ESTO VA DIRIGIDO, COMO PRIORIDAD EXCLUSIVA, A SU AUTORA, - <MARIA ARGELIA
VIZCAINO> - POR TU BELLO TRABAJO TITULADO < ESTAMPAS DE CUBA> Y PRINCIPALMENTE AL
TEMA QUE TITULO < LA CIUDAD MAS BAILADORA DEL MUNDO> Y CREAME QUE LA FELICITO Y
ADMIRO ESE LINDO TRABAJO. TAL FUE, QUE ME DISPUSE A ESCRIBIR DE MIS RECUERDOS, PARA
DE MI VIDA DE JUVENTUD EN EL BAILE.
CORDIALMENTE DE UDS.,

JOSE L. MARTEL
MIAMI, FLORIDA, U.S.A.
joselmartel@yahoo.com
jose_martel@bellsouth.net
                Memorias de un joven bailador cubano

Resulta admirable leer dentro de Estampas de Cuba de su autora, María Argelia Vizcaíno – mariaargelia@hotmail.com -
un tema que denomina < La Ciudad más bailadora del mundo> refiriéndose a La Habana y sus barrios adyacentes, donde
diariamente se bailaba y la juventud disfrutaba de plena alegría de bailes y música.

Ella tiene muchísima razón en decir que ni París, New York, Buenos Aires, Madrid, Río de Janeiro y otras ciudades
cosmopolitas tenían el néctar y sabor de la música y el baile como en la ciudad de La Habana.

En su artículo de casi 18 páginas sacado de la internet, con nombres y direcciones se puede apreciar nombres de
cabarets, clubes, sociedades de bailes, salones de fiestas para todas las clases y categorías, tanto privadas como abierto
al público en general.

Eso me hizo recordar y rememorar mi vida de bailador, para mi bailar era vivir.
Desde mi temprana juventud, recuerdo que aún estudiaba cursando mis últimos años para Contador Privado, mis padres
me daban dinero para ir al cine y yo me escapaba me iba para las matinees bailables de los balnearios del Vedado, por la
calle Primera (antes del ensanche del Malecón) donde costaban 60 centavos la entrada, se llamaban “Las Playitas” y “El
Ensueño.”

Me gradué y con 17 años trabajaba de Contador en una agencia de noticias, matriculé en la Universidad Nacional
Masónica “José Martí”, la carrera de Contador Público. Ni mi trabajo ni mis estudios fueron impedimentos para
emprender mi carrera de bailador.

Los sábados no faltaba a las citas bailables en el “Club Deportivo Candado,” sito en Durege y Buenos Aires, Cerro; -
“Club Deportivo La Estrella”, en Enamorados y Serrano, Sto. Suarez; - “Club San Carlos” en la calle de su nombre en
Santo Suarez; - “Sociedad del Pilar” en Estevez, cerca del Mercado Unico y la “Sociedad de Curros Henriquez” de Santo
Suarez, “Club de los Yesistas”, Infanta y Carlos III.

Disfrutaba de los bailes en “Centro Gallego”; “Centro Andaluz”; “Centro de Dependientes de la Habana”, este ultimo en la
Avenida del Prado y Trocadero (altos del cine Negrete); “Centro Asturiano”; “Centro Artístico Concepción de Arenal”; “
Centro Montañez” y la  “Artística Gallega.”

Los domingos los bailadores teníamos nuestras citas en: Los Jardines de la Tropical, o de La Polar y muchas veces en
Los Jardines de la Hatuey del Cotorro. Alternaba esas giras bailables con los < te bailables> en los clubes de Miramar y
Playa de Marianao, siendo “Casino Deportivo” de Primera y 8; el “Club de los Ferreteros” de Primera y 20 y para
Marianao, disfrutaba del “Club Náutico de Marianao” y “ Club Bancario” en los altos del Balneario La Concha.
Recuerdo la asistencia a “Balneario Hijas de Galicia”, “Club Cubanaleco”, “Swimming Club”, “Club de Profesionales” y
“Balneario Universitario” de Primera Avenida y Calle 42 en La Copa.

En las famosas Playas del Este, en temporada de verano bailaba en las tardes de matinee en: “Casa Cuanda”, Hotel
“Puerto Antonio”, “Club Martino”, “Bello Monte”, en el Hotel “Atlántico” y en “El Bancario”, de Guanabo, Santa María
del Bar y el Mégano.

En Regla, Guanabacoa, Cojímar y en el barrio de Mantilla, los bailes de sus liceos, sociedades y salones eras famosos por
bellas bailadoras. Recuerdo que algunos reglanos, no todos, eran celosos de los bailadores habaneros que
incursionábamos sus territorios y a veces les prohibían a las jovenes que aceptasen bailar con nosotros. Un pequeño en
local y grande en entusiasmo y buena música era el Club La Lira, de Mantilla.

Los verdaderos bailadores, conocidos como los << hacheros >> nos dábamos cita en “Campo-Alegre Club” de Calzada
de Luyanó antes llegar a la calle Fabrica; “ Club Modelo” de Calzada del Cerro; - “La Vallita” de Calzada de Palatino y
Cerro. La “Valla Habana” de Vía Blanca y 10 de Octubre, Salones del Cabaret “La Campana” de Infanta y San Martín
todos los domingos en las noches. Estos bailables comenzaban a las 8 de la noche hasta las 12 de la madrugada. Tomaba
mi automóvil y a dormir en casa unas 5 horas, el lunes listo para el trabajo. Trabajaba como Contador en Publicidad
Cano, S.A., en el Vedado.

La vestimenta era original y de excelente calidad. Recuerdo que en verano para mis salidas de los sábados, mi buena
muselina inglesa y casimir francés en los trajes de otoño e invierno. En el verano mis trajes de drill blanco y hacendado.
Mis camisas de cuello blancas, rosadas, azul y verde pálido. Mis zapatos negros o carmelitas de puntera fina o ovaladas,
suela fina, usual para el bailador. Tenia el típico zapato de Amadeo o Bulnes de dos tonos, para los drilles blanco y
hacendado.

Para las matinees de domingos, mis guayaberas de linolan blancas y hacendadas de mangas largas con pantalones
blancos o color kaky (hacendado) en los clubes de Miramar y Marianao. Ahora bien para los jardines de las cervecerías,
Tropical y Polar de Puente Grande, la camisa de hilo blanca y hacendado, todas de mangas cortas.

Durante la semana, recuerdo que los Viernes se daban bailables en el Bar-Restaurante “La Pamera” y en “Taberna de
Pedro” en la Habana Vieja. Bailes en el Club Prado 260 y en el “Cupanair”, sociedad de los trabajadores de la Pan
American Airlines y Cubana de Aviación.
Sobre los clubes y cabarets, muchos frecuente en mi vida nocturna. Tropicana, Sanc Souci, Montmatre, Mambo Club,
Topeka Club, Bambu Club, El Reloj Club, Cabaret Nacional, el Cabaren Parisien del Hotel Nacional, Las Catacumbas, La
Zorra y el Curvo, El Tikoa, El Club 23, El Club 21, Johnny 88, Johnny Dreams, El Sherezada, El Caribe y El Turquino
del Havana Hilton, Salon Rojo del Hotel Capri, El Pico Blanco del St Johns, El Cortijo del Hotel Flamingo de 21 y O,
Vedado. El Cabaret Palermo de Amistad y San Miguel, El Copa Room del Hotel Havana-Riviera, el Club Maxim, Cabaret
Night and Day, Bar-Club “Turf”- famoso por su oscuridad para enamorados, Club “El Gato Tuerto”, “Club La Red” de
19 y L, Vedado y otros.

No puedo olvidar que baile mucho, en mi primera estancia en la ciudad de Nueva York <Manhattan>. Los sábados en el
Paledium Ballroom, cerca de Times Square, con Vicentico Valdés, Arsenio Rodríguez y Panchito Riset.
En los <ballrooms> de Broadway Casino de la 145 Street, el Ateneo Cubano de la 110 y Broadway Ave, el San Juan del
Bronx y el Cabo Rojeno, altos del Cine Delmar, de la 138 y Broadway. Que bailes con las mejores orquestas latinas de
esos tiempos, Tito Puente, Charlie Palmiere (Rey de la Charanga) Tito
Rodríguez y Tony Pacheco. Ya en el 1959 y 1960 baile con la Orquesta Fajardo y la Sonora Matancera, que
incursionaban por la Babel de Hierro, después conocida por la Gran Manzana. Recuerdo que New York, <idem> a La
Habana, eran ciudades que nunca dormían, su música las mantenían despiertas.

Agradezco una y mil veces mas, haber recibido de María Argelia Vizcaíno, su escrito titulado “Estampas de Cuba” y en
su segmento, “La Habana, la ciudad mas bailadora del mundo”.

El baile es emoción y salud física y mental para todos, especialmente para la juventud sana. Beber para alegrarse y no
para emborracharse. Ejercite este sano entretenimiento, sin drogas ni sustancias perjudiciales. En esos lugares conocí
muchos tipos de personas, habían drogadictos y marijuaneros- indudablemente que estaban presentes- pero nos
respetábamos recíprocamente en todo sentido.

Recuerdo en este momento a dos inolvidable amigos, interpretes de la música, con los cuales compartí. El gran sonero y
guarachero de cubano, Roberto Faz.
Con Roberto compartí su presencia y su música. Llego el momento que si ser parte integral de su conjunto, vestía en
múltiples ocasiones igual indumentaria en infinidades de sus presentaciones. Recuerdo que sus músicos vestían en la
Sastrería “Atlas” de Lealtad y San Miguel, donde me cosían también. Llegue a cantar junto con el, coros en sus
montunos.

También mi amistad sincera con Vicentico Valdés. Todos los sábados a las 3 p.m. se daban sita en el 3495 Broadway,
Apt. 46, morada que ocupaba nuestro inolvidable Panchito Riset, se reunían Vicentico, Arsenio y Panchito para
intercambiar impresiones y revivir sus inspiraciones. Yo vivía en ese mismo edificio en el apartamento 66 y bajaba, como
simple admirador y espectador de ese trío inolvidable de la música popular, disfrutando uno de los mas bellos momentos
de bailador y admirador de la música cubana.

Todo esto se termino con el triunfo de la Revolución del 59. No dejo nada de esa alegría sana y espontánea que tantos
vivimos en esos tiempos. Los cabarets y clubs son con divisa extranjera (dólares y euros), los pocos que quedan y para
ese pueblo cubano los bailes públicos en las plazas, al aire libre, con la peor música y el famoso ron <azuquin, walfarina
y mata-lo-sano> a granel, e igual cerveza de pésima calidad. La gente sin camisa, en shorts, jeans y tennis gritando y
saltando con las odiadas consignas de, “ Fidel para lo que sea y con quien sea” y “que todos nuestros hijos sean como
el….Che”.

Estos son mis recuerdos y vivencias de lo que disfrute, siempre y aún quiero, de su música popular cubana y su baile de
salón.

J. Martel
Miami
joselmartel@yahoo.com
             LA HABANA Y SUS CELEBRIDADES MUSICALES

Por: José L. Martel

En su pagina de Internet, “Estampas de Cuba”, María Argelia Vizcaíno, -www.mariargeliavizcaino.com- nos deleita y nos hace
memorizar un pasado vivido bello y progresista de todas las lindas cosas que se han perdido en nuestra Cuba.
     
En su artículo “La Ciudad más Bailadora del Mundo” describe a su capital, La Habana, con un ejemplo perenne de alegría,
diversión y amenidad. Cita los principales lugares de esparcimiento y del disfrute de sana alegría. Los cabarets, clubes,
restaurantes, bares, sociedades, asociaciones y salones de bailes en general, donde la juventud disfrutaba de ratos
inolvidades de esa época.

No había que ser rico para divertirse y bailar con buena música, renombrados interpretes que estimulaban a los bailadores y
bailadoras a “mover la cadera” y en eso, La Habana, tuvo las mejores agrupaciones musicales del país y si me permiten voy
a detallar algunas de las que vienen a la mente.

Concerniente a las orquestas típicas de danzones y cha-cha-cha me recuerdo de: José Ma. Romeu con su cantante Barbarito
Diez;  Belisario López con Joseito Núñez;  Hermanos Izquierdo, Melodías del 40 de Frontela Fraga; Orquesta Gris; Siglo XX,
Cheo Belén Puig, Félix Chapotin y su Conjunto todos Estrellas y su cantante Miguelito Cuni; Arcano y sus Maravillas;
Sensación con Abelardo Barroso; La América de Ninon Mondejar; La Sublime; Aragón con Lay, Pepe Olmo y Bacallao;
Fajardo y sus Estrellas; Estrellas de Chocolate; Enrique Jorrin (creador del ritmo Cha-Cha-Cha).

Recordamos en orquestas y jazz-band a: Riverside con Tito Gómez Cantado Vereda Tropical; a Hermanos Castro con “El
Agua del Pon-Pon); Saratoga, Cosmopolita, Casino de la Playa, Las Anacahona )mujeres, Hermanos Palau, Duarte, la
Banda Gigante del Benny More, Rolando LaSerie y otros más.

Y referente a conjuntos musicales de esos tiempos, no podría olvidar al: Conjunto Casino con Roberto Espi, Fernando
Alvarez y Agustín Ribot; al Conjunto de Roberto Faz (Roberto, Roli y Reyes); Pacho Alonso y sus Bocucos; Luis Santi y su
conjunto; el Colonial de Nelo Sosa; Sonora Matancera (Celia Cruz, Bienvenido Granda, Celio González y el inmortal Caito;
Oriental de Rene del Mar; Rumbahabana, Maravillas, el Modelo, Ideal, Jóvenes del Cayo de Alfonsin Quintana y otros más.

En esa interesante e ilustrativa página también recoge mis memorias vivida a través de un trabajo publicado titulado
“Memorias de un Joven Bailador”.

Amenizaban bailes y actividades sociales todos los días en esa linda y hermosa ciudad de La Habana que fue la cuna de los
bailadores del mundo.

Miami, Florida, USA
joselmartel@yahoo.com
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