La maravilla de la recuperación de capilla en
Guanabacoa
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Ermita de Potosí en la década de 1940.
Foto cortesía de Margarita López de Conde.
Por Miguel Saludes

LA HABANA, diciembre, 2004 (www.cubanet.org) - Dios actúa haciendo obras que parecen imposibles y una
de ellas, aunque parezca insignificante, se produjo este 12 de diciembre en la antigua villa habanera de
Guanabacoa. La Ermita de Potosí, como se le conoce popularmente, fue abierta de manera oficial después
de una intensa labor de reparación que la salvó de la ruina total.

La misa, celebrada por Monseñor Ramón Suárez Polcari, consistió en una acción de gracias por el don de
María Inmaculada y por la inauguración de la capilla, cosa que parecía imposible, como expresó el mismo
Polcari. La acción eucarística, concelebrada por el sacerdote salesiano Miguel Ángel Moral, contó con la
presencia de numerosos fieles, quienes colmaron el pequeño templo católico. Las palabras de salutación
del celebrante fueron dirigidas en primer lugar para agradecer,
en nombre de la comunidad y de la
Iglesia cubana, la ayuda económica proveniente de Alemania, a través de la organización católica
Advenias. Fue este aporte y no los de organismos oficiales cubanos
, el que hizo posible la maravilla
de la recuperación de la capilla, aclaró el vicario diocesano.

Situada originalmente en un ángulo de la esquina de la calle Potosí y la Calzada de Guanabacoa, la capilla
se encuentra en la actualidad en el interior del viejo cementerio, atrapada entre sus verjas. La noticia más
antigua de su existencia data de 1641, cuando el matrimonio conformado por Don Martín Salcedo de
Oquendo y Doña Juana Recio obtiene la autorización para edificar en esa estancia una ermita dedicada a la
Inmaculada. Es inaugurada al público en 1644 y adquiere la forma definitiva que mantiene en la actualidad
hacia 1667, según lo descrito en ese entonces por el Obispo Juan de Santo Matías Sáenz. El nombre que se
le agregó a la advocación primaria se debe al gesto hecho por el indio nombrado José Bichat en 1660, al
donar un óleo sobre una tabla de cedro que representaba el busto de Jesús con la cruz a cuestas. La
pintura cobró fama de milagrosa y la imagen fue trasladada años después a la ermita de Nuestra Señora de
Candelaria. La réplica que se conserva sobre el actual retablo del altar mayor, también fue adquirida por el
donante para sustituir la anterior.

La ermita, declarada monumento nacional en 23 de abril de 1997,
es la iglesia más antigua en servicio
de las existentes en Cuba
, seguida por la parroquial de Sancti Spíritus. Además de la imagen del cuadro
del Cristo de Potosí, sello distintivo de la ermita, la misma contiene otras curiosidades. Entre ellas está la
loza sepulcral de la benefactora Catalina Estrada de Mantilla, situada a la misma entrada del templo. Esta
feligresa dotó al cementerio de cerca e hizo muchas obras de caridad entre los pobres.
En el pasillo
interior, a la entrada y en el centro, está el laudo fúnebre dedicado al capitán de Fragata Don
Juan de Acosta, fallecido en 1747, cuyo epitafio se ha hecho célebre: "Pasajero que hoy me pisas,
párate a considerar, que has de venir a parar, en ser como yo, cenizas."

La loza, ausente de su lugar, será colocada nuevamente en los próximos días, luego de haber sido retirada
por la Oficina del Historiador de la Ciudad para resguardarla de posibles daños durante el proceso de
reparación. También existe un cenotafio dedicado al sacerdote Fray Ignacio del Corazón de Jesús Moreno
fallecido en 1850, de muy grata memoria en Guanabacoa por sus virtudes y santidad. La Imagen del
Crucificado, situada en la pared izquierda, proviene del antiguo Convento de Santa Clara y
cuenta con unos trescientos años de antigüedad.

En su homilía Monseñor Suárez Polcari señaló que hace seis años todavía el arreglo estaba en proyecto y
parecía que el templo no se recuperaría jamás. Haciendo referencia a las lecturas del día, señaló esta
maravilla que obró el Señor a través de la gente de buena voluntad, con cuya colaboración se pudieron
comenzar los trabajos. Aunque siempre hubo interés en el rescate del monumento nacional por parte de las
instituciones oficiales, faltaban los recursos financieros necesarios, y éstos fueron dados por los hermanos
de la Iglesia europea.

Dijo el presbítero que los católicos no debemos sentir complejos al reconocer lo malo que ha podido hacerse
desde la Iglesia, pero nunca dejar de sentirnos satisfechos por los momentos en que ésta ha acompañado
al pueblo, y que son los ejemplos que más abundan en la historia de la Iglesia. En especial, y aunque se ha
dicho en numerosas ocasiones que la institución fundada por Jesús es para los ricos, la vida demuestra la
falsedad de tal acusación. Si en verdad esto hubiera sido así, los pobres nos hubieran rechazado. La Iglesia
tiene sus puertas abiertas de par en par para que todos entren, sabiendo que en ella sólo encontrarán un
único Dios trino y un solo Salvador.

También Polcari señaló en sus palabras que
el pecado mayor consiste en apartarse de Dios, hacer las
cosas pretendiendo hacernos dioses por cuenta propia. Otro gran pecado, manifestó, es el
enfrentamiento entre los hombres.
En alusión a la fiesta mariana que nos convocó este día de
diciembre, a 150 años de que el Papa Pío IX proclamara el dogma de la Inmaculada Concepción de María, el
sacerdote señaló que los mismos creyentes muchas veces dudan de las maravillas que hace Dios, y una de
éstas ha sido precisamente nacer de María. Desconocer la importancia de la figura de la Madre del Señor es
dudar del amor Divino hacia la Humanidad. "Esta es la Iglesia de la que nos gloriamos en ser hijos, siempre
esperando con paciencia y esperanza, siendo capaces de obrar maravillas, como lo hizo María en su
entrega a Dios", concluyó el Canciller Archidiocesano.

En la celebración se encontraba presente Don Pedro Herrera, historiador que ha investigado intensamente
los temas eclesiásticos, sobre todo en materia de edificación de templos católicos en Cuba, y que es el
defensor más ardiente de la tesis sobre la antigüedad de la ermita de Potosí.

Frente al viejo cementerio guanabacoense se alza la figura del nuevo, que se comenzó a construir antes de
1959 y se concluyó después de instaurado el nuevo régimen en el poder. El período de conclusión de sus
obras es fácilmente definible.
El cementerio moderno, no cuenta en su interior con capilla cristiana
alguna y la solución arquitectónica dada por sus diseñadores al pórtico de entrada formando una
enorme cruz fue desfigurada con un arco que cierra los brazos de la misma y sella la parte
superior, disimulando la intención del diseño original
. Pero como dijo Monseñor Polcari, a pesar de
todas estas pequeñeces, la maravilla del obrar de Dios sigue siendo inmensa en su alcance.
Fotos actuales (2005) de la Ermita de Potosí, después del milagro de su restauración. Cortesía
de Maripily Núñez
En el pasillo interior, a la entrada y en el centro, está
el laudo fúnebre dedicado al capitán de Fragata Don
Juan de Acosta, fallecido en 1747, cuyo epitafio se
ha hecho célebre:

"Pasajero que hoy me pisas,
párate a considerar,
que has de venir a parar,
en ser como yo, cenizas.
"
Ermita de Potosí antes de remosar.
Cortesía de Maruca Martín