, para llamar pachanga lo que estaba
haciendo furor en New York”
. Los que tienen oído musical saben
que lo que tocó Pacheco fue “son montuno”, nada que ver con la
pachanga de Davidson y los que conocen de música y de historia
se dan cuenta que ese es un ritmo cubano. Les aclaro que no
fue un "semi-éxito" en Cuba, fue un exitazo que Al Santiago no
vio porque no estaba allí.

Segundo: En otra entrevista publicada a mediados de la década
de 1980 en la revista Latin New York donde supuestamente se
enfrentaban “Pacheco con Eduardo Davidson y donde Pacheco le
decía a Davidson que él era el padre de la Pachanga. A lo que
Davidson respondió:
‘Si tu eres el padre, yo soy la madre’.
Suponiendo que fue verdad, eso no nos afirma que Davidson le
diera la razón, más bien a nuestro entender se lo sacó de
encima muy a lo cubano, ridiculizando las afirmaciones de
Pacheco como buen plagiador. Tampoco es justo pensar que
Davidson contestó así porque dejó entrever su orientación
sexual, cuando en aquellos años no era tan fácil declararse
abiertamente homosexual.

Tercero: El Sr. Gómez usa la etimología del nombre de Pachanga,
-que ya estudiamos y expusimos en nuestro artículo original
sobre este ritmo-, basándose en lo que editaron a principios de
los años 80s en el Diario Del Caribe, un periódico de Barranquilla
(Colombia) que ya desapareció, que el periodista Gilberto
Marenco Better publicó una serie de artículos sobre la historia
de la salsa. “En uno de esos artículos Gilberto afirmaba que
Johnny Pacheco había sido el creador de la pachanga y que esa
palabra era producto de una combinación de las tres primeras
letras del apellido de Pacheco, con la terminación anga, tomada
de la palabra charanga. Para mi fue tan sorprendente aquella
afirmación, que no tuve reparos en señalarla como una historia
inventada por Gilberto.” Los que tienen esto por correcto
aparentemente no se han dado cuenta que Pachanga es un
vocablo mucho más antiguo al nacimiento no sólo del ritmo de
Davidson, sino del mismo Pacheco, y además de muy popular en
Cuba y también lo ha sido en Uruguay y Argentina, antes que en
New York.

Relata el Sr. Gómez que cuando él llega a New York y
“tiene
oportunidad de conversar con muchos de los protagonistas del
desarrollo de la música latina en esta urbe”
, se encontró con las
historias sobre el origen de la Pachanga, entre ellos Johnny
Colón, Joe Cuba y Orlando Marín, que este último a la pregunta
de ¿qué diferencia hay entre la pachanga que tocó Eduardo
Davidson y la que se creó aquí en NYC?, le afirma
“Lo que hizo
Eduardo Davidson fue sólo una canción usando el nombre
pachanga o el estribillo pachanga; de hecho, no era un baile. Él
no inició el ritmo aquí en Nueva York, ni el baile; sólo realizó
una canción, y era una gran canción. El ritmo de su canción es
bien diferente y en nada se parece al que se elaboró en Nueva
York.”
Pero es muy banal esta afirmación de alguien que no
estaba en Cuba para saber cómo se bailaba allí y falso al
asegurar que solo fue una sola canción la de Davidson al
respecto. Por lo que creo que es el Sr. Gómez, el que le sacaba a
la fuerza a Marín lo que quería escuchar, lo mismo de lo que
acusa que hizo el Sr. Albericci, más viendo como es que el Sr.
Gómez  entrevista a Joe Cuba en 1996 (http://es.youtube.
com/watch?v=4GKMPmYWOWo)

Cuarto: A mi entender el punto más valedero de los que plantea
el Sr. Gómez es el que se refiere a lo publicado el 30 de abril de
1961 por la revista Nuestra Historia de El Diario La Prensa en la
ciudad de los rascacielos, sobre unas declaraciones de Arsenio
Rodríguez al periodista José Torres Cintrón bajo el título “
La
Pachanga enloquece a NY”
donde el cieguito maravilloso
reclama para sí la autoría de la pachanga que se toca en New
York, como también ha dicho que Pérez Prado le cogió su
mambo y que el chachachá fue su creación.

“La historia vuelve a repetirse. Me quitaron el Mambo y ahora
me quieren quitar el Montuno”, afirma Arsenio (refiriéndose a la
manera de tocar la pachanga en New York y no a la de Davidson).  
(…) La Pachanga — declara Arsenio — nace en Cuba. Tiene su
cuna en Santiago de Cuba. Ya lo dijo un sabio en una ocasión: En
este mundo nada desaparece, todo vuelve al mismo lugar. Este
ritmo que hoy se conoce por Pachanga nació en Oriente, en una
finca llamada El Pilón. Primero se llamó ‘Chivo’. Se tocaba con un
tres (guitarra cubana) que se ‘encuerdaba’ con tripas de jutía, las
que se ponían a secar y luego, ya bien secas y duras se llevaban
al tres. Un latón de carburo servía como bongó o tumbadora; una
tinaja con un hueco en uno de los costados servía de contrabajo
(se soplaba) y, dos trocitos de madera a los cuales se les llamó
‘claves’, eran los instrumentos originales para interpretar la hoy
llamada Pachanga” (la de Pacheco).

Arsenio Rodríguez dice que el merengue no deja de tener una
pequeña influencia en la Pachanga original (la de Davidson),
explica: “En las colonias de caña de Cuba — muy especialmente
allá en la provincia del Oriente— se reunían muchos haitianos,
jamaiquinos, puertorriqueños, hombres de trabajo que venían a
Cuba para el corte de la caña durante la molienda. Para nadie es
un secreto que el ‘merengue’ nace de un ritmo haitiano llevado a
Santo Domingo”. “El chivo original en una ocasión se llamó
‘Capetillo’, en otra ‘Son Montuno’ y hoy se llama ‘Pachanga’ (…) la
primera Pachanga que se compuso está ligada al merengue, ya
lo dije anteriormente. La letra de esa pachanga dice: ‘Señores
qué Pachanga, me voy pa’ la Pachanga (…) Mas inmediatamente
se han apartado de esa primera Pachanga y han caído en su
origen, el Chivo y el Son Montuno”.

Todo esto tiene una lógica tremenda si sabemos que el chivo es
parte fundamental para los quisqueyanos y que el compositor y
cantante Eduardo Davidson, que era el seudónimo de Claudio
Eddy Cuza nace en Baracoa, (región más oriental de Cuba con
influencia hispanofrancohaitiana) el 30 de octubre de1929, que
fue además un hombre preparado, escritor de radionovelas de
éxito como “Ayúdame Dios mío” y “El batey de las pasiones”,
por eso llegando a La Habana y firmar con la compañía disquera
Panart llega a tener grabadas en menos de dos años más de
sesenta canciones distintas. Es posible que siendo de esa tierra
oriental escuchara lo que Arsenio llama el Chivo, y se lo trajera
en su peregrinar a la capital cubana para desarrollarlo e
internacionalizarlo. Desde el primer número titulado como el
ritmo “Pachanga”, le siguieron Lola Catula; La viuda del muerto;
Muchachita delicada; Pachanguero; Hurrah for la pachanga
(versión en inglés en 1960 por Jeanne Pollack); Oh, Mama
Pachanga; Sinfonía de pachanga; en 1961 ya en el exilio grabó
Fiesta pachanga; Pachanga en Puerto Rico en 1962, Embustera y
Pachanga a la francesa en 1963. En 1962 sacó el ritmo Bimbi (una
mezcla de samba brasileña y bembé afrocubano) y le siguió el
ritmo Le Frisson, sin trascendencia, y un poco antes del éxito
pachanguero. En 1957 creó un merecumbé titulado Regalo Rico y
en 1958 le siguió “No me dejes solito fe”, y también compuso en
1968 “Gozando el Bungaloo” y “Dr. Bungaloo”, en el furor de este
ritmo, y en 1971 experimentó con el “Baile del Zulu”, todo esto
nos demuestra que Davidson era un constante y prolífico
creador, que también creó grandes boleros, chachachás,
danzones, mambos, falleciendo en Nueva York, el 10 de junio de
1994.

No es una sola la pachanga de Davidson por eso nos alarma el
poco conocimiento del destacado músico Orlando Marín sobre
el tema y del entrevistador que así lo aceptó.

Igualmente es importante dejar claro como en el referido
artículo de 1961 el periodista José Torres Cintrón señala: “Hay
disparidad de criterios sobre el origen de este movimiento. Sin
embargo, los más autorizados directores de orquesta de la
ciudad, entre ellos el popular Machito Juanucho López, Belisario
López y Fran Ugarte coinciden que la Pachanga es una
combinación de ritmos que envuelven el Merengue, el Son
Montuno, el Mambo y otros ritmos tropicales candentes (…)
Según las indagaciones que hemos hecho, todo parece indicar
que aunque el ritmo está hoy causando furor en la ciudad, fue
traído aquí por las orquestas de Fajardo y Aragón, las cuales
visitaron esta ciudad en 1959. Esas orquestas introdujeron el
ritmo pero no “pegó”.

Lo que yo veo en todo esto es que a los cubanofóbicos no les
basta toda la expropiación de la música cubana clasificándola
como Salsa, también quieren la Pachanga, que aparentemente
fue el primer nombre que usaron para esconder los ritmos
cubanos.

Continua.-

Polémica también con la Pachanga
Parte II de II
Por María Argelia Vizcaino

No sé si en la Parte-I leyeron bien la entrevista a Arsenio
Rodríguez, quien es nativo de Güira de Macurijes en la provincia
de Matanzas, que reconoce por la letra que la primera pachanga
que existió es la de Davidson, y también nos asegura que a la
misma “se le agrega una flauta y violín y sale la pachanga de
New York apartándose de la primera pachanga cayendo en el
son montuno” (en alusión de Pacheco y su charanga).

El mismo Sr. Néstor Emiro Gómez nos da las coordenadas para
saber que las versiones originales del tema ‘La Pachanga’ dice
es grabada por la orquesta Sublime en 1957 (Díaz Ayala dice en el
1959) “
y la versión que, casi enseguida, hizo Roberto Faz, el  LP
Maype, Pachanga y algo más”.
Recalcando que estas dos
versiones, no tienen ningún parecido con toda la producción que
se hizo en New York desde principios de los años 60 con ese
nombre. Entonces, ¿por qué tanta polémica si fue Pacheco y
Charlie Palmieri quienes usaron el vocablo Pachanga para
disfrazar el son montuno que ellos tocaban, por eso Arsenio
Rodríguez, -que fue el primero en llevar este ritmo a los yores-
se lo estaba reclamando? Para los que argumentan que el baile
también se originó en New York debían saber que mucho antes
se bailaba en Cuba, por eso no coincido con el Sr. Torres Cintrón
de que el baile que se utilizó para la Pachanga en NY sea invento
del Bronx. Ahora, gracias a la Internet y a la página www.youtube.
com podemos ver las muestras de Felo Bacallao con la Orquesta
Aragón bailando Atilana http://
www.youtube.com/watch?
v=kyLQODr0kRg&feature=related , (recordemos que la Orquesta
Aragón actuó en 1959 en New York donde Bacallao les mostró su
forma de bailar), ya con anterioridad Frank Pérez Grillo “Machito”
bailaba igual, lo vimos en un programa de TV en Japón. http:
//
www.youtube.com/watch?v=mCdf9Z6WTl8

En un trabajo de Andrés Campo Uribe, titulado "Johnny Pacheco"
nos amplía sobre el origen de la pachanga en New York:
"Cuando la Pachanga invadió a la gran ciudad, y se convirtió en
una locura, ahí estaba Pacheco en el lugar exacto donde se
cocinó la pachanga, el club Social Tritón en el Bronx,
modificando su charanga e introduciéndose en el nuevo ritmo
con las magnificas voces de un trío de oro: el maestro Chivirico
Dávila, el señor Elliot Romero y el maestro Rudy Calzado (que
cantó en la Sublime con Davidson), en efecto, compartieron todo
este momento con los pachangueros de Orlando Marín, Héctor
Rivera y su Orquesta, El Sexteto La Plata, la Orquesta de Chuito
Vélez y sus Estrellas Boricuas, Charlie Palmieri, Joe Quijano, Al
Castellano, Mongo Santamaría, Lou Pérez y su Orquesta, Mon
Rivera, Pete Terrace y su Orquesta, Arsenio Rodríguez, Dioris
Valladares y su Conjunto, Joe Loco, Kako y su Combo, Charlie
Fox, Manolín Morel y su Charanga, Tito Rodríguez, Don
Belisario López entre otros y de verdad que fue el delirio. Luego
acompañó esa maravillosa reunión que se dio en el club Village
Gate en Greenwich Village, la cual se cobijó bajo la sombrilla de
los Allegre All Stars y resultaron tres hermosos LPs bajo las
voces de Cheo Feliciano, Monguito “El Único” y Chivirico
Dávila."

Es que hasta Tito Puente grabó pachanga en 1961 bajo el título
"Caramelos" incluida en el disco "Pachanga a lo Puente". (Tito
Puente es el primer puertorriqueño que haya sido capaz de
declarar dignamente que él siempre interpretó música cubana,
sirviendo de ejemplo a Papo Lucas, Joe Quijano y otros, muy
pocos que le siguieron).

Posterior a la pachanga en Cuba surgió algo muy parecido y muy
pegajoso, pero que no le permitieron continuar las nuevas leyes
que controlaron todo. Nos referimos a “La guarapachanga”,
canción de Juan Rivera Prevot grabada por el Conjunto de Félix
Chapottín y sus Estrellas, cantando Miguelito Cuní, Conrado
Cepero y Udalberto Fresneda (Chicho), que en 1962 se bailaba en
Cuba estilo “casino”.

Quinto y último: Es el peor punto que usa el Sr. Gómez para
probar su tesis pretendiendo ridiculizar al más erudito hasta el
momento en música cubana y puertorriqueña como es el gran
investigador cubano Dr. Cristóbal Díaz Ayala, porque en su libro
Del Areyto a la Nueva Trova, dedica el capítulo VII a la década de
1950 titulándolo “Los fabulosos años cincuenta”, a lo que el Sr.
Gómez afirma primero con mucha razón:
“La impresión que le
deja a uno la lectura de este capítulo es que una bonanza
semejante solo es posible en un país con una estructura
económica bien fuerte. Una economía comparable solamente a
la de un país desarrollado.”
Para después afirmar una falsa
concepción por eso su desconocimiento lo hace preguntarse:

“¿cómo podría una estructura económica como la cubana de ese
tiempo, apoyada en el monocultivo agrícola, ofrecer condiciones
para que la dirigencia tuviera la suficiente capacidad de hacer
inversiones del tamaño que lo requería la infraestructura del
medio y permitir así que la industria del entretenimiento
alcanzara un desarrollo con monocultivo, etc.?”

Como podemos ver el Sr. Gómez viviendo en libertad que ofrece
la oportunidad de buscar diferentes fuentes de más veracidad
se basa en la historia que inventaron los comunistas llena de
mutilaciones, por lo que difiero totalmente con él, y con
conocimiento de causa le digo solamente algo que contesta de
por sí sólo si era realidad esa bonanza económica antes de 1959,
que la moneda cubana tenía el mismo valor del dólar de Estados
Unidos, y hubo momentos que valió unos centavos más, y
fuimos el segundo país del mundo en tener canales de TV en
colores, el primer lugar de América Latina con más  
telerreceptores, igualmente el primero en Latinoamérica en
disponibilidad de energía eléctrica y consumo (no había
apagones), el tercero con mayor cantidad de automóviles
particulares, y de los primeros en tener teléfonos, estudios de
grabación, compañías disqueras, trasmisiones radiales,
industria cinematográfica, con la mayor cantidad de salas de
cine, centros nocturnos, salones de baile, más que París,
Madrid, Londres y New York. Se exportaba sin racionar a la
población el azúcar y sus subproductos, y los productos
forestales, minerales, animales, que gracias a esa ganancia se
podía importar lo que faltaba.

Todo un dislate, con inexactitudes lo del Sr. Gómez, para no
reconocer lo que él mismo asegura: “Porque, si de algo hay que
estar completamente seguro con relación a la música, es de su
absoluta dependencia con respecto a la estructura social y
económica de la sociedad donde se desarrolla”.

Aunque en realidad esta teoría no aplica cuando sabemos que
desde el siglo XIX, en plena colonia, con esclavitud, con una
diezmante guerra de independencia, ya Cuba era una fábrica
productora de ritmos y exportábamos artistas más de lo que
importábamos, y después de 1959, a pesar de la represión y la
destrucción económica, se siguió multiplicando el talento
artístico dentro de Cuba y en el exilio.

Para colmo el Sr. Gómez ni es cubano ni vivió esa década
fabulosa para desmentir al Dr. Cristóbal Díaz Ayala y tantos como
él entre los que se encuentran muchos artistas, los principales
testigos, y se pueden leer las crónicas de la época y las de
Rosendo Rosell en sus libros de Vida y Milagros de la Farándula
en Cuba, y que conozco de primera mano por fotos personales y
porque me lo han contado mis padres, mis tíos, mi hermano,
mis amigos bailadores Joe Noda, José Arenal, Pepe Martel, un
poco más pequeño Chico Álvarez, personas con mucho
prestigio que no manipulan con su verdad, que vivieron la época
de oro de Cuba y también la de New York.

Usar esa versión amañada después de casi cinco décadas de
tiranía deja mucho que desear de todo lo que manifiesta el Sr.
Néstor Emiro Gómez, porque alguien que se considera
historiador creíble no expone versiones llenas de mentiras o
con verdades a medias. Un escritor que se respete tiene que
ser veraz en todo momento, objetivo y sin caprichos.

Y como yo sí sé del valor incalculable de las investigaciones del
Dr. Díaz Ayala, de la calidad y objetividad que lo caracterizan me
siento muy orgullosa de haber recibido el 9 de marzo de 2007  
unas letras del mismo cuando publiqué mi trabajo “El ritmo
Pachanga y el baile” que dice textualmente:
“Estimada amiga:
Muy valiente y efectiva tu defensa de la cubanidad de la
Pachanga y Davidson. ¡Adelante! CDA.”

Y cerramos esta polémica sobre el ritmo Pachanga y su baile,
aunque mucho me gustaría que Johnny Pacheco, declarara
frente a una cámara que fue su inventor, lo que no va a suceder
porque no va a decir mentiras, igualmente que fuera más
directo en sus declaraciones cuando dice que le puso “Salsa” a
la música popular del “Caribe” para unificarla en un solo vocablo
y no confundir a los americanos, y diga claramente que esa
música que ellos tocaban era de Cuba y no incluía a las bombas,
plenas, parrandas y seis chorreao o seis de los palitos de
Puerto Rico, mucho menos música de Brasil, y de otros países
de la cuenca caribeña. Que vemos que pretendió hacer lo mismo
con ese Son Montuno llamándolo Pachanga, aprovechando el
éxito del ritmo de Davidson, creando –sin querer o queriendo- la
confusión, lo que ese baile (de Machito y Bacallao) sin variedad
de pasos y tan cansón no lo ayudó.

Por eso afirmo como dice el forista Alex Fruto y que se presta a
todos los que como el Sr. Néstor Emiro Gómez investigan a su
conveniencia:
“Por más que insistas ya todos en el foro saben
que la Pachanga es otro ritmo cubano”.
Sea el Son Montuno que
ejecutó Pacheco con Palmieri, que Arsenio Rodríguez le reclama
la autoría o la ‘guaracha-merengada’ de Davidson, son CUBANAS.-
Mi Ritmo
Por Cástulo Gregorisch

Mi ritmo tiene energía,
mi ritmo tiene sabor,
mi ritmo trae alegría
al resonar del bongó.

Mi ritmo es clave y maraca,
mi ritmo es puro tambor,
mi ritmo es son, también rumba,
es guaracha y guaguancó.

Mi ritmo es la tumbadora
que de África nos llegó,
mi ritmo levanta un muerto
si das de beberle ron.

Mi ritmo si tiene vida,
mi ritmo genera amor,
mi ritmo mueve comparsas,
mi ritmo es nuestro folklore.

Mi ritmo guía el bembé
en su frenético ardor,
cuando al sonar del batá
baila el que nunca bailó.

El día que yo me fugue
de este mundo acogedor,
si va conmigo mi ritmo,
no me importa a donde voy.

Historia de BAILES CREADOS EN CUBA
Investigación de MARIA ARGELIA VIZCAINO
Zapateo cubano - Danzón - Guaracha - Bolero - Sucu-suco - Casino (Salsa) - Pachanga - Bolero -
Mozambique
- Contradanza cubana - Rumba
Recomendamos página de Herminio Huerta
http://havanadc.blogspot.com/2008/11/el-zapateo.html
Sección constantemente en progreso, visítela
próximamente
Zapateo cubano interpretado por la pianista Elena
Casanova
www.youtube.com/watch?v=8lqYt13MduY&feature=related
Guateque Campesino (Celia Romero) – Canta
Guillermo Portabales
www.youtube.com/watch?
v=JHTMslXzNh8&feature=grec_index
Algo sobre "El Zapateo Cubano"

Por Josefina Ortega, La Habana

Los cubanos tenemos famas de bailadores y así parece ser
desde hace centurias, tal y como buena parte de los cubanos
bailan hoy casino, Cha.cha-cha, danzón, algún que otro mambo;
o se mueven al ritmo del hip-hop, cuando sobre el escenario un
grupo de raperos advierte «¡ven, que te vo´a dar la caja!».

Y parece que sí que somos bailadores —o lo intentamos— igual
el obrero que el intelectual o el campesino. Y en cada época se
bailó lo que a cada época le tocó, haya sido la contradanza, el
paspié, el minuet o el brake-dance.

Ni el fenómeno estuvo limitado al paisaje urbano, pues entre los
campesinos existió una danza propia, una de las más antiguas,
y con particularidades que la diferencia del estilo común a más
de una región de esta América nuestra: el zapateo criollo.

El investigador e historiador cubano José María de la Torre, dijo
en una ocasión que el origen del zapateo criollo parecía venir de
la región española de Castilla la Nueva « pues al escuchar
alguna tonada en La Mancha, creía estar oyendo el lastimero ¡ay!
de nuestros campesinos…»

Según se describiría entonces, el baile de zapateo se hacía en
pareja, hombre y mujer separados, uno frente al otro, marcando
el movimiento del ritmo con los pies y manteniendo el cuerpo
inmóvil.
Sin embargo, tal taconeo, la gestualidad y, en general, el ritmo
asumido recuerda a la intencionalidad «coreográfica andaluza»,
según escribió el compositor cubano Sánchez de Fuente.

Durante un zapateo criollo hay intervalos de tiempo en que la
música es la protagonista, y aún más, la aparición de la décima
cantada —o recitada— acompañándose del «tiple y el güiro»

¿Qué es un tiple?, pues según los diccionarios, es instrumento
«cordófono, compuesto de mango, cuello y caja, de dimensión
mayor que el requinto e igual en todas sus partes. Tiene doce
cuerdas distribuidas en cuatro órdenes triples, con la
particularidad que el segundo, tercero y cuarto orden tienen una
cuerda entorchada, combinada con dos de acero en afinación
octavada. Se ejecuta utilizando las uñas, un plectro o bien las
yemas de los dedos, para acompañar los cantos».

El güiro, el sencillo y cubano güiro, en cambio, es fruta de corteza
dura, —en Cuba, al árbol lo llamamos güira— con forma de
calabaza o melón, que una vez secado, se le hacen varias rayas
paralelas consecutivas por uno de los lados y que al frotarse con
unas varillas produce el consabido chiquichac-chiquichac-
chiquichac… tan caro a la música cubana de todos los tiempos.

Desde principios del siglo XVIII, cuando ya se bailaba el zapateo,
y hasta bien avanzado el XIX, en los campos cubanos fue
famosa esta danza.

La danzante femenina vestía una vaporosa bata blanca con
cintas de colores —el azul fue símbolo de cubanía—, pañuelos y
adornos florales, mientras que el hombre usaba la
incombustible guayabera.


Muchos años después, el tiple fue sustituido por la bandurria y
finalmente por el «tres», instrumento con forma de guitarra con
tres parejas de cuerdas y una caja de madera. En sus inicios, su
estructura musical se basaba en la repetición constante de un
estribillo de cuatro compases o menos, cantado por un coro
conocido como el montuno, pero con el tiempo alcanzó su
personalidad y protagonismo propios.

Hoy el zapateo es un baile olvidado y solo se interpreta en las
compañías de danza folklóricas o en centros de educación
artística. Considerado a principios del siglo XX como «cosa de
rústicos» cayó en descrédito y lamentablemente se fue
marginando.

Al menos, incluido en el plan de las actuales Escuelas de
Instructores de Arte, se enriquecerá el repertorio de muchos
jóvenes que creen que el simplón «tembleque» es lo máximo
para el alma divertir.
Portada del Lp del Conjunto Casino "Que buena
está la pachanga" de 1960, donde aparece
Rosendo Rosell y Ada Béjar. Todavía Johnny
Pacheco no había inventado su "Pachanga".
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