Parte I de II

Este título parece una tontería, pero resulta que en el siglo XXI, con toda
la información disponible en el mundo libre, a un grupo  musical de New
York llamado La Excelencia se les ha ocurrido grabar en el 2006, en su
producción discográfica "Salsa con Conciencia" un tema que se titula
"Salsa y Guaguancó" donde el coro repite: "En África nació la rumba y
el guaguancó, y después llegó la salsa para darle más sabor"
. (pueden
escucharla en
www.4shared.
com/file/31078599/a043bbdb/05_La_Salsa_Y_El_Guaguanco.html ).

Asusta pensar en la maldad que hay detrás de todos los que no aceptan a
estas alturas que Cuba es el país más prolífico creando ritmos populares
que ha nutrido al mundo, pero lo peor es lo que han logrado los
cubanofónicos, al formar generaciones ignorando la verdadera historia
musical que esconden detrás del nombre Salsa.

Empecemos por el principio: África. Es un continente que está formado
por más de 50 países independientes con un poco menos de una docena
de dependencias. En los mismos existen cientos de grupos étnicos con
características diferentes incluyendo sus hábitos, religión, fisonomía e
idioma con más de diez mil lenguas.

Sus instrumentos musicales como su territorio, tienen una amplia gama
desde instrumentos de viento como flautas, silbatos, oboes y trompetas,
por supuesto, las flautas están hechas de bambú, caña, madera, arcilla,
hueso u otros materiales y las trompetas son cuernos de animales o de
madera, lo mismo los clarinetes hechos con maíz de guinea o tallos del
cereal sorgo. También tienen  instrumentos de cuerda como laúd, liras,
arpas, cítaras, el kora que tocan los músicos profesionales del pueblo
mandinga de Gambia, que es un arpa-laúd de 21 cuerdas, que incluye
tanto cuerdas pulsadas como otras; el xalam, un laúd de pulso, pariente
cercano del banjo o mandolina,  popular en Senegal; el arco musical, que
consiste en una cuerda atada por ambos extremos a un arco flexible, etc.
Pero los más populares, son los percusivos que se encuentran desde
variadas formas y tamaños, incluyendo golpeadores, campanas, matracas
o carracas, gongs diferente al asiático pues contiene más de un disco
para golpear, calabazas, vasijas de arcilla, tubos sellados también de
madera, xilófonos con sus láminas de madera.

Esos tambores africanos no son iguales a los que conocemos que usan
las orquestas de música popular que tocan la llamada Salsa. En sus
cuerpos se utiliza madera, calabazas y arcilla, sus parches son pieles de
reptiles, cabras y otros animales y en su mayoría son afinados en una
escala y montados sobre un armazón. Algunos son percutidos con las
manos o con baquetas, otros son de fricción, en los cuales el sonido se
produce frotando la membrana, igualmente tienen el tambor de tensión
del Oeste de África con forma de reloj de arena, a veces llamado tambor
parlante, porque puede usarse para imitar los contornos melódicos del
habla. Quizás el instrumento de percusión africano moderno más
conocido en el mundo es el djembé (se pronuncia más o menos yembé).
Es considerado el instrumento oficial de África Occidental, característico
de Guinea. Su función básicamente era la de ser un “tambor sagrado”,
para ceremonias curativas, guerreras, o culto a los antepasados. Su
historia comienza a conocerse en el siglo XIII pero al igual que su
desarrollo está llena de incertidumbre. Cada djembé está tallado a mano
en una sola pieza de madera, y decorado con relieves geométricos o
figurativos. El parche es de piel de cabra muy común en África, y está
tensado por una sola cuerda entrelazada de gran resistencia. Los aros son
de hierro y la madera más utilizada es la afzelia lingue o afzelia africana,
una especie que abunda en el oeste de continente. La diferencia que tiene
el yembé con otros tipos de tambores es por la diversa escala de tonos
que puede llegar a producir, abarcando desde los tonos más sugestivos
llenos de dinamismo.

A excepción del Axatse, que se parece a un chequeré, no hay un
instrumento africano que sea como los que se usan en las orquestas o
conjuntos que interpretan música cubana, ya sea llamada Salsa, por no
saber identificar el ritmo como mambo, chachachá, danzón, rumba,
guaguancó, etc., etc.

Fue a mediados del siglo XV que los portugueses descubren las costas de
África y comienzan el comercio de los negros, siguiéndole
posteriormente los ingleses, españoles, franceses, holandeses, etc.

Los futuros esclavos eran capturados generalmente por sus propios
coterráneos y transportados a la costa occidental de África, donde
llegaban atados y en la mayoría de los casos extenuados, aterrorizados,
enfermos, heridos, sedientos, hambrientos, golpeados y agotados física y
psicológicamente. Eran trasportados en unas galeras (naves), hacinados,
vigilados continuamente y castigados fuertemente al menor intento de
desobediencia, por las que le imponían torturas hasta el suplicio, ya sea
aplicando latigazos, poniéndolos en el cepo, cadenas, grilletes, para
someterlos, sin importar su vida ni su salud. En 1525 se empezó a usar el
carimbo, que es el hierro al rojo vivo con el que se marcaba al esclavo
para legalmente poder importarlos.

Por todas estas etapas que tenía que pasar desde que comenzaba la
persecución en su tierra natal, el traslado hasta la costa, los días de
espera encerrados esperando ser embarcados para América y durante la
larga travesía, muchos no sobrevivían. ¿Cómo es posible imaginar que
venían con sus instrumentos musicales debajo del brazo percutiendo,
cantando, y danzando? Ni siquiera trajeron sus deidades en barro o
madera. De esos primeros esclavos no hay constancia escrita del lugar de
procedencia, así que menos sobre su música, ni los bailes específicos que
traían, por eso sería irresponsable asegurar 400 años después que esas
rumbas famosas sea invento de África. Y aunque así fuera en cuatro
siglos tienen que haber sido infiltradas por otras influencias. Está
comprobado que todo su caudal religioso y musical lo tuvieron que
reinventar en América, con las nuevas maderas, con sus pieles, de ahí
que cada país de nuestro continente que le ha quedado reminiscencias de
sus esclavos africanos, tiene instrumentos musicales diferentes entre sí,
producto del desarraigo y la incomunicación con el país de origen.

Cuba fue de los primeros países del continente en tener negros esclavos y
de los últimos en poder liberarse, porque la abolición le llegó tardía y esta
no implicó la supresión definitiva de la esclavitud sino su ilegalidad. En
1880, el Partido Autonomista, tras su gran campaña logran abolir la
esclavitud, pero el régimen colonial la sustituye por una transición
denominada "patronato", que vino a terminar en 1886. Sin embargo, las
restricciones de que eran objeto los negros y sus descendientes no fueron
eliminadas totalmente, ya que por épocas les fue prohibido tocar sus
instrumentos, reunirse en su cabildos, salir a la calle el Día de Reyes, etc.

Con el advenimiento de la república libre en 1902 poco a poco el negro se
vio liberado y los instrumentos creados en Cuba salieron a la calle, a la
escena del teatro, a los salones de bailes y se exportaron junto con
nuestros ritmos afrohispanocubanos, pero demoraron hasta 1938 que se
les permitiera oficialmente salir en el carnaval de La Habana en la
comparsas.

Con este breve recorrido por la historia de África y sobre el proceso de la
esclavitud en América, pasamos a conocer qué cosa es Rumba y qué es
guaguancó, lo mismo qué instrumentos musicales se utilizan para
interpretarlas y dónde se crearon estos instrumentos.

Veremos además algo sobre la rítmica que se interpretaba en África y la
que se creó en Cuba, lo que seguramente no saben estos músicos que tan
"ingenuamente" dicen que
"en África nació la rumba y el guaguancó".

Continúa.-

Parte II de II
Por María Argelia Vizcaino

Décadas atrás cuando escuchaba el disparate sobre la Salsa que no es
basada en la música cubana y sobre todo esto último tan ilógico, de que
la rumba y el guaguancó nacieron en África, me incomodaba y sufría por
la impotencia de no poder demostrar públicamente el error. En estos
momentos me da pena con todo aquel que continúa repitiendo esta teoría
absurda, porque existe demasiada información fidedigna para caer en lo
mismo. Por supuesto que sufro, pero por ver que la ignorancia sigue
progresando, ya que la maldad de los cubanofóbicos solo los daña a ellos
mismos al hacer el ridículo con sus aseveraciones nada probables.

Cuando una persona medianamente instruida escucha a un grupo como
La Excelencia repetir en una de sus canciones "En África nació la
Rumba y el Guaguancó"
, se da cuenta que está ante unas personas que
no ofrecen credibilidad, ya que poseen unos conocimientos muy pobres
de la música que interpretan. Todo el que se dedique a una función
pública debía superarse para no decir disparates, mucho más los artistas
y compositores. Existen productores capacitados, que se dedican a
investigar en fuentes confiables, hay consultores que pueden ayudar al
respecto, lo mismo que hacen los que cuidan la imagen de un artista
también se asesoran con el lenguaje de sus canciones.

No he podido saber quien es el autor del tema de marras, pero estamos
seguros que tan culpable es el que mata la chiva como el que le amarra la
pata. Por eso me pregunto si los que así componen y los que esto
interpretan sabrán qué cosa es rumba. Quiero pensar que no lo saben
para no creer que lo hacen pérfidamente.

Para ilustrarlos les traemos unos fragmentos de
Helio Orovio sobre
música cubana en la que define que
"Es incuestionable que la rumba,
como un hecho o complejo artístico, tuvo su origen en el sórdido
barracón o cuarterías donde mal vivían hacinados los esclavos
africanos y criollos, y complementariamente en las cuarterías urbanas
de La Habana conocidas también por solares. Del barracón procede la
rumba columbia, llamada así por existir un paraje rural en la
provincia de Matanzas, denominado de igual forma, donde se
celebraban grandes y frecuentes timbas o rumbas; y del solar
habanero, el guaguancó, nombre onomatopéyico cuya semántica ha
sido imposible conocer, y el yambú."

Es "incuestionable", o sea que no caben preguntas ni dudas. Sin embargo,
los cubanos no negamos que el origen remoto de la rumba es africano,
pero también sabemos en las condiciones que llegaron los esclavos, las
distintas etnias que representaban, igualmente sus lenguas, sus creencias,
como sus bailes y cantos, todos vueltos a recrear en el nuevo país, bajo
difíciles circunstancias y siglos evolucionando.

Así nacen en Cuba instrumentos para sus ritos religiosos y para
interpretar esas rumbas por licencia expedida en 1839 por el gobernador
Ezpeleta, y a partir de entonces los afrocubanos crean las Congas que
como sus primos hermanos tambores Yuka, son tres: Tumba o
Tumbadora (aunque para algunos es Conga Bajo); Llamador o Conga
(que es el tambor intermedio) y Quinto o Requinto (este último es el más
pequeño que da un sonido agudo, y es el preferido para la
improvisación); inventan la Tumbadora que es muy similar al tambor
Conga, que también se le llama Tambor Congo y a veces se le dice
Tumba y hasta Tumbador, es la que más se usa en las orquestas
populares; el Bongó que como decía Fernando Ortiz en «De la Rumba y
el Bongó en polémica», en 1936, que «es creación de Cuba libre»,
agregando en el mismo párrafo: «surge cuando la música mulata,
engendro de su madre África y su padre peninsular, pueda ya alternar sin
esquiveces, reclamar derechos y exhibir sus valores»; las Pailas (mal
llamadas timbales), indispensables en todos los conjuntos o charangas
que toquen un Danzón, y en esas rumbas callejeras y de salón, que
unidas a las claves que son del siglo anterior, se conjugan en la nueva
sonoridad influenciados por la melodía española e instrumentos europeos
como la trompeta, que originalmente fue un cornetín. Detalles pueden ser
leídos en Instrumentos Musicales Creados en Cuba
www.
mariaargeliavizcaino.com/m-InstrumentosMusicalescubanos.html .

Por lo que de África es solamente el origen, es como el tango argentino
que no se puede decir que sea cubano aunque el origen les haya llegado
de la mayor de las Antillas, así como el merengue dominicano y el jazz de
New Orleans. Otro disparate sería decir que la Calenda interpretada en
Uruguay es africana. Sin dejar de imaginar que Brasil y Cuba se podrían
disputar ciertos ritmos por su mismo origen congo y sin embargo, cada
uno se ha respetado lo que ha nacido en su territorio, que ha sido
bastante, pues ambos son los países del hemisferio más prolíficos en
ritmos, lo que los brasileños tienen la suerte de ser respetados como tal.

Y si les parece mucho que ni los instrumentos con que se ejecutan las
rumbas son africanos, y el idioma con que se canta es español, con una
melodía de cadencia andaluza, más un concepto armónico que África no
poseía, hay que agregar que el ritmo tampoco es africano.

Sí, es cierto que la rítmica africana como la cubana tiene un conteo de 8.
Ese conteo se hace a partir de la duración que toma bajar y subir las
manos marcando a dos tiempos en la piel del tambor, lo que hace la
célula matriz del africano de 3,3,2. Pero en Cuba el criollo la cambió al 2
x 4 que no se conocía en África. Para
Natalio Galán, según escribe en
Cuba y sus Sones el conteo fundamental del africano es la alternancia del
3 más 2 y es en Cuba que se le pone contratiempo. Tanto la tradición
europea como la africana no conocían de este ritmo gestado en nuestro
país. Sin embargo, los cubanos usan el tambor conga como base con su
fórmula rítmica que depende de otros tambores, si se demora el primer
percusionista un octavo de segundo su entrada, se perdería toda la
intención, por lo que esos ejecutantes tienen que ser bien diestros con
gran oído musical y esto se lo debemos a la fuerte herencia africana y lo
hemos comprobado al escuchar en la liturgia yoruba cuando tocan sus
tambores batás, pero eso no quiere decir que lo que se hace con la rumba
no sea cubano.

Definitivamente la influencia africana en nuestro país es innegable como
también lo es la española, sin ambos no existiría el mulato que es en
realidad lo que llamamos "afrocubanos" dejando fuera al español y todos
los demás europeos que vinieron a nuestro país, cuando en realidad sería,
como en el caso de la creación de la rumba "afro-hispano-cubano". Pero
aquellos que conservaban prejuicios raciales tuvieron gran parte de la
culpa, ya que no aceptaban la cubanidad de la rumba, y aseguraban que
eran tangos africanos, hasta que en el siglo XX estudiosos como
Fernando Ortiz, Alejo Carpentier, Natalio Galán, Dr. Cristóbal Díaz
Ayala, Helio Orovio
, han comprobado su nacimiento en nuestro país.

Me imagino, de ahora en adelante, de no existir malos instintos esta
agrupación cuando se entere de que se han equivocado en su
aseveración, regrabarán la canción diciendo:
"En Cuba  nació (mejor
nacieron) la rumba y el guaguancó, y después llegó la salsa para
darle más sabor"
. Ya se ha dicho por algo que errar es de sabios,
cualquiera se equivoca, pero si conociendo la falta no sacamos el
delicado pie, sería pata a la que hay que herrar, que creo sepan a quienes
se les aplica.

Esto me recuerda al maestro
Arsenio Rodríguez que en una de sus
populares canciones se burlaba de algunos ingeniosos mitómanos
cantando: ”Muchos discuten de rumba pero ni siquiera saben que cosa es
columbia o guaguancó”, pero pregunto yo a esos seguidores de la "salsa"
que no saben que la rumba nació en Cuba ¿sabrán quién es Arsenio
Rodríguez?



Un estudio más completo sobre la rumba puede ser leído visitando
directamente:
www.mariaargeliavizcaino.com/m-musica.html
Opiniones sobre este trabajo pueden ser
enviadas escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com
ESTAMPAS DE CUBA POR
María Argelia Vizcaino


La Rumba y el Guaguancó nacieron en
Cuba
ESTAMPAS DE CUBA POR
María Argelia Vizcaíno


La Década Prodigiosa en Cuba
La Década Prodigiosa se le llamó y se le llama aún, al período
comprendido entre los años 60 y 70 que originó cambios que influyeron
notablemente en todo el orbe entre la juventud, por parte de los
creadores de música y arte en general.

El escritor
Aquilino José Mata reflejó en su artículo titulado «Al compás
del reloj, con ritmo de rock y pop», publicado en El Mundo, de
Venezuela, el 6 de febrero del 2001, que esta década arranca
«inspirada por la revolución en el ámbito del rock y del pop que
mundialmente se iniciaría con los Beatles y los Rolling Stones,
proseguiría con otras emblemáticas formaciones y solistas, con
antecedentes encarnados por Elvis Presley, Bill Haley, Chuck Berry y
Little Richard, entre otros»
.

Esta definición es de las más acertadas, al decir que la Década
Prodigiosa comienza a gestarse a finales de los años 1950 y como
bien dice Aquilino
«se extiende y afianza durante dos décadas
siguientes»
, y tiende a desaparecer cuando los Beatles pierden su
preponderancia años después de su separación. Es una música
melodiosa, pegajosa, con letras que cantan al amor libre y también
haciendo referencia a la necesidad de un mundo mejor, pero sin usar
palabras groseras, sino más bien con una poesía limpia y sugestiva.

Esta década musical coincide en Cuba con el triunfo de la revolución
castrista y sus prácticas extremistas buscando la forma de politizarlo
todo, usando métodos injustos de segregación a la juventud que no
aceptara su ideología; llegando al extremo de enviar a los hombres a
los campos de concentración llamados UMAP (Unidad Militar de Ayuda
a la Producción), desde los años 1965-68, y a la llamada Columna
Juvenil del Centenario, desde 1968-70.

La moda de aquellos años no era aceptada por el gobierno
catalogándola de tendencias burguesas y “divisionismo ideológico”,
una suerte de delito político creado para hacer frente a todo tipo de
manifestación, principalmente estética, proveniente de occidente. Por
eso en sus inicios no se permitió radiar a los Beatles, y el sólo hecho
de escuchar su música era considerado como alta traición a la patria, y
patria para ellos es sinónimo de Fidel Castro. Hechos así costaban
detención y hasta prisión. Posteriormente se flexibilizó el estilo de la
prohibición, pero el dogma establecido siguió siendo el mismo por
muchos años. Las autoridades se dieron cuenta que lo que ellos no
transmitían por radio, ni TV, la juventud lo buscaba por las estaciones
de onda corta, o en las de AM del sur de la Florida, que entran a Cuba
con facilidad por la cercanía con Estados Unidos. Determinaron
entonces, con una dosis fuerte de censura, poner en la radio las
canciones que los dirigentes escogían y alternaban con las pocas que
se grababan de los artistas locales.

Así nace "Nocturno", el 6 de agosto de 1966, el programa musical de
radio más famoso en Cuba después de 1959, transmitido por Radio
Progreso a las 11 de la noche, y que nos hacía trasnochar y llegar
soñolientos al otro día a la escuela, pero casi al tanto de la música
moderna. Unos años después Nocturno se comenzó a difundir a las 8:
30 de la noche, siendo retransmitido a las 11 p.m. Esos artistas
extranjeros que ahí escuchábamos en su gran mayoría jamás los
vimos en sus recitales, ni siquiera por TV, ni fotos de revistas, ni
películas en el cine; tampoco se vendieron sus discos, ni casetes. Muy
pocos tuvieron acceso a cintas grabadas. Los únicos que las poseían
se dedicaban a poner música en las fiestas particulares, lo que acá
llaman “DJ´s” (Disk Jockeys).

En el Primer Festival de la Canción de Varadero 1968, fue que pudimos
conocer y muy brevemente por TV, algunas figuras internacionales
como
Massiel y Jennie Luna. El segundo festival que se efectuó a
finales de 1970, fue mucho mayor, donde participaron algunos grupos
españoles de importancia como
Los Ángeles, Los Bravos y Los
Mustang
. Y lo más notorio es que se le permitió a los jóvenes del
pueblo asistir libremente, sin pedirles identificación; sin importarles su
integración política y con los medios que encontraran para viajar al
lugar, donde durmieron en la playa, al aire libre, donde podían, pero
disfrutaron de un genuino festival de la canción, que sería el primero y
el último en su naturaleza para esta generación, a la que no dejaron
aprovechar su edad.

Mientras que el mundo libre escuchaba y veía todo lo nuevo que se
creaba, en nuestra nación se sabía de su existencia de un modo muy
limitado. No obstante ya en 1966 se radiaban a los italianos
Nicola
DiBari, Rita Pavone, Gianni Morandi, Tony Dallara, Doménico Modugno,
Gigliola Cinquetti, Raffaella Carrá
. También a los argentinos Sandro,
Leonardo Favio, Palito Ortega, Silvana DiLorenzo, los Cinco Latinos,
Alberto Cortez
; a los chilenos Los Ángeles Negros, los Galos, Mona Bel
; los peruanos Los Pasteles Verdes; los venezolanos Los Terrícolas;
los uruguayos
Los Iracundos. De México entre los primeros estuvieron
César Costa, Enrique Guzmán, Manolo Muñoz, Roberto Jordán,
Angélica María, los Apson, los Yakis.
Pero los extranjeros preferidos
fueron siempre los norteamericanos, los españoles y los ingleses
encabezados por los
Beatles. Muchos de los anteriores fueron
posteriormente prohibidos por no ser “solidarios” con la revolución
castrista.

Paradójicamente lo que se prohibía en Cuba comunista era lo que el
gobierno aplaudía cuando se hacía en otros países; como el
Movimiento de Derechos Civiles en Estados Unidos para Minorías
Negras; los movimientos sociales como el "ecologista" y el "feminista";
los "hippies" con el pelo sin cortar protestando contra las guerras; la
revolución sexual; las huelgas laborales; la creación de partidos
opositores y los focos guerrilleros en Latinoamérica. Sin embargo, a
los que se alzaban en armas en nuestro país les llamaban "bandidos",
sólo porque luchaban por un sistema contrario al que Castro quería
imponer en el continente.

La música que se considera de la
Década Prodigiosa no recoge a la ya
tradicional e internacional música cubana que existía desde años atrás,
como el bolero, la rumba, el mambo, el danzón, el son, etc. Tampoco lo
que nació en esos años con influencia de los ritmos cubanos como el
Pilón, el Mozambique y la Nueva Trova. Cuando mencionamos esta
década nos vienen a la memoria las canciones de estilo beat, pop y
rock, que era prohibido y perseguido por los castristas.

«Quizás el socialismo haya sido lo que más negativamente haya
influido sobre nuestra cultura, impidiendo a muchos pensadores y
artistas desarrollar su arte.» OSWALDO DE CESPEDES (Cultura no
es socialismo, cultura es identidad nacional. Nov/98)

Los cubanos queremos recordar esta década musical como lo más
lindo que se vivió en nuestro país a pesar de la represión, y es lógico, la
mente rechaza lo negativo y la juventud es casi siempre lo más
hermoso que nos toca en la vida. Pero en realidad muy pocos
queremos memorizar o reconocer todo lo que se reprimió a nuestros
jóvenes al no permitírsele lo más elemental, lo que más se necesita a
esa edad para vivir:
Libertad.

Peor les fue a todos aquellos que tenían inclinaciones artísticas,
porque si el joven corriente sufrió por no poder escuchar por la radio
nacional la música estilo «beat, pop o rock», por considerarse un grave
delito, imagínese lo que fue tratar de interpretarla.

A ninguno que pasó su juventud en Cuba en aquellos años le es ajeno
que si en una fiesta se ponía un «bolero-pop», cantado por
José
Feliciano
, era ya una razón suficiente para que irrumpieran por la fuerza
la policía, o los agentes de la seguridad del estado y paralizaran la
misma buscando el disco, la cinta o el casete para decomisarlo junto al
equipo; ya fuera un tocadiscos, una grabadora, amplificadores,
bocinas, etc. Y todo con lo difícil que resultaba adquirirlos, pues no se
vendían a la población, además, quedaba automáticamente detenido el
responsable de la casa y el dueño de los equipos, sin derecho a fianza
ni abogados porque no se celebraría juicio, por no existir leyes que
ampararan o castigaran a la víctima de esta arbitrariedad.

Otra de las causas por la que la juventud vivía descontenta fue la de no
poder vestir ni a la moda ni a nada de lo se usaba en el mundo libre; la
escasez de ropa y zapatos era dramática, y no había muchos que
tuvieran un familiar en el extranjero o la oportunidad de salir al exterior y
traer siquiera lo fundamental. Tampoco existían tiendas de las que
ahora denominan «área dólar», por ser el dólar moneda «prohibida» y
al que sorprendieran portando esta moneda era condenado a largos
años en prisión por «tráfico de divisas», aunque se tratara de un solo
dólar. Los extranjeros que nos visitaban en su mayoría eran de las
naciones que pertenecían al ya desaparecido «bloque soviético», y
llevaban a Cuba una miseria material mayor que la nuestra, por tener
más años de totalitarismo económico y político. Lo que nos vendían por
la libreta, o cartilla de racionamiento, era limitado y de muy poca
distribución. Para los hombres un pantalón y una camisa al año (en
teoría, porque nunca aparecían) y tres metros de tela anuales para
cada mujer. Todo lo mencionado, después de hacer una extensa cola
de quizás varios días y noches... y no era una ropa ni de calidad ni
moderna. El gobierno jamás vendió un pantalón corte campana, ni
«pitusas», como les decíamos en Cuba a los «blue jeans», que
estaban en su furor. Tampoco vendieron camisas de cuello ancho
estampadas con colorines, mucho menos botas de piel o imitación, ni
ningún tipo de zapato moderno.

Para las muchachas el maquillaje de esa época también fue una
odisea en nuestro país. Se acostumbraba entre las jóvenes ponerse
sombra de colores en todo el párpado hasta el límite de las cejas, pero
en las tiendas no las vendían ni por la libreta, así que la ingeniosidad
del pueblo logró hacer inventos dignos de permanecer en el Libro de
los Récords, que se revendía en bolsa negra. Consistía en conseguir
en la farmacia una latica (pote de metal) de Pasta Lasar que es lo que
se usaba poner a las rozaduras de pañales de los bebitos. A esa pasta
blanca se le agregaba el polvo de una tiza de color, que tampoco se
vendía al público y que había que conseguirla «clandestinamente» del
Ministerio de Educación, o la que dejaba inservible la maestra en el
borde del pizarrón. Muy pronto dejaron de recibir las maestras su cuota
de tizas en colores y llegaron a dejar de escribir en la pizarra, porque
hasta las tizas blancas escasearon. Por esa razón terminamos con la
única «sombra» que se conseguía, que era la de color gris, porque a la
Pasta Lasar se le ponía ceniza de cigarro. Esa ceniza también la
usábamos para remover las manchas de la piel, después de aplicar un
tinte en el cabello, mezclándola con espuma de jabón.

Las «máscaras» de las pestañas y el delineador de ojos fueron otros
inventos dignos de registrar. En lo personal usé durante un tiempo,
para hacerme esas sofisticadas líneas finas casi pegadas a las
pestañas –y sustituyendo al pincel- una aguja de tejer de madera muy
delgada, mojándola en tinta china que todavía estaba sin racionar en la
librería. La proeza de lograr sin un pincel especial esta línea en el ojo
era mucho mayor si consideramos que, por falta de electricidad,
producto de un «apagón» de aquellos infaltables que nos dejaban a
oscuras varias horas en la «hora pico», teníamos que hacerlo en
penumbras al lado de un farol improvisado al que llamábamos
«mechón», y que consistía en un envase de cristal de boca ancha con
kerosene y una mecha o pedazo de trapo, que se sostenía dentro con
un tubo de dentífrico vacío al que se le hacían unas paticas para
balancearlo. Había que salir a la calle con aquel mal olor a kerosene,
que se disipaba poco a poco cuando montabas en el ómnibus o
caminabas rumbo a la fiesta.

Todo joven de esa década que vivió bajo los rigores de la «revolución
socialista» de Cuba tendrá su propia mala experiencia que contar, sólo
el que no pasó por la juventud, ni fiesteó y no le importó lucir a la moda,
no podrá decir nada parecido. Igualmente aquel que gozó de privilegios
porque su familia era de la alta jerarquía, o el infeliz que estaba - o está
aún- adoctrinado con los ojos vendados y no puede ver con luz propia lo
que sucede a su alrededor.

Nuestros artistas, los que no se plegaron o aparentaron simpatías al
gobierno la pasaban mucho peor. Algunos pudieron emigrar y continuar
con su exitosa carrera como
Luisa María Güell, no sin antes ir a cumplir
labores agricolas como castigo. Otros sacrificaron su arte por la
libertad y nunca más hemos escuchado sus voces, como
Jorge País,
el Raphael cubano,
Georgia Galvez, Pilar Moraguez, Hayda Rosa, etc.
Los que la pasaron peor fueron los que obligaron a exiliar en su propia
tierra, como fue el caso de
Meme Solís, al que tanto le costó salir de
nuestra patria. Algunos que aparentaban estar adaptados, también
posteriormente han preferido vivir sin patria, pero libres. Entre estos
últimos:
Maggie Carlés que debutó en 1967 y después formó un dúo
con su esposo
Luis Nodal, cantando versiones al español de
canciones famosas en inglés;
Mirta Medina que, junto al que fuera su
esposo,
Raúl Gómez tenían un estilo psicodélico que atraía a la
juventud. Raúl fue el fundador de una de las primeras agrupaciones de
rock en Cuba llamada
Los Bucaneros, donde participó Pablito Milanés
prácticamente hasta que se lo llevaron preso para la UMAP.

«Más que sus facultades, una militancia bien activa, sincera o no, al
partido, le abre al artista o al músico las posibilidades. » Dr.
CRISTOBAL DIAZ AYALA (Del Areyto a la Nueva Trova)

La Década Prodigiosa con su influencia «beat-pop-rock» nos trajo
canciones melódicas y puras, nada que ver con la «inmusicalidad» y
otras vulgaridades que vendrían después con el nacimiento del «Rap»,
y por eso era aceptada por la juventud y nuestros mayores. Sirvió para
unir a varias generaciones, a que las familias compartieran juntas,
porque la podía escuchar el joven sin recibir una palabra de rechazo de
sus padres... y le gustaba hasta a los niños.

Aunque la música era muy agradable y las letras sanas,
inexplicablemente el gobierno castrista las censuraba, lo mismo a los
artistas del «patio» que al foráneo. Igualmente la ropa de moda fue
restringida y perseguida. Los que fuimos jóvenes o adolescentes a
mediados de los años sesenta y vivimos en la capital cubana,
solíamos ir a pasear a la céntrica avenida de La Rampa, en unas
cuadras de la calle 23 del Vedado. Allí los «pepillos» caminábamos por
un rato y después nos íbamos a la tremenda cola de la heladería
Coppelia que en sus inicios vendía 55 sabores de helados, pero sólo
se podían comprar dos clases para comer ahí, uno grande como un
«Sundae» o una «Copa Lolita», y uno chiquito que casi siempre era un
vasito de chocolate llamado «Soldadito». Otras veces íbamos a la cola
de la pizzería «Napolitana», o a la cafetería «Maracas», donde casi
siempre veíamos a algún artista en la misma cola o merodeando el
lugar, por la cercanía con los estudios de TV. En otras ocasiones, en
los sábados, si no había una buena película en el cine Radiocentro,
nos íbamos a pie hasta el edificio Focsa para poder entrar al
entretenido programa «Fin de Semana en TV», con un espectáculo muy
variado, de concursos instructivos que daba premios a los que
ganaran, y su famoso segmento final « ¿Qué traigo aquí?», en el que
un panel de expertos tenía que adivinar lo que llevara el participante.

Todo eso se acabó con la famosa «ofensiva revolucionaria» alrededor
de 1968. Al programa lo sacaron del aire, los actores, directores,
camarógrafos, escritores, etc., que no estaban integrados a la milicia ni
al CDR fueron expulsados de su trabajo por «poca capacidad
política»... y una noche siniestra recogieron a los jóvenes que estaban
caminando por La Rampa y se los llevaron detenidos en varios
ómnibus, en una redada que emula con las que hacen contra los
criminales y depredadores sexuales. La prensa oficial sacó algunas
fotos de los más extravagantes diciendo que eran una pandilla de
delincuentes. En realidad eran un grupo de jóvenes aburridos que se
reunían a matar el tiempo... y nada más. En lo adelante al muchacho
que vistiera a la moda, usando el cabello un poco largo y le cayera mal
a un agente del gobierno, se lo llevaban a la estación de policía
cercana y lo rapaban, aunque ya había muchos que estaban sufriendo
por su corte de cabellos total, que le aplicaban en el Servicio Militar
Obligatorio o estudiando en becas ofrecidas por el gobierno no con el
objeto de instruir, sino de crear maquinarias y crear agentes serviles.

Otros pueblos de otros países se han quejado de lo que los gobiernos
militares hicieron en aquellos años con sus juventudes, pero no se
menciona a la nuestra, como si en Cuba nada anormal hubiera
sucedido. El escritor
Daniel García Espinosa ha expresado bajo el título
Música, televisión, cine y dictadura, en la página cibernética www.
geocities.com/lginpiu/historia.htm que «en el Perú las cosas fueron
muy diferentes que en el resto del mundo durante esa época, ya que en
ese entonces vivíamos en un régimen militar, al igual que en otros
países de Latinoamérica como Chile y Argentina, que castraba toda
expresión cultural de origen foráneo». Él se refiere al General Velazco
Alvarado, de tendencia izquierdista y gran amigo de Castro, que por
suerte no les duró tantos años. A diferencia de esas cortas dictaduras
en nuestro país no sólo se «castraba» la música del exterior, también
la que se creaba en la isla.

Ya lo escribí en otro artículo titulado «
Apología del rock cubano», como
no se le permitió a los primeros grupos rockeros hacer ningún tipo de
grabación ni conciertos personales. Después de pasar por un fuerte
filtro, porque muy pocos grupos actuaron en TV, llegaron los «5U4»
integrados por
Jorge Luis Aguilera y cuatro talentosos músicos
invidentes, incluyendo a su director
Osvaldo Rodríguez. El grupo «Los
Barba
», donde debutó la baladista Beatriz Marquez; el combo de
Franco Laganá que tenía como solista a María Elena Pena. Otros ya
estaban, porque quedaron del principio de la revolución, entre ellos
«Los Zafiros», versión cubana de los «Platers»; el combo del argentino
aplatanado
Eddy Gaytán, y «Los Modernistas», con Lourdes Torres,
haciendo un clon muy bueno de los famosos Cinco Latinos de
Argentina. Solistas, además de los que ya les mencioné en la parte II,
tuvimos a
Miriam Ramos (en 1964); Miguel Chávez; Seve Matamoros,
hija del legendario Miguel Matamoros;
Leonor Zamora; Annia Linares
(en 1970), entre los que mejor recuerdo.

Cada uno de estos artistas tendrá una gran historia que contar sobre lo
difícil que les fue grabar, salir en TV, que los radiaran, lograr un
concierto. Pero sobre todo, cantar lo que ellos decidieran y no la música
que imponía el gobierno. Fue un trabajo de supervivencia bajo fuerte
censura, hostigamiento e intimidación que los que están ajenos al
medio jamás podrán imaginarse.

Estas cosas aún suceden aunque sin «ruido», porque el gobierno es el
mismo. El periodista independiente
Carlos Serpa Maceira de UPECI,
en Nueva Gerona, reportó para CubaNet.org bajo el título:
«Despiden a
director de programa radial que sacó al aire música censurada»
, el
1ro. de noviembre del 2002, que
«Carlos Ramón Casallanas Calafell,
director de Qué Programa, un segmento musical de gran audiencia
en este municipio, especialmente entre los jóvenes, fue despedido
por difundir en la sección Discotequeando la pieza rap cubano
titulado Respuesta a la Tiza, que contesta a otro rap llamado La Tiza,
en el cual se critican algunos de los problemas que afronta la
sociedad cubana»
. La pieza está prohibida según la subdirección de
programaciones de Radio Caribe por presentar problemas de
«desviación ideológica». El mismo cuento de siempre.

Después de ver cómo la música desde mediados de 1980 ha ido
perdiendo su suavidad y calidad, porque entre otras cosas el Rap y
todas sus variantes la han destruido (aunque le da la oportunidad a
todo el que no tiene talento como cantante para incursionar en la
canción), me doy cuenta el porqué a esa década de 1960-1970 la
llamaron Prodigiosa. Ojalá que algún día regrese otra década tan
hermosa, pero que la juventud de nuestro país la pueda disfrutar sin
represión.-
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com

OPINION DE PAQUITO D'RIVERA

Original Message ——
From: paquito1@aol.com
Sent: Wednesday, December 26, 2007 1:04 AM
Subject: Re: La rumba y guaguancó nacieron en Cuba

Aunque de raíces africanas (y europeas), El Samba es de Río de Janeiro, el
Merengue dominicano, la Bomba y la Plena de Puerto Rico y el Jazz,
norteamericano. «Esta música es nuestra, no africana. No América, no
Jazz», decía categóricamente el gran baterista negro Art Blakey. Lo mismo
puede decirse de los incontables estilos musicales de la Isla de Cuba.
Aunque yo sea hijo de Tito y Maura, y mucho aprendí de ellos, ni me llamo
exactamente como ellos, y al igual que ellos y todos los demás seres
humanos (y no humanos), tengo mis propias características. Es
inconcebible que al cabo de mas de 500 años, aun se insista en endilgarle
esa carta de ciudadanía africana a estilos musicales que nacieron en el
Nuevo Mundo.

Paquito D’Rivera
Músico, clarinetista, saxofonista, compositor, productor, escritor, nacido en
La Habana el 4 de junio de 1948.
www.paquitodrivera.com

OPINION DE JOSE ALBERTO REY PEREZ

Date: Thu, 3 Jan 2008 11:27:01 +0100
Hola, ¡Feliz 2008! Leí el artículo de la rumba y está muy bueno. Lo curioso
de esto es que aquí en Europa hay miles o millones de africanos que
estudian o emigran y yo he participado de sus fiestas y he visto sus bailes
e incluso he participado de sus workshop de percusión y no tiene nada
que ver con la rumba (guaguancó, columbia, yambú y la jiribilla) incluso
tengo conocidos percusionistas de Nigeria, Zaire que se maravillan de la
sonoridad de la percusión cubana. Y sí, he encontrado similitud de
sonidos en la música que tocan en la actualidad los del África, pero solo
con los ritmos o música que se usa para los bailes de los Orishas del
Panteón Yorubá cubano, ahí sí se puede decir que llegó del Africa, y me
comentan los africanos que en Cuba se mantiene en estado puro como
era para sus antepasados. Pero la rumba como tu dices y como yo he ido
investigando cuando voy a España, está dentro de la métrica del flamenco
andaluz. Mira cuando bailamos el guaguancó y sacamos el pañuelo y
hacemos un bacunao y nos pasamos el pañuelo por la cabeza y por los
hombros y lo enseñamos, eso viene del rito gitano de la prueba del
pañuelo para comprobar la virginidad de la futura esposa y el padre del
novio orgulloso de la mujer que tendrá su hijo baila con el pañuelo
haciendo los mismos movimiento que el negrito que fue esclavo o criado
en la casa de los señores blancos cuando hacían sus rumbitas en su
solar. Me da pena por la orquesta la Excelencia.
No te canso más,
José Rey

José Alberto Rey Perez — Instructor, bailarín, DJ., coreógrafo. Nació
en La Habana. Graduado de pedagogía. Perteneció al grupo Irrumpe del
Teatro Nacional, que dirigía Roberto Blanco. Desde 1996 está dedicado a
dar a conocer en Hungría los secretos del baile del Casino (o Salsa) y
sus encantos, y los bailes típicos del Caribe y de Latinoamérica. Como
profesor de baile ha fundado la academia “Salsa Tropical Dance Studios”
en Hungría.
www.salsadecuba.hu
A la izquierda el tenor Armando Pico y María Remolá, y a la derecha
Jorge País junto a la famosa vedette Rosita Fornés.
Cuarteto Los Modernistas fundado por Miguel de la Uz esposo de su
cantante estrella Lourdes Torres. Foto de 1962
Jorge País