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Una triste canción de amor… cuenta su historia

Ulrico Ablanedo letrista de la canción “Ella y yo”, pero que la
mayoría reconocemos por: “En el sendero de mi vida triste”

Por Mario A. García Romero

Especial para www.mariaargeliavizcaino.com

    
Las canciones tienen su historia. Son historias en muchos casos que son vivencias de sus autores.

    No puedo precisar con exactitud si lo oí de algún poeta, o se lo oí a algún filósofo de barra. Tampoco
puedo repetirlo literalmente, pero en esencia dice así:

    “Detrás de cada tragedia amorosa, detrás de cada pena clavada en el pecho que revienta de dolor, de
un desengaño, de cada pena que deja un amor abandonado, surge una historia”. El amor nos da penas y
alegrías”; penas infinitas que dejan una huella imborrable, donde son más las penas, no se porqué. Pero
detrás de cada pena que deja un amor trunco, surge una poesía, a veces con música propia, a veces con
la obra de una segunda persona, entonces surge así esa manifestación sublime y a veces tan triste y tan
cubana como es “
El Bolero” que desde el año 1883, cuando Pepe Sánchez dio a conocer el primer bolero
reconocido: “Tristezas”, no se ha detenido en el tiempo. a pesar que la lírica actual no sea la misma, pero
no obstante, así seguirá siendo siempre, porque sin poesía no existiría la vida como la conocemos.

HACIENDO JUSTICIA POÉTICA

    El nombre del hombre lo oí por primera vez hace más de 40 años, un nombre raro: “
Ulrico
Ablanedo
”. Lo mencionaba a menudo el destacado locutor-productor y conductor de programas
musicales, el cubano
Jesús Ángel Madruga, donde reiteradamente le hacía justicia al poeta
desconocido, siempre oyéndole decir que era un escribiente de un ministerio de otra época; desde los
micrófonos de “Radio Cadena Habana”, donde todos los días a las 2 de la tarde y 10 de la noche
respectivamente, transmitía (o transmite todavía) su esperado programa de 30 minutos, “Recordando”,
defendiendo los valores de nuestra música tradicional y lo más selecto de la mejor música cubana de
todos los tiempos.

    En dicho espacio se podían oir las varias versiones que ha tenido esta canción-bolero, (a saber) en
primer término y tal vez la primera grabación que se hizo de la misma, en la voz de
María Teresa Vera y
su voz segunda
Lorenzo Hierrezuelo, Esther Borja a dos voces en una grabación de los años 50’s;
también, por “La Voz del Danzón”,
Barbarito Diez y el dúo“Cabrizas-Farach en 1959, hasta el célebre
Orfeón Santiago, dirigido por Electo Silva hizo una preciosa grabación sobre los años 60’s de esta obra,
entre otros.

    Pasados muchos años, estando trabajando en una tienda en esta ciudad de Miami en febrero de 1999,
el que suscribe esta historia, se vio de pronto frente a un joven agente de la policía de Metro-Dade, que
mostraba en su camisa la chapa de su identificación con el apellido ABLANEDO, a quien abordé a la
primera oportunidad expresándole mi curiosidad y coincidencia con el nombre del hombre.

     Ante mi sorpresa el joven muy amablemente me dijo que se trataba de su abuelo al que no conoció,
del cual siempre su papá le había hablado.

     Le pedí mi deseo de conocer a su papá, para conversar con él y que me contara todo lo
posible sobre la historia que dio lugar a una antológica canción cubana.

    Si a cualquiera de los 11 millones de cubanos que viven en la isla, más los 2 millones que andamos
desperdigados por todas las tierras del mundo nos preguntaran si alguna vez hemos oído la canción “
Ella
y yo
”, (que es su verdadero título) creo que la mayoría dirá no conocer este título; sin embargo, si
decimos: “
En el sendero de mi vida triste”, una cantidad mayor reconocerá por los primeros versos la
preciosa canción-bolero que narra esta historia verídica.

LA ENTREVISTA
    
     A los pocos días fui recibido en su casa por el
Sr: Otto Ablanedo, quien gustosamente me dio la
oportunidad de preguntarle sobre su papá Ulrico y las circunstancias que dieron lugar a su inspiración
poética.

     Siempre, al decir de éste, en la segunda década del pasado siglo XX, Ulrico visitaba una casa en su
ciudad natal, Guanabacoa, donde había una señora llamada Generosa, que era ama de llaves de dicha
casa y quien tenía una hija joven y bella con su mismo nombre, “
Generosa”, no conociendo el apellido de
las mismas. Al parecer los dos jóvenes comenzaron una relación que se convirtió en amor y llenos de la
mayor ilusión y promesas hacia un futuro incierto, al poco tiempo se casaron. El matrimonio
escasamente duró un año, pues Generosa murió en el parto de Fiebre Pauperal, con apenas 19 años, no
sobreviviendo tampoco la criatura. La pena por la pérdida de la amada y la criatura llenaron de angustia a
Ulrico y dieron lugar a la inspiración de los bellos y tristes versos en el año 1917, siendo inscriptos en el
Registro de La Propiedad Intelectual en agosto del mismo año.

     
Ulrico Ablanedo había nacido el día 18 de noviembre de 1881, en la calle Lebredo #12 (Guanabacoa).
Al decir de su hijo Otto, Ulrico, al igual que otros poetas, intelectuales y artistas de la época, se reunían en
la sala H de “La Manzana de Gómez”, donde también acudía el compositor
Oscar Hernández, haciendo
algún tipo de tertulia o encuentro casual.

    Es de pensar que Ulrico le haya mostrado los versos que surgieron por la muerte de su primera
esposa y que Oscar Hernández haya considerado ponerle la música, lo que dio lugar a la creación de
esta bella canción-bolero. Según Ulrico, consta que la partitura fue llevada al pentagrama por el músico-
compositor Sr. “
Colman” (sic) (1); aparece un documento mecanografiado y firmado por el poeta Sr: Ulrico
Ablanedo, como prueba de la veracidad de su autoría.

    Me contó Otto Ablanedo que a su papá, en varias ocasiones, le publicaron poemas en las revistas:
“Carteles”, “Bohemia” y “Vanidades”. Mi padre siempre trabajó como cartulario en la notaria de los
doctores: Maña, Maciá y Barraqué
(2), hasta su muerte, ocurrida el 3 de octubre de 1958 en la ciudad de
La Habana. Me parece muy justo, que a poco de cumplir 130 años de su nacimiento (2011), se le rinda
este honorable reconocimiento a un poeta destrozado por el dolor, que nos dio para la posteridad, una de
las más bellas y sentidas canciones cubanas de todos los tiempos.

***

(1) Se refería a Tomás Corman, destacado compositor, director y pianista, que nació en España en 1895 y
murió en La Habana el 9 de noviembre de 1957. Estudió bandurria con el maestro Lazarriaga. Su padre
lo lleva a México donde ofrecen conciertos a dúo. De regreso a La Habana actuó en el Teatro Albisu,
formando su propia orquesta, que se mantuvo por más de tres décadas.

(2) En conversación personal con el Dr: Cristóbal Díaz Ayala sobre este artículo homenaje, me envió un
mensaje esclarecedor sobre la firma de abogados y en cuestión donde estaba enclavado el Bufete; pues
por algo impensado, él conoció a Ulrico Ablanedo, pues debutó como abogado en dicho bufete,
coincidiendo con el poeta, pero sin saber que había escrito estos versos.

Querido Mario: No era una notaría, era un bufete de abogados con el nombre de Gorrín, Mañas, Maciá y
Alamilla, que eran los dueños del bufete, y parte del mismo era el departamento de notaría, a cargo del
Dr: Barraqué, y entonces éramos un total de 20 abogados, dedicados a las distintas especialidades de la
carrera. Cada abogado tenía su secretario, pero la notaría tenía como 10 o más escribanos, más los
mecanógrafos para hacer las copias certificadas de las escrituras. O sea, era el departamento con más
personal. Estaba situado en el Edifico Horter, en la esquina de Obispo y Oficios.
En ese edificio había estado anteriormente la Embajada de Los EE.UU. hasta que se construyó el actual
edificio. El bufete ocupaba todo el cuarto piso. Saludos. CDA.

(3) Oscar Hernández Falcón, compositor y guitarrista.
La Habana, marzo 15/1891 – marzo 3/1967.
Estudió música con Félix Guerrero (padre). Participó en varios escenarios junto a Manuel Corona,
Rosendo Ruiz Suárez, Sindo Garay, el dúo Floro y Miguel, María Teresa Vera, Rafael Zequeira y otros.
Aparte de la bella música que concibió para los versos de U. Albanedo (Ella y yo), en su obra es muy
significativa la canción “Rosa Roja”, también muy bien interpretada por grandes voces cubanas.

(*) En la grabación aparece me embriagó, no me invadió.


Fuentes consultadas:
• Diccionario Biográfico y Técnico de La Música Cubana, de HELIO OROVIO
• Diccionario Enciclopédico De La Música En Cuba, de RADAMÉS GIRO.
• Discografía de la Música Cubana, volumen



Ella y yo
(Música de Óscar Hernández y letra de Ulrico Ablanedo)

En el sendero de mi vida triste hallé una flor
que apenas su perfume delicioso me embriagó.
Cuando empezaba a percibir su aroma se esfumó
así vive mi alma triste y sola, así vive mi amor.

Queriendo percibir de aquella rosa su perfume y color
que el lloro triste de mi cruenta vida cegó.
Como la rosa, como el perfume, así era ella;
como lo triste, como una lágrima, así soy yo.
Foto de Ulrico Ablanedo. Cortesía de
M
ario A. Garcia Romero
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