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ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA ARGELIA VIZCAINO

La Nueva Trova
su historia
   La Nueva Trova es la canción nueva que surgió en Cuba con un verdadero valor artístico para el mejoramiento
humano, que los comunistas aprovecharon para su proselitismo engañoso. Con ella el gobierno daba a la juventud
una música moderna que no fuera el rock norteamericano que les enviaba un mensaje no deseado del país enemigo,
a lo que el régimen castrista llamaba «divisionismo ideológico».
   Se dice que heredamos este estilo de las Canciones Protestas que cantaba Joan Baez en la década de los 50 en
Estados Unidos. Otros manifiestan que nos influenciaron los suramericanos Daniel Viglietti, Violeta Parra,
Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, el catalán Joan Manuel Serrat junto a su compatriota español Paco Ibañez,
que en 1967 estaban en su mejor momento de popularidad, pero ya en Cuba se gestaba este estilo desde antes. El
mismo Pablo Milanés (considerado el verdadero precursor) después que salió en 1962 del grupo Los Bucaneros, y
del cuarteto del Rey en el año 1964 comenzó a cantar como solista en los clubes nocturnos de La Habana, teniendo
un gran éxito con sus canciones «Tú, mi desengaño»  y «Mis 22 años», donde logró trabajar las armonías del
bolero-feeling fusionándolo a la guajira-son, hasta que lo confinaron en la UMAP.
   Muy personalmente estoy de acuerdo que la Nueva Trova tiene influencias del Feeling (una variante del bolero)
más que de la Trova Tradicional, por toda la poesía tan sentimental que ella encierra junto al juego armónico. Y en
lo político deviene de la Guaracha satírica que castró la revolución (y que fue muy famosa en la voz de Rita
Montaner).
   El gran Musicólogo Natalio Galán reconoce como la primera Canción Protesta de Cuba a la Guantanamera, que
de canción guajira pasó a ser noticiero radial en 1949 por CMQ a las 3:30 de la tarde. Aunque nuestra primera
canción protesta viene siendo «La bayamesa», pero no la amorosa de Cépedes-Fornaris-Moreno creada en 1851
que es considerada nuestra primera canción romántica representativa, sino la que cantaban nuestros mambises en
1868 que tiene la misma línea melódica de esta pero su letra es bélica y su autor desconocido. También la clave
«Martí No Debió Morir», fue en su tiempo una canción protesta.
   Indagando sobre sus antecedentes nos encontramos que en 1964 se celebró en Santiago de Cuba el Primer
Festival de la Trova (todavía no se reconocía la Nueva ni tenía ese estilo). Y en agosto del 67 se llevó a cabo en
Varadero con invitados extranjeros el Primer Encuentro de la Canción Política auspiciado por la Casa de las
Américas, para convertirse en febrero de 1968 en el Centro de la Canción Protesta, al organizar el Primer Recital
con cantantes cubanos, donde fueron invitados los nuevos trovadores Milanés, Silvio, Noel Nicola, Martín Rojas,
Eduardo Ramos, entre los más conocidos, repitiendo este tipo de programa una vez al mes.
   En el año 1969, bajo la supervisión directa del gobierno y con su autorización se crea
«El Grupo de
Experimentación Sonora del ICAIC»
que además de los miembros conocidos contaba con el famoso guitarrista,
organista y compositor Leo Brouwer, hasta llegar a los tiempos en que un concertista de la calidad de Frank
Fernández fuera el asesor artístico y arreglista de estas canciones. .
    El experimento de la banda sonora del ICAIC dio un buen resultado político-musical, de ahí que el gobierno
decida fundar oficialmente el llamado Movimiento de la Nueva Trova el 1º de noviembre de 1972, creando para la
ocasión un Primer Encuentro de Jóvenes Trovadores, para cambiarle el nombre Protesta o Canción Comprometida
que se había infiltrado en la población desafecta al régimen por el doble sentido que le buscábamos a sus
canciones. Este llamado Movimiento, fue en realidad un organismo gubernamental que controlaba a todos sus
integrantes.
   En el exilio también se hace Nueva Trova, y muy buena por cierto porque el cantautor no tiene la presión de un
gobierno que exige que se le cante loas y dedique canciones con consignas y no hay miedo al ostracismo o la
cárcel si no le cumplen. Los exiliados, si lo desean, cantan contra el comunismo y Fidel Castro, como las
canciones de
Pedro Tamayo (exiliado desde 1965) «Mi país», y piezas verdaderamente conmovedoras «La
Guardarraya», «Añoranzas» y «Lléveme para allá» que interpretara en la misa del funeral de
Jorge Mas Canosa.
Existen además trovadores extraordinarios, entre los más típicos
Manolo Blanco y su grupo La Pupila Insomne
que musicalizan poesías de Martí, o simplemente cantan al amor con ese estilo único de hacer poesía con música,
incluyendo en su repertorio canciones románticas de los adocenados Silvio y Pablito, porque los hombres libres no
temen represalias y saben apreciar el arte de donde quiera que venga. También canta y compone estilo Nueva
Trova
Marisela Verena, y nos deja sin aire cuando la escuchamos interpretar  «Te queda grande» y lo mismo
ocurre cuando se mueve con deliciosa cadencia a la Trova Tradicional cantando a dúo con
Willy Chirino «El
águila en tus ojos»
, aunque es más popular por cultivar la guaracha política. En el exilio en México se encuentra el
moreno
Amaury Gutierrez cosechando un delicioso pop trovado como «Remolino», y Pancho Céspedes que
fusiona espectacularmente la trova y el feeling con boleros y baladas. Más recientemente, en este 2004 nos ha
llegado
Dacio Tomás Alfonso Ruiz, autor de «Vieja estación», «El viejo» y «Canción del emigrante» que hace
llorar a la mayoría de las personas que la han escuchado.
    Las canciones de la Nueva Trova son solemnes, épicas, casi siempre con letras tristes; para ser escuchada con
atención, y cuando existe la barrera del idioma se aprecian los aspectos puramente musicales perdiéndose el
mensaje ideológico que el sistema totalitario necesita que se dé. Dentro de esta línea se han creado sones bailables y
guarachas típicas al estilo único de
Pedro Luis Ferrer (A mi me gusta 'hablal' en español; La inseminación
artificial) o parodias alegres con
Alejandro García «Virulo» (A gozar).
    Me gusta la Nueva Trova, pero no dejo de reconocer que es una vergüenza cuando se usa ese talento artístico
para ponerlo bajo intereses de sistemas genocidas como es la dictadura comunista de Fidel Castro.

«La Nueva Trova fue un movimiento controlado y controlador ». Mike Porcel
                   
El Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC

   La mayoría de las personas que conocimos en sus inicios a la agrupación musical del Instituto Cubano de Arte e
Industria Cinematográfica, llamada El Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (GES) como una institución
que recogió algunos de los músicos, compositores y cantantes estilo "protesta", para como declarara
Leo Brouwer
«reivindicar la canción con un significado social»
y por supuesto, para musicalizar el cine cubano, no sabíamos
que en realidad fue algo más.
   Después del tremendo auge que estaba teniendo en Cuba la canción protesta, el gobierno comienza a sentirse
inseguro de perder el control sobre gran cantidad de personas jóvenes que los venía siguiendo y en enero de 1968
aprovechando el Congreso Cultural de La Habana, quedó establecido de manera definitiva el sistema absolutista de
la cultura por el estado. Como ha escrito el profesor
Juan Clark en Cuba: Mito o Realidad: «El estado
totalitario dicta los parámetros ideológicos de la cultura en la sociedad y únicamente aceptando estos parámetros
puede el ciudadano participar de la misma. Es así que el estado determina la música que el ciudadano común
puede escuchar, las películas que puede ver (estas limitaciones no alcanzan a la clase gobernante privilegiada),
las obras que se escenificarán, los programas que la televisión y la radio transmitirán, las publicaciones que
podrán leer»
. Y agrega una cruel verdad: «Cada intento por parte de un cubano dentro de la isla de ejercer el
derecho de libertad de creación o de expresión, ha sido reprimido con la cárcel o el ostracismo».
    Los hechos del llamado Mayo Francés, fueron mirado con mucha cautela por el gobierno castrista, aunque los
comunistas de Francia supieron aprovecharse de la situación y decoraban todo lo que podían con posters de Marx,
Lenin, y Mao, pintándose las figuras de Trotsky, Castro y el Che Guevara, junto a ondeantes Banderas Rojinegras
y del Vietcong; brindando de esta forma una imagen de confusión de ideologías por la que se encontraban los
estudiantes.
   Esto fue contemporáneo con la Primavera de Praga, que era lo que más atemorizaba a Fidel Castro y su
camarilla, por eso apoyaron la violenta invasión de más de 600 mil efectivos soviéticos y de otros cuatro países del
Pacto de Varsovia, que llevaron a cabo para ocupar Checoslovaquia, entre las noches del 20 al 21 de agosto de
1968, aplastando el corto intento de su pueblo de recobrar su libertad y democratizar su nación.
    El totalitarismo en nuestro país, para poder afianzarse y que no sucediera nada parecido a la Primavera de
Praga, implantó medidas de control absoluto; entre las menos drásticas se cerró la
revista Pensamiento Crítico,
y se sentaron las pautas para advertirles a todos los intelectuales y artistas que su papel en la esfera pública jamás
podía ser de crítica. Por esta razón muchos artistas y cantantes perdieron su espacio en la radio y TV cubana,
entre ellos
Leo Brouwer (reconocida figura de excelente preparación académica y además, sobrino-nieto de
Ernesto Lecuona que ya se había muerto asilado en España) y Silvio Rodríguez, que sacaron del programa
televisado
Mientras Tanto; otros, como Pablo Milanés, recién desmovilizado de la UMAP, donde lo habían
enviado de castigo por no tener integración revolucionaria, andaba gestionando volver a cantar con
Los
Bucaneros
, porque los dirigentes gubernamentales no querían darle trabajo como solista en el ambiente artístico de
donde procedía. Como es lógico esto los tenía a todos muy descontentos con el gobierno. Sólo podían descargar
una vez al mes en la Casa de las Américas que a partir de febrero de 1968 organiza el
Primer Recital de la
Canción Protesta
con cantautores cubanos, donde también son invitados a cantar Noel Nicola, Vicente Feliú,
Eduardo Ramos
y el excelente guitarrista y contrabajista Martín Rojas (estos dos últimos, miembros del combo
Sonorama 6, creado por Martín en 1966 que también integró Carlos Averhoff, agrupación que sentó los
precedentes musicales para el surgimiento del GES).
   Esto coincide con el regreso de
Alfredo Guevara, fundador y presidente del ICAIC, de un festival de cine en
Brasil, que informa a los dirigentes del Partido Comunista que también en ese país se estaba fomentado un
movimiento de la canción con
Chico Buarque al frente, junto a Gerardo Vandré, Sergio Ricardo, y vio como
esos jóvenes muy fáciles eran manejados por los grupos izquierdistas, enfocando sus canciones de protesta contra
las injusticias del capitalismo, tema necesario para explotar las pasiones y captar aliados para la campaña socialista.
    De ahí nace la idea de juntar a todos los jóvenes talentos que estaban teniendo problemas laborales y políticos en
la isla como Leo, Pablo y Silvio, reuniéndolos junto al pianista
Emiliano Salvador y al baterista Leoginaldo
Pimentel
que se encontraban señalados como elementos problemáticos en la ENA (Escuela Nacional de Arte),
junto al saxo
Leonardo Acosta que había quedado fuera de la recién fundada Orquesta Cubana de Música
Moderna, dirigida por
Armando Romeu, que también usaban para controlar a los jóvenes jazzistas, grandes
intérpretes de la música del enemigo yanqui. Recogieron al politólogo bajista
Eduardo Ramos, a Noel Nicola
asiduo participante de los recitales de Casa de las Américas y a su amiguito
Sergio Vitier, que estudiaba guitarra
con su papá y les llevó al flautista
Gerardo García Caturla. Así quedó compuesto fundamentalmente en sus
inicios el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC en 1969, que para completarlo integraron a P
aul
Menéndez
el guitarrista hijo de la frustrada cantante norteamericana Barbara Dane, comunista activa, apologista
del régimen. Poco a poco fueron pasando otros jóvenes como el saxofonista
Carlos Averhoff, Sara González en
1970 ó 71, el clarinetista
Lucas de la Guardia, el saxo Manuel Varela, percusionistas Norberto Carrillo y
Daniel Logres
, el oboísta Amado del Rosario, trompetistas Sergio Rubio y Elpidio Chapottin, el baterista
Ignacio Berroa que sustituye a Pimentel, y cuando Leo se retira ocupa la dirección Eduardo Ramos.
   Entre clases avanzadas de música junto a Leo Brouwer como principal maestro, estaban los profesores
Federico Smith y Juan Elosegui que también enseñaban en el terreno ideológico (véase lavado de cerebro). Esto
lo ha declarado Leo Brouwer en su entrevista a Jaime Surusky, publicada en La Jiribilla.
    Estuvieron en un proceso que ellos llaman maduración, que en realidad fue de observación y cuando
comenzaron  a crear "para la canción social", o sea, componiendo e interpretando las canciones de encargo
directamente a favor de la revolución, fue que se les permitió grabar (1971), y los radiaban a toda hora, y no sólo
los escuchábamos en la banda sonora del cine musicalizando el obligado noticiero y los documentales, también en
películas cubanas, y salieron en la TV como nunca antes y más que ningún otro, hasta un programa semanal de TV
le crearon llamado Te doy una Canción. El mismo Brouwer ha declarado que «hubo un momento que entre las diez
más oídas, estaban tres o cuatro del grupo (GES) en los primeros lugares». Pero no porque gustaran tanto, según
me ha confesado un gran amigo que fue el exdirector de programación de Radio Rebelde en esos años, que le
bajaban en memo cuales eran las piezas aceptadas por el Partido Comunista para radiar. Por eso, todo el que quería
que le grabaran una canción  y se escuchara por los medios de comunicación, tenía que meterse en la onda del
GES.
   Musicalmente fue un estímulo para la experimentación de aquellos pioneros que la integraron aunque se quejen
de lo marginados que estuvieron, porque nadie como ellos obtuvo mayor prebendas dentro de todo el proceso
stalinista-fidelista, sin contar además de la preparación que les ofrecieron en armonía, contrapunto,
instrumentación, orquestación, acústica, técnicas de grabación y composición, etc.
    Por supuesto, el resultado más favorable fue para el gobierno, eso dio la pauta para iniciar el Movimiento de la
Nueva Trova del que Noel Nicola fue uno de sus coordinadores, para poder controlar de la misma forma a todos
los otros cantantes protestas que quedaron dispersos y los que iban surgiendo como
Pedro Luis Ferrer, Amaury
Pérez, Vicente Feliú y Mike Porcel
, este último reconoció en una entrevista para www.cubaencuentro.com, que
realizara formidablemente
Ivette Leyva Martínez que «La Nueva Trova fue un movimiento controlado y
controlador»
, igualmente el experimento de la banda sonora del ICAIC que desintegran en 1978.-

«Pobre del cantor de nuestros días, que no arriesgue su cuerda, por no arriesgar su vida.» PABLO MILANES
                   
La Traición de la Nueva Trova

La Nueva Trova representaba en sus inicios a la juventud cubana oprimida. Con sus canciones se reflejaban
nuestras esperanzas, pero sus principales autores-intérpretes traicionaron esa fe y pisotearon nuestras ilusiones,
poniendo al servicio de la dictadura su talento, al cambiar aquellas canciones indirectamente protestas, por otras
directamente al servicio de la tiranía, y por esto los premiaron con viajes, grabaciones, viviendas y automóviles.
Desde entonces sus bocas sólo han cantado para criticar la vida capitalista y alabar hipócritamente «las glorias» de
su fracasada revolución. Estos autores han sido inmorales oportunistas y como cualquier cantante corrupto del
mundo capitalista también han comercializado su arte.

El gobierno apoyó este estilo no por convicción artística, sino por razones políticas, por eso se esforzaron en
exportarla. La introducían en las minorías: latinoamericanos explotados; jóvenes estudiantes llenos de ilusiones y
rebeldía; obreros frustrados; campesinos semianalfabetos; donde pudieran sembrar el odio al capitalismo y al
sistema democrático, sobre todo un culto al antiamericanismo. En esos países creció la admiración a la Revolución
de Fidel y a sus fieles representantes culturales-políticos, hasta que la verdad se ha impuesto y muchos envueltos
por la falsa propaganda se han dado cuenta del engaño, como el cantante panameño Rubén Blades, la cineasta
argentina Claudia Nye, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, y más recientemente la folklorista argentina
Mercedes Sosa.

Se considera el mayor traidor de la Nueva Trova a Silvio Rodríguez. Aunque otros no están exonerados. Cuando
era muy joven, que tuvo que ir obligatoriamente al primer llamado del Servicio Militar, allí sus compañeros de
cautiverio en sus ratos libres lo escuchaban entonar canciones simples que no tenían nada que ver con la política,
como la titulada «Es sed», que el público le llamó la bruja: «...Hay una bruja amiga mía y vieja, que vive en un viejo
castillo y sola. Le pregunté que padecía mi razón, y dijo es sed, es sed, es sed de amor. Iba tranquilo mi camino
solo, pero una chica hoy me trastorna todo. Siento una sed cuando a su lado solo estoy. Es esa sed, es sed, es sed
de amor. Me siento triste pues yo no sé si me querrá. ¿Querrá calmar esta ansiedad, esta ansiedad? Me siento solo
pues no sé si soy su amor. ¿Querrá calmar este dolor, este temor? ...»

Después, continuó con creaciones de carácter dual que entre líneas se apreciaba cierta crítica al gobierno, algo
hasta ese momento que inexplicablemente le toleraron. Y nos hizo soñar con un ídolo anti-fidelista, como en
«Ojalá» por citar un ejemplo, insinuadoras en otras más atrevidas como Cuando yo era un Enano, que pedía
«libertad, libertad para mi niño»; o en Sueño de una Noche de Verano, desafiante al increpar «si capturo al culpable
de tanto desastre lo va a lamentar(...) Anoche tuve un sueño que nadie merecía ¿Cuánto de pesadilla  quedará
todavía?»; y en Rabo de Nube, mucho más claro pidiendo «un torbellino en el suelo y una gran ira que sube, un
barredor de tristezas, un aguacero en venganza que cuando escampe aparezca nuestra esperanza».  Proponiendo
que algo debía cambiar, pero el que cambió fue él, moderando su línea totalmente, coqueteando primero y
rebajándose después, como lo demuestra su composición La Vergüenza que debería ser la desvergüenza, o como
su Canción Urgente a Nicaragua extraordinariamente parodiada por el pueblo («...se jodió Nicaragua, te lo dice un
hermano que ha pasado lo mismo, te lo dice un cubano...»). Sin embargo, posterior a la caída del bloque socialista
en 1990 nos pone a pensar nuevamente cuando escuchamos en la voz de José Feliciano «CON UN POCO DE
AMOR» «...sobrevivo, pecado, castigo... con un poco de amor yo progreso, canto himnos, me odian, voy preso»,
o en la canción «VENGA LA ESPERANZA»: «Sé de las entrañas de la queja, porque padecí la decepción,». O
mejor aún esta parte: «Cuando niño yo saqué la cuenta de mi edad en el año dos mil, el dos mil sonaba como puerta
abierta, a maravillas silbaba el porvenir. Pero ahora que se acerca, saco en cuenta que de nuevo tengo que esperar:
que las maravillas vendrán algo lentas, porque el mundo tiene aún muy corta edad.»

¿Es este el mismo Silvio Rodríguez que conocimos en el inicio de la Nueva Trova cuando era en realidad Canción
Comprometida? ¿O es el apóstata, que además de traicionar sus ideales y a sus seguidores ahora es infiel a sus
protectores? A Silvio le pasó lo que a muchos, que creyeron que en Cuba también tendríamos perestroika, y como
buen oportunista empezó a labrar el camino para poderse acomodar con el cambio.

«Es que Silvio Rodríguez, un gran ambicioso y egocéntrico, a quien sólo le interesa el dinero (se dice que está entre
los hombres más ricos de Cuba), a quien sólo le interesa la fama, no es capaz de correr ningún riesgo, ni por una
causa justa, ni por un amigo, como su amigo Raúl Rivero, y menos por una canción popularmente mal entendida».
Nos explica Julio San Francisco en «Silvio Rodríguez: La Traición a sus fans», y que recomiendo lean en la
documentada página www.elveraz.com. Para informar un poco más, tomo prestado de la misma: «Fidel Castro
metió preso a Raúl Rivero hace un año (marzo, 2003), simplemente por hablar y escribir libremente, lo premió con
20 años de cárcel por el aporte de Raúl Rivero a la poesía y la Cultura Cubana. Recientemente la prensa le pidió
opinión sobre el asunto a Silvio Rodríguez. El hasta entonces amigo del poeta marcó distancia enseguida de su
amigo y esa amistad y respondió que Raúl Rivero estaba bien condenado porque había conspirado contra la
Revolución. Silvio Rodríguez nunca hubiera hecho lo que hizo Víctor Jara. Silvio Rodríguez nunca hubiera estado
dispuesto a perder las manos, la guitarra tal vez sí.»

Con otras palabras pero de la misma forma lo describió Juan Sánchez en «Silvio: Cien en música, cero en política»,
distribuido por CuabNet.com: «La vehemencia con que defiende las ideas socialistas contrasta con su silencio
cuando a los socialistas del país, como es el caso de Elizardo Sánchez, Vladimiro Roca y sus compañeros, los
encarcelan, los convocan a la seguridad del estado, les organizan mítines de repudio, los tildan de agentes del
imperialismo, por el solo hecho de defender una variante de esas ideas. Tampoco conozco que haya repudiado
públicamente la condena al ostracismo de un compañero cantautor como Pedro Luis Ferrer».

Al parecer Silvio, la única vez que ha sido sincero en sus composiciones es con la titulada «Esta canción» que nos
dice: «Me he dado cuenta que miento. Siempre he mentido, siempre he mentido. He escrito tanta inútil cosa sin
describirme, sin dar conmigo». Por suerte, debe quedar alguna grabación que le hiciera Nacha Guevara.
Posiblemente también dijo verdad cuando en un ataque de remordimiento pide perdón por su traición en Pequeña
Serenata Diurna: «…quiero que me perdonen los muertos de mi felicidad»

Los castristas pretenden que la cultura sea unipartidista como el gobierno, de ahí que presionen a sus artistas y
exijan que se cante lo que ellos determinan. Así muchos han dejado de ser artistas para convertirse en funcionarios
culturales, sirvientes de un gobernante totalitario y genocida.


«Todas la tiranías tienen a mano uno de esos cultos, para que piense y escriba, para que justifique, atenúe y
disfrace; o muchos de ellos, porque con la literatura suele ir pareja el apetito del lujo, y con este, viene el afán
de venderse a quien pueda satisfacerlo.» JOSE MARTI
                   

Los cantantes de la Nueva Trova tienen que ser autorizados por el Partido Comunista Cubano, como todo en Cuba.
El Partido ejerce una presión ideológica para que estos llamados «artistas» a su servicio expresen lo que ellos le
ordenen; así han surgido canciones por encargo o para ganar méritos y le otorguen algún privilegio, como la
Canción a los CDR de Eduardo Ramos; a las Escuelas en el Campo, de Frank Pérez; A Salvador Allende en su
combate por la vida, de Pablo Milanés; Canción antigua a Che Guevara, de Mike Porcel y Mirta Aguirre; Siempre
es 26, de Martín Rojas; La Victoria de Playa Girón de Sara González; el disco Guevarianas (1998) de Vicente Feliú
totalmente dedicado al asesino del Che; y las de Silvio Rodríguez, al Pionero, a la madre revolución, a Vietnam,
Angola, Nicaragua, El Salvador, donde quiera que se han desestabilizado las democracias.

En los comienzos de Pablo Milanés, el después «Distinguido Diputado a la Asamblea del Poder Popular», cuando
por recomendación especial del Comandante Jorge Serguera (director de la TV y radio que cumple órdenes
directas de Fidel Castro) lo mandaron a un campamento de la UMAP (Unidad Militar de Ayuda a la Producción de
trabajos forzados en Camagüey), y sufrir tanta ignominia vemos que compuso «Catorce pelos», por los 14 pelos
de alambre de púas de la gran cerca que lo separaba de su amada y le quitaba la libertad, confesándole a sus
amigos que aquello era peor que un campo de concentración nazi. Ese mismo creador compuso años más tarde
por encargo «Cuba va» junto a Noel y Silvio, y en la década de 1990 declaró que Rubén Blades «está recogiendo
las migajas del imperialismo». Al menos el panameño reconoció que el socialismo es un sistema anacrónico, y está
pidiendo democracia para el pueblo de Cuba. Mucho tienen que haber amilanado a Milanés porque se había
mostrado a favor de la perestroika en la Unión Soviética y había escrito algo tan sugerente como El Manantial. Por
eso cuando en 1995 le decomisan su famosa Fundación, no culpa al verdadero ladrón, sino que arremete contra el
Ministro de Cultura Armando Hart y reclama la intercesión del Comandante en Jefe a su favor. Como si el ministro
fuera una cosa y el gobernante otra, y una empresa en Cuba castrista pudiera tener autonomía y los dólares no
fueran compartidos con Fidel.

Aún así, Pablo es querido, (y eso que condenó el injusto encarcelamiento de los 75 disidentes en marzo del 2003 y
lo que se llamó el fusilamiento de los tres negritos) porque además de ser un artista admirable, aunque se acomodó
propagando los ideales del castrismo para obtener ciertos privilegios sin ir más a cortar caña ni arrastrarse
físicamente, dicen los que han intimado con él que ha sabido ser amigo de sus amigos. Lo mismo se comenta de
Noel Nicola y Pedro Luis Ferrer, aunque este último no es de extrañar, ya que por sus composiciones satíricas al
gobierno, le ha costado el ostracismo y que no le concedan los mismos privilegios que a los demás. Todo lo
contrario se cuenta de Silvio Rodríguez y de Amaury Pérez Vidal que hasta la familia siente repulsión por su
sumisión.

A  este último lo confronta su hermana Aimeé en una carta abierta que ha circulado por la Internet que entre lo más
importante le dice que jamás fue un hermano, que es un mal hijo y mal padre reclamándole: «Debía avergonzarte el
estar entre aplausos y funcionarios mientras tu madre se apaga lentamente y sin que nadie pueda saber ya, cuanto
sufrimiento, del que TU ERES RESPONSABLE, haya podido contribuir.»  
   
Esa madre es nada menos que la famosa actriz
Consuelito Vidal, que para nadie es un secreto sus simpatías con
el fidelismo en 1959 y que fue usada como un ícono revolucionario. Como todos hemos visto la llamada revolución
defraudó hasta sus más fieles defensores y sólo siendo un monigote sin escrúpulos se le puede seguir sirviendo. Y
eso es lo que es hasta para su familia el cantautor Amaury Pérez, de ahí que le reprochen:
«Mírate en el espejo de
esa madre a la que abandonaste hace tanto, fue MAS artista que tu, MAS famosa y querida que tú, será siempre
MAS GRANDE que tú y eres tan de calderilla que mientes para no dar dinero para que otros cuiden de ella. Me
das asco y lástima».

   Nos duele el cambio de Amaury porque nos consta como a mediados de la década de 1980 su mamá ingresó en
el Hospital Hermanos Almejeiras de La Habana, y él cada noche iba a visitarla, incluso después de sus
presentaciones, me lo contó una de mis amigas de la niñez que era la siquiatra que atendió el caso. Consuelito calló
en una fuerte depresión en gran parte causada por el malcriado y maleducado Silvio Rodríguez que la hizo pasar un
serio ridículo en público durante un Festival que ella amenizaba.
   Sabemos que los compañeros de Amaury no guardan un buen recuerdo de él tampoco, ni desde 1974 en que
comenzó con su grupo hasta 1991 que salió a México y los más actuales. También conocemos de primera mano
como alrededor del año 2000 se acercó a la iglesia católica de la Caridad del Cobre en La Habana en busca de la
Palabra del Señor, lamentando que sus padres lo hayan criado ateo, suplicando lo catequizasen y criticando
abiertamente al régimen. Pero muy rápido se le olvidó los Diez Mandamientos como el 4to. de honrar madre y
padre y el 8vo. de no decir falsos testimonios. Cuando el gobierno lo llamó para que arengara a la masa
obligadamente reunida frente a la Sección de Intereses en La Habana, por el sonado caso del niño Elián, allí se quitó
Amaury la careta de cordero de Dios por codiciar los bienes ajenos (10mo. mandamiento) y se fue a cometer un
acto impuro (6to.), por lo que tomó el nombre de Dios en vano (2do.).
    Por algo su hermana
Aimée Pérez Vidal le decía al principio de su carta: «Tengo que sacar de mi estómago el
asco que me provoca tu comportamiento»
. Lamentablemente Consuelito Vidal falleció muy poco tiempo después de
esta carta de su hermana,  en La Habana, el 8 de octubre del 2004.
   La traición de Silvio Rodríguez es más notoria por ser más prolífico y reflejarlo frecuentemente en sus
canciones. Hace muchos años Pablito cantó sobre su complicidad:
«La vida no vale nada, cuando otros se están
matando, y yo sigo aquí cantando, cual si no pasara nada».
Al menos reconoce en sus creaciones su
amilanamiento:
«Pobre del cantor que no se alce y siga hacia adelante con más canto y más vida. Pobre del cantor
que no halle el modo de tener bien seguro su proceder con todos. Pobre del cantor que no se imponga con su
canción de gloria, con  embarres y lodos. Pobre del cantor de nuestros días que no arriesgue su cuerda por no
arriesgar su vida.»
   No es la Nueva Trova la que engaña a su pueblo, sino aquellos jóvenes que pusieron su creatividad musical al
servicio de la dictadura marxista. El miedo al sistema lo entiendo, porque lo viví, pero no justifica la pérdida de la
ética y los escrúpulos para toda la vida.-

«El movimiento de la Nueva Trova en Cuba vive sus últimos días hábiles.» ARMANDO AÑEL GUERRERO (Del
Cadáver y los Cuervos)

Los continuadores de la vieja Nueva Trova

   Ninguna novedad ha trascendido a la vieja Nueva Trova. Los artistas que continuaron este estilo, ni siquiera han
logrado clonarse. Sólo siguen el ejemplo de usar su talento para plegarse al sistema y conseguir algunos privilegios.
Los más creativos lo fusionan con otros ritmos más populares, pero sigue siendo un poco más de lo mismo.
     Cuando se deshace oficialmente el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC en 1978, al Movimiento de la
Nueva Trova se le comienza a llamar Generación de los Topos, no sé si era porque se tenían que esconder como
estos roedores o porque tenían que trabajar bajo la sombra de Silvio y Pablito, los ejemplos de correctamente
políticos.
   En 1986 se disuelve oficialmente el Movimiento de la Nueva Trova, pero sólo el nombre de la organización de
control de los artistas de este estilo, porque pasan a ser manejados directamente por otros organismos (como La
Asociación Hermanos Sainz y la Agrupación Nacional de Conciertos que era la dependencia principal del también
otrora Instituto de la Música) y siguen produciendo con la misma cualidad gacetillera si quieren viajar y grabar.
   A principio de la década de 1990 se le llamó Novísima, fueron los nuevos troveros que tuvieron que lidiar con el
caos político y económico que ocasionó a Castro el derrumbe del sistema comunista en el bloque soviético, y
trabajar en el famoso Periodo Especial, pero como todo lo que sucede conviene, tuvieron la “suerte” de que se les
permitiera vivir en el extranjero sin perder el derecho de regresar a Cuba, porque compartían las ganancias de sus
contratos con el gobierno.
   A partir de 1995 se le conoció como Cantores de la Rosa y la Espina. proyecto de la Casa de las Américas igual
que aquel primer intento de controlar a los cantantes contestatarios en 1968 llamado Primer Recital de la Canción
Protesta. En 1998 el Instituto Cubano del Libro editó un cancionero con el título de “Cantores de la Rosa y de la
Espina” que contenía las canciones autorizadas circulando por las librerías del país.
   Podrán cambiarle el nombre mil veces, de Canción Protesta o Comprometida a Nueva Trova, de ahí a
Generación de Topos, siguiendo por Novísima o Cantores de la Rosa y la Espina, la realidad es que sigue siendo lo
mismo. Quien ha escuchado la obra completa de Silvio y Pablo, siguiéndole de cerca Noel Nicola, Mike Porcel el
rebelde, Amaury el sentimental sin sentimientos, el controversial Pedro Luis Ferrer, los exiliados Pedro Tamayo y
Marisela Verena hasta Vicente Feliú tan politizado y calculador como el mismo Che al que le dedica un disco
completo, se da cuenta que no se ha logrado nada diferente después de las pautas que se trazaron en sus orígenes.
    En la entrevista que Ivette Leyva Martínez (www.cubaencuentro.com) le hiciera al veterano Mike Porcel le ha
relatado sobre los sucesores de los viejos «nuevos trovadores» que a su entender «el movimiento perdió mucho
más de espontaneidad. La nueva generación, aparentemente, empezó a hacer más críticas, pero a mi me parece que
una especie de adaptación a las circunstancias». Es que con el castrismo todo lo que no es obligatorio está
prohibido, nadie que no sea un valiente disidente puede criticar por libre albedrío al régimen, y si lo hace no se le
abren las puertas, por el contrario, hasta lo encierran en la cárcel. Por eso agrega Mike: «es que al final hay control
político sobre ese tipo de canción, porque ¿hasta dónde se admite la crítica en Cuba realmente? Hasta donde a ellos
(los gobernantes) les conviene.» Y el extraordinario cantautor Mike Porcel lo dice por experiencia ya que él le
costó muy caro su canción «En busca de una nueva flor», escogida como tema del XI Festival Mundial de la
Juventud y los Estudiantes celebrado en Cuba en 1978 y milagrosamente premiada, no por falta de calidad, sino
por el mensaje que enviaba que contrastaba con lo que el gobierno desea exponer. Cuando las autoridades se dieron
cuenta empezaron a buscar excusas de que esa canción no podía representar a Cuba porque necesitaban una
canción con un mensaje mucho más político y más directo. La canción se les escapó y por eso comenzaron a
separarlo a cerrar todas las pocas oportunidades que tenía dentro del campo artístico, finalmente le negaron la
salida por el puente marítimo del Mariel-Cayo Hueso a pesar de que su familia en USA lo fue a buscar, lo sacaron
totalmente del panorama cultural y vivía asediado por Seguridad del Estado, hasta que después de denunciar su
caso a la ONU lo autorizaron a salir en 1988.
     A eso le temía
Silvio Rodríguez, Amaury Pérez, y todo ese clan de apologistas serviles. De ahí la hipocresía
y la sumisión. Y los que le siguieron hasta la ambigüedad la copiaron, como
Carlos Varela con su canción
Guillermo Tell. Les cuento la historia como la narró tan amenamente Sarah Moreno en el Nuevo Herald, con el
título Una Generación Afónica, el 9 de marzo, 1998,
«en los comienzos de su carrera, cuando estaba en sus
veintipico, Varela, actualmente de 35 años, fue una esperanza para la generación de los nacidos a finales de los
60. (...) Varela representó esa promesa. Su canción más famosa en esa época, Guillermo Tell, hablaba de las
irreconciliables diferencias generacionales. El pequeño Tell se había cansado de ser un tiro al blanco de las
locuras de su ‘padre’ y quería un cambio. Había que leer entre líneas para encontrar lo que buscábamos, pero del
‘lobo un pelo’, éste era el único tipo de mensaje que se toleraba en la isla: el oscuro, el arcano, el de las múltiples
interpretaciones que se proponían burlar la censura
». Cuando llegó la hora de rendir cuentas «Varela repitió el
discurso cantinflesco del que no quiere comprometerse»
. Al igual que Silvio, Varela dejó a su generación sin voz.
   Es como lo relata Julio San Francisco en www.elveraz.com/articulo115.htm, que ya eso nos pasó antes con la
canción Ojalá. «Durante muchos años estuvimos pensando que el disparo de nieve del autor estaba destinado al
tirano cubano. Cuando este murmullo se hizo grito nacional Silvio Rodríguez, tal vez llamado a contar o por miedo
propio, declaró presto a la prensa oficial cubana “No, me refiero a una mujer” Y toda la polémica terminó.
Nosotros, a dormir con la decepción tenaz. Igual ocurrió con el tema Guillermo Tell, de Carlos Varela. Cuando el
niño de la canción cogía la ballesta presto a disparar se formaba tremenda algarabía en el teatro. Todos los fans de
Carlos Varela deseaban y creían que el disparo del niño era contra el tirano Fidel Castro. Al generalizarse
popularmente esta interpretación, Carlos Varela tuvo que hacer lo mismo que Silvio Rodríguez: salir a declarar
diligentemente a un periódico cubano que no, que se trataba de la lucha generacional de padres a hijos. Todo quedó
zanjado con una cobardía más porque el trovador sí gozaba mucho realmente con la interpretación anterior, según
contaron amigos cercanos a él.»
   Lo vivieron también en el joven rockero-trovador
Gallileo que jugó el papel de crítico hasta que el lobo le sacó
los colmillos. ¡Que susto! Los comprendo, el sistema comunista es amedrentador, hay que vivir siempre
preparándose para evitar un ataque terrorista del propio gobierno. Felicito sinceramente a todo aquel nuevo trovero
que pudo desprenderse de las ataduras oficiales aunque haya tenido que empezar de cero en el exilio como
Mike
Porcel, Martín Rojas, Gerardo García Caturla, Dacio Tomás Alfonso Ruiz, Amaury Gutérrez,
y los otros.
    Lo cierto es que los que han continuado practicando esta forma de creación para ser bien retribuidos por el
régimen, no están haciendo nada nuevo y el que imita, fracasa, porque ya todo está inventado en la vieja Nueva
Trova, desde la ambigüedad, el oportunismo, y en menos escala canciones sugerentes o un poco subversivas.
Como ha escrito
Armando Añel Guerrero, el que sí es un valiente periodista independiente bajo el título Del
Cadáver y los Cuervos, de abril de 1999:
«Tal vez de tanto creerse nueva, la Nueva Trova se nos murió de vieja»
(
...) «Ha ido perdiendo posiciones, no sólo ante la avalancha de lo comercial o lo folklórico, sino ante esos
mismos cuervos que crió y que, en el más dialéctico de los estilos, le están sacando los ojos»
    Aquella canción comprometida con el pueblo la convirtieron Nueva Trova para que militaran los artistas
comprometidos con el castrismo, esto no quita que admire el talento de esos músicos cuando expresaban
sensibilidad humana a través de sus canciones y reconozca que buscaron mecanismos armónicos modernos y
distintos a la Trova Tradicional y al bolero-feeling para formar la base de sus magníficas creaciones musicales.-