| Marambio y el tirano Fidel Castro. |
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| ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA ARGELIA VIZCAINO Los chilenos refugiados en Cuba Parte I de II – El proceso de adaptación o integración La mayoría de los cubanos y los chilenos no conocen la vida que llevaron los nativos de Chile que fueron a refugiarse a Cuba castrista, después del golpe militar al gobierno constitucional en 1973. Esto ha sido una de las pocas excepciones que existen de asilos en masas hacia un país comunista abandonando uno capitalista, porque casi siempre ha sido al revés. Aunque han pasado años y era adolescente, aún recuerdo los homenajes que se le rendían en los CDR (comité de vigilancia) de cada barrio a aquellos refugiados políticos. Lo mismo ponían a diario en TV, radio y la prensa escrita, la historia del ataque de los militares a La Moneda (Palacio Presidencial) y la persecución de los golpistas contra los allendistas (del gobierno constitucional de Salvador Allende), de cómo llenaron las instalaciones deportivas de Chile con prisioneros, y la cantidad de muertos que decían aparecían flotando en el río Mapocho. De esta forma muchos cubanos les cogieron lástima a las víctimas chilenas y les abrieron sus corazones compartiendo sus casas y estrecheces, aunque entre la elite gubernamental se despreciaban alegando que no pelearon hasta el final, incluyendo al tirano máximo de Cuba Fidel Castro, que criticaba abiertamente al fallecido presidente Allende y a su partido. Al principio, como es en la luna de miel, todo les fue fabuloso a los chilenos que fueron a Cuba, mientras estaban hospedados en los mejores hoteles del Vedado, pero cuando tuvieron que integrarse al sistema de vida del sufrido pueblo cubano, muchos «refugiados» fueron buscando otros países para residir sin tanta opresión y penurias, especialmente salieron para México y Canadá, naciones capitalistas donde se es comunista con mayor facilidad; y eso que a los refugiados chilenos se les otorgaron privilegios en toda Cuba que jamás tuvieron la población bajo el sistema totalitario de los Castro. Con la gran crisis que ha creado el castrismo, sobre todo en la vivienda, se obligó a los trabajadores de las “microbrigadas de la construcción” (personas que necesitaban un lugar donde vivir que se fueron a trabajar a la construcción ‘voluntario como el chino’ para tener opción de conseguir una vivienda) que cada vez que terminaran cierta cantidad de apartamentos (5 ó 3 dependiendo del momento), uno de los mismos tenía que ser donado a una familia chilena. Esto incomodó bastante a aquel cubano que por años estaba esperando su turno, que tenía que trabajar horas exageradas voluntarias en la construcción para poder ganarse el derecho a esa morada, porque además de postergar su oportunidad para el «hermano refugiado» ése nunca supo lo que fue ni siquiera amarrar cabillas --el trabajo más suave-- mucho menos palear concreto bajo el sol caribeño, mal alimentado, y tomando agua de la llave o conservada en tanques sin higiene (con gusarapos) y a temperatura ambiente (bien caliente) para calmar la sed. Posteriormente, cuando le era entregado el apartamento que el pueblo cubano le «cedía su derecho» al refugiado chileno, se recibían quejas casi constantes de que casi nunca lo cuidaba como los nativos porque evidentemente no le costó el mismo esfuerzo adquirirlo; así observamos que en las “Asambleas de Rendición de Cuentas del Poder Popular”, (una especie de circo donde un dirigente del gobierno pretendía escuchar a la población y mandar a resolver sus problemas, algo que jamás se resolvía) se llevaban las quejas de que «el hijo del chileno tal, jugando con la pelota subía las escaleras y desprendía el mosaico del piso» o al revés, «el chileno más cual, se quejaba que se le cayó de la pared el lavamanos y no venía nadie a componerlo». Como si en Cuba socialista se le diera mantenimiento a las cosas; allá cada cual tiene que cuidar mucho lo poco que tiene, pero eso no lo sabía quien acababa de llegar de un país capitalista donde todo es tan diferente. Para colmo, los chilenos no entendían que esos apartamentos eran «pre-fabricados» por personas que nada sabían de construcción, de ahí tantas imperfecciones y que cualquier cosa nueva se pudiera desarmar en pedazos, porque además la materia prima era de la peor calidad, porque por el sistema de la llamada “justa compensación” que es el que obliga a la población a robar todo lo que pueda al gobierno, por ejemplo, las mezclas para pegar un lavamanos se hacía con poco cemento y arena, ya que el otro poco se robaba para beneficio personal o para venderlo en el mercado negro y así poder “compensar justamente” lo que el gobierno le robaba al pueblo. El otro problemita para los refugiados fue estar registrados en la libreta de racionamiento impuesta para los cubanos, aunque a ellos al principio se le dio una tarjeta, para que pudieran adquirir alimentos extras que no se le daba a nuestra población, y que solo se ofertaban en unos llamados Minimax, donde mismo compraban los técnicos rusos y todos los del bloque socialista que allí laboraban. De todas formas esas restricciones impuestas para todo lo básico, fue algo muy distinto a lo que ellos tenían en Chile bajo un sistema democrático. Por supuesto, eso no lo sufrieron las viejas generaciones de los comunistas chilenos que fueron a parar a Moscú, como Volodia Teitelboim, que lideraba el Partido Comunista en lo que Luis Alberto Corvalán Lepe permanecía detenido en la isla Dawson, igualmente los dirigentes intermedios como Máximo Guerrero, Américo Zorrilla y Carlos Toro. Quizás el más privilegiado fue Orlando Millas, que era el tercer hombre del P.C., y cuando llegaba el crudo invierno ruso viajaba hacia Alemania comunista invitado especial de su presidente Erich Honecker. Porque la U.R.S.S. por ser comunista, era también terrible comparada con su república chilena. A los otros miembros simples del Partido Comunista Chileno (PC) les «dieron el privilegio» de enrolarlos en Cuba en las escuelas militares como el Instituto Técnico Militar, la Escuela Naval Granma, la Antonio Maceo, la José Maceo, La Cabaña, y en 1975 hasta sacaron a los militantes comunistas chilenos que estudiaban medicina en el Campo de Girón de la Universidad de La Habana, para trasladarlos a disposición de la dirigencia cubana a la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, donde formarían los futuros oficiales chilenos entrando a un curso de un año destinado a «perfeccionar oficiales jóvenes para mandos superiores». Para colmo esto había que agradecerlo con pleitesía porque era la primera vez que Castro dejaba a estudiantes extranjeros entrar en sus academias militares, anteriormente eran asignados solamente a los centros de formación de guerrilleros del Ministerio del Interior cubano (MININT). Son a estos centros donde ubicaron al resto que no era miembro del P.C., a excepción de 10 miembros del Partido Socialista, muy bien recomendados. Eran lugares específicos como Punto Cero; o un valle completamente cerrado en Guanabo; en la Cordillera de los Órganos; y el centro de adiestramiento #8, de Pinar de Río, donde se les instruía de táctica guerrillera urbana, defensa personal, tiro de infantería, y se especializaban en sabotajes, atentados y secuestros, aprendiendo a fabricar explosivos de todo tipo. De ahí salieron posteriormente a participar a las guerrillas de El Salvador, Guatemala, Nicaragua, África, etc., pereciendo muchos en tierras lejanas sin saber donde están enterrados todavía. Continuará.- Parte II de II - Los militantes del Partido Comunista o el Socialista de Chile y su vinculación con el terrorismo internacional Los que deseen ampliar sus conocimientos sobre la injerencia del comunismo internacional en la República de Chile les recomiendo el libro «Nuestros años verde olivo», un testimonio de Roberto Ampuero, el reconocido escritor y periodista chileno miembro del Partido Comunista de su país, que a raíz del golpe de estado que propinó el general Pinochet junto a los militares, se exilió en Cuba y se casó con la hija de uno de los hombres de mayor confianza de Castro. Ampuero es el mismo que ha dicho «Los países tienen derecho a conocer toda su historia». (www.tercera. cl/especiales/2001/verdeolivo/capítulo01/columna.htm) pero por algo los comunistas-socialistas-fidelistas-terroristas la esconden y la manipulan para sus propios intereses. Por suerte en 1996, Ampuero decidió volcar al papel toda esa etapa oculta de la historia de Chile y la vinculación del gobierno de Castro que «ni los historiadores, ni los políticos, ni los periodistas habían dirigido una mirada escrutadora», pero que gracias a la publicación de este libro en 1999, se ha desencadenado una investigación, empezando por el periódico La Tercera. De esta forma hemos conocido cómo la mayoría de los militantes de los partidos de izquierda chilenos, --además de entrenarse en las escuelas militares y terroristas de Cuba-- fueron a parar a las escuelas de la Alemania Oriental (RDA) que formaban ejércitos paramilitares, como la Gesellschaft Für Sport und Technich (GST) que tenía en el noreste de Berlín una fachada de sociedad para el deporte y la técnica. Ahí participaron muchos chilenos de los que ya habían sido graduados de escuelas militares y terroristas de Cuba, como los miembros de P.C.; P.S.; FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez); CCHAF (Comité Chileno Antifascista) que precedió por un tiempo el ex Ministro de Justicia de Salvador Allende; y el Mapo Obrero Campesino, del que estuvo a cargo por cinco años Jorge Gillies. Al respecto el propio mapucista Gillies ha declarado que las familias no sabían ni donde estaban sus hijos. Muchos chilenos justos y de buen corazón fueron engañados por los izquierdistas que a sabiendas los querían conducir a un régimen de represión y sometimiento como el que Castro impuso en nuestra tierra, pero otros se dejaron engañar y se entrenaron conscientemente en las escuelas terroristas subvencionadas por el comunismo internacional, llevando posteriormente lo aprendido a su propio país, sin importarles que cayeran inocentes. Igualmente en esos centros de Cuba se han entrenado terroristas vascos de la ETA; irlandeses de IRA; peruanos de Sendero Luminoso; argentinos del Ejército Revolucionario del Pueblo; los Tupamaros de Uruguay; miembros del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador; los del M-19 de Colombia; de las Brigadas Rojas de Italia; los integrantes de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) de Puerto Rico, los tan conocidos Macheteros del Ejército Popular Boricua (EPL) que operaban lo mismo en la Isla del Encanto que en Estados Unidos. Y dentro del territorio norteamericano recibían también auxilio de todo tipo desde la Perla de Las Antillas, el Ejército Negro de Liberación, Las Panteras Negras, los Weatherman y la Brigada Venceremos que además era la encargada de promover disturbios y desinformar para obtener apoyo para la tiranía de Castro y sus aliados. Incluso el renombrado terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, alias El Chacal, con solo 17 años, en 1966, fue a Cuba a recibir su entrenamiento previo antes de partir para la URSS y le encomendaran su misión asesina. Se sabe por documentos que la CIA ha desclasificado que «al menos 27 grupos subversivos de América Latina mantienen nexos con la isla» de Cuba comprobado hasta 1987, que estaban bajo el mando del Manuel “Barbarroja” Piñeiro en el conocido Departamento América. Pero la prensa mundial predominantemente izquierdista no ha resaltado la noticia y muchos lo desconocen, aunque el propio tirano de Cuba en 1998 en el Seminario Económico efectuado en La Habana lo ratificó. En casi todos esos países incluyendo Nicaragua y en África, han participado luchando en sus frentes los chilenos entrenados en Cuba. Fue en nuestro país que se gestó la creación del FPMR en 1974, y sus altos dirigentes chilenos se formaron en la Universidad de La Habana, y desde luego también el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) en la década de 1960. Fueron estos chilenos con ayuda de Castro los que trataron de levantar un foco guerrillero en 1980 al sur de Chile y que los desarticularon las Fuerzas Armadas chilenas, igualmente un atentado contra el general Pinochet y el secuestro del hijo del dueño del periódico El Mercurio por un millón de dólares. Es importante que todos conozcan el papel del gobierno de Castro en la política chilena, para como dice Ampuero en su libro «esclarecer la violación a los derechos humanos durante el régimen militar» que ha «eclipsado» no solo a la izquierda chilena, también a los amantes del respeto a los derechos humanos del mundo, por estar envueltos en «un manto de silencio» que no les muestra los actos condenables de los comunistas y los «entretelones del golpe contra Allende». Por eso el escritor chileno Roberto Ampuero ha escrito con mucha razón: «El silencio sobre esa etapa de nuestra historia se debe a que algunos intentan esconder su responsabilidad». (www.tercera. cl/especiales/2001/verdeolivo/capítulo01/columna.htm) Y esa sentencia tan sabia le pega muy bien a todos esos simpatizantes del castrismo-fidelismo-comunismo-socialismo-stalinismo- leninismo, odiadores del imperio yanqui, etc., que conlleva a destruir al mundo libre, tan peligrosos como las narcoguerrillas con la que ellos trabajan hombro a hombro, y los fanáticos extremistas del Corán. A estas alturas, (finales de la década de 1990) muy pocos chilenos que fueron a residir a Cuba han quedado allí viviendo a la par de la población cubana, (casi ninguno). Los que no han perecido en guerras absurdas y actos terrorista en Chile u otros países, siguen atrapados viviendo de sus aventuras genocidas por el mundo, o retirados en su propia nación o el extranjero pero disfrutando de la democracia, expiando sus culpas, escondiendo sus faltas, o mintiendo sobre aquel proceso allendista nada democrático que quería convertir a su patria en otra Cuba infernal con un pueblo temeroso y prisionero del Estado Totalitario.- |
| Artículo relacionado 20 años, no, quizá merezca 20000 Para el señor Max Marambio o a quien le sirva el sayo Por Armando Couso Vázquez La "justicia cubana" por llamarla de algún modo, ha condenado a 20 años de cárcel al señor, compañero, ex-compañero, o como sea Max Marambio, el que por años usufructuó de privilegios inagotables generosamente concedidos por el autoproclamado máximo líder de la isla (perdonen si no pongo el nombre es intencional, le molesta). Beneficios inalcanzables para cualquier cubano, en su defensa argumenta que es víctima de “persecución” por incompatibilidad de caracteres (política) con el gobernante de turno (no entiendo mucho, ¿todos no jugaban en el mismo equipo?). El por qué fue escogido para disfrutar de estos privilegios solo usted lo sabe además no me interesa. Corría el año 1973 y posterior al golpe de estado en Chile en el barrio en que vivía Alamar fueron recibidos y acogidos un gran número de chilenos. Yo contaba con apenas 8 años de edad pero recuerdo bien que de cada edificio de 30 departamentos se reservaba uno y se le amueblaba para hospedar una familia chilena, yo me crié entre ellos, o más bien ellos entre nosotros, la mayoría humildes, sencillos y honestos los cuales pasaban su exilio en Cuba y muchos de los cuales creían, y con todo respeto pueden seguir creyendo en ese experimento mal llamado socialismo, chilenos los cuales comían la misma porquería que generosamente nos suministraba la libreta de "desabastecimiento" y se movilizaban en las mismas tóxicas y lúgubres "guaguas" entiéndase transporte urbano. Agradables recuerdos me traen esas compañías intercambios culturales, económicos y porqué no decirlo también sexuales. A usted señor Marambio nunca lo vi por allá desde un principio fue mejor acogido y ubicado y para colmo se le dio el privilegio de emprender una empresa de corte capitalista cuando ningún cubano podía tan siquiera pensar en vender por su cuenta un limón bajo riesgo de ir a prisión tampoco vertió su sangre en Nicaragua ni clandestino en Chile como muchos de los chilenos de mi barrio que a pesar de no pensar como yo fueron buenos amigos y admirables luchadores por sus ideales para ellos el máximo honor. En cuanto a mis compañeros chilenos solo algo llamaba mi atención el porqué casi todos terminaban estudiando medicina, odontología o alguna ingeniería aunque tuviesen inclinación manifiesta por las artes o la pedagogía. Téngase en cuenta también que estas carreras de elite difíciles de alcanzar por un cubano corriente a ellos les eran asignadas con solo pedirlas, tuviesen los meritos o no (sepan ustedes que en Cuba la universidad es solo para los revolucionarios) solo ahora y viviendo en Chile me doy cuenta que estaban preparándose para enfrentarse y sobrevivir en este medio llamado capitalismo Compañero Max, que interesante, quizá fui su esclavo sin saberlo. Recientemente se ha erradicado dentro del sistema educacional cubano una mala praxis. Resulta que como consecuencia del “ideario guevarista” sobre la formación del hombre nuevo, era política institucional el vincular el estudio con el trabajo (por supuesto no remunerado ya que el dinero, según Marx (no confundir con Max) es la causa fundamental de todos los males de la sociedad) por lo que toda la educación media es decir, desde los 12 a los 18 años todo joven debía obligatoriamente suspender sus clases por 45 días al año y contribuir en labores agrícolas (vinculación clase obrera-campesinado esto es leninista o trotskista o maoísta a estas alturas no sé ni me interesa) a veces a cientos de kilómetros de muestras casas y sin diferenciación etérea éramos hospedados en sucias y siniestras barracas (mosquitos, alacranes y ratas eran nuestra segura compañía) levantarnos a las 6 de la mañana y partir a trabajar 10 ó 12 horas en donde la revolución nos necesitara. Otra estrategia era trasladar la escuela en campo y era todo el año alternando media jornada de estudio con una de trabajo y solo pases los fines de semana para estar con tu familia, recuerden que estamos hablando de niños y niñas, yo fui privilegiado ya que era capitalino por lo que me tocaban solo los 45 días, los chicos provincianos y muchos también de la capital no tenían opción, 6 años de reclusión obligatoria. No pueden ustedes imaginar lo que se aprende en este sistema educativo tan ingenuamente alabado y sobredimensionado. Tiempo después también fui preso de conciencia por oponerme al régimen, es decir por pensar y opinar diferente y a pesar de ser huésped por años de las más siniestras mazmorras castristas créanme que nunca la pase tan mal ni vi tanta atrocidad, hambre y abuso como en estos días de escuela al campo. No existía el látigo pero si no cumplías la meta establecida por algún burócrata del partido te caía la amenaza de una buena golpiza en la noche recibida por los jefecitos de turno entiéndase los más grandes y fuertes de los estudiantes los de peores notas y repitientes 18, 20 años y los que paradójicamente nunca trabajaban o más bien su trabajo consistía en mantener el control y la disciplina usando la violencia y la coacción sobre niños que no superaban los 14. Es decir por el día la hoz y en la noche el martillo (cualquier similitud simbólica es pura coincidencia) curiosamente los profesores se hacían de la vista gorda o más bien dirigían la vista hacia las menos gordas (las más ricas de mis compañeras a las cuales nunca pude acceder por lo mismo) ya que según ellos también el aprender a defenderte y superar el miedo es parte de la formación de todo revolucionario, y por supuesto, debíamos estar preparados para la inevitable invasión gringa. Otra amenaza consistía en la famosa mancha en el expediente (tu expediente escolar) lo que te imposibilitaba en un futuro obtener una carrera universitaria o un buen puesto laboral. Pobre del débil o los ambiguos estos eran humillados y avasallados constantemente es decir desde los 12 ó 13 años de edad en Cuba se te obliga a definir y a demostrar tu inclinación sexual esto en el caso de los varoncitos, en el lamentable caso de las niñitas muchas de ellas curiosamente las más hermosas eran obligadas a donar sus ropas o cuotas alimenticias (que con mucho sacrificio llevaban nuestros padres los domingos de visitas) o a tener relaciones no consentidas con cualquier amigo de las grandotas (incluyendo profesores) que dominaban y controlaban la "disciplina" Y acá se habla de bullig cuando un par de chicos pelean en un colegio. Claro, yo al igual que muchos después de las primeras dos o tres humillaciones el instinto de conservación predominaba y agarraba un palo, machete, piedra o cualquier elemento extensivo de los brazos y pobre del que se me pusiera por delante. Mucha sangre, mutilaciones, violaciones y algún que otro muerto en accidente laboral o ahogado en un río me tocó vivir. Recuerden que estamos hablando de niños y niñas. ¿Y los padres? se preguntaran ustedes. Resulta que en Cuba el estado tiene más derecho sobre uno que los propios padres, claro este control es subliminal. Muchos padres consideraban esto como la mejor educación que podrían recibir sus hijos, “espartanos” siempre listos para enfrentar al enemigo. Otros consideraban que el sacar a tu hijo del sistema implicaba la imposibilidad de un buen futuro profesional para él, o quizá tu separación laboral, recuerdan también que en Cuba el estado es el único empleador que existe, y existía un último grupo de padres al que le importaba un carajo las consecuencias y recogían a sus pollitos de vuelta al hogar. Recuerdo cuando muy niño un día ver a mi madre llorar, a los vecinos se los llevaban presos, eran Testigos de Jehová, y no permitían que sus hijos usaran atributos escolares o idolatrar la bandera u otro símbolo patrio. Un buen tiempo en “cana” (prisión) y la custodia a los abuelos, y todavía ilusos por ahí se preguntan por qué la gente se va de Cuba, razones sobran. Debo resaltar que muchos de mis compañeros incluyendo chilenos consideraban que estos sacrificios eran necesarios para la total y definitiva formación de un buen revolucionario. Por suerte, yo no opinaba igual, recuerdo que eran precisamente los chilenos los que a pesar de sus ideas eran capaces de escuchar mis críticas y respetar mi opinión. Con los cubanos existía la constante amenaza de la delación. Por cierto, en cuanto a mi expediente escolar, un día tocan a la casa un amigo (chileno) y me da un sobre dentro de él, el famoso expediente el cual con la cantidad de anotaciones negativas que tenía no creo que pudiera haber estudiado ni para panadero. Mi amigo con un par de socios visitaron de noche la escuela rompieron candados (técnica aprendida también en las escuelas al campo) y en vez de robar comida o computadores se hicieron con algunos cientos de expedientes a los que dieron buena utilidad en los baños donde escasea el papel sanitario, vendieron algunos, pero a mí me tocó regalo. Todo esto y mucho más pasaba mientras usted, compañero Max Marambio disfrutaba de los mejores hoteles, las mejores comidas y no me cabe duda que de las mejores ninfas de la isla de la “libertad”. Sabiamente (porque sabía que en cualquier momento la gallinita de los huevos de oro podría escabullirse) sacaba sus considerables ganancias (entiéndase plata de todos los cubanos) y las invertía fuera de la isla. Lo que no se sabe en Chile señor Marambio (aunque usted sí lo sabe) es que una de las principales ramas agrícola que eran atendidas por estos niños era el cítrico, su negocio, que casualidad, es decir su considerable fortuna se debe en gran medida yo diría que totalmente, al dolor, hambre y sufrimiento de cientos de miles de niños y niñas que sacrificaron años de su vida, hímenes, dedos y otros miembros recogiendo limones y naranjas a pleno sol en el Caribe, separados de sus seres queridos para que usted se hiciera rico. Por fin tenemos algo que no es etéreo, como el bloqueo, para apuntar los dardos, lo tenemos a usted. Usted es, visiblemente el mayor beneficiado de este sistema esclavista, (nunca sufrió del “bloqueo imperialista” [que es en realidad un autobloqueo castrista] entiéndase: hambre, miseria y necesidades que por más de 50 años padecemos los cubanos) además del estado cubano, pero bueno, este tiene que “mantener” de alguna forma las conquistas de la “revolución” (o involución) sobre todo la mediocre educación y el deprimente sistema de salud, aunque algunos siguen pensando ingenuamente que son gratuidades. Podría haber invertido sus energías revolucionarias y habilidades comerciales en la industria azucarera la cual este año alcanzó el mismo nivel productivo de 1830. Pero no, le avisaron con tiempo, de seguro algunos buenos dólares le costó la información de que ya estaban detrás de usted, o quizá después de estar tanto tiempo viviendo entre arañas aprendió a no caerse del techo ¿quién lo duda? Lo concreto es que paradójicamente la “justicia” de la isla la cual no puede estar más aislada de la realidad es decir no puede ser más “isla” y que por esta vez no valga la redundancia, lo ha condenado, en resumen lo ha tratado como un vulgar delincuente. Pero siéntase honrado compañero, a los delincuentes comunes en Cuba solo se le dan 6 ‘o 7 años por un delito como el suyo la caterva de años como los que le piden se los tiene reservados siempre a los periodistas independientes, luchadores por los derechos humanos y desafectos al sistema así que en definitiva no hay muchos grados de separación entre usted y estos cojonudos que diariamente se enfrentan a la mayor y más déspota dictadura del mundo occidental y que sobrevive gracias a personas como usted. Eso sí es persecución política de la buena no lo que le está sucediendo. Para terminar señor Marambio y si me permite un consejo. Los Estados Unidos no tiene tratado de extradición con Cuba y estoy seguro que por el tamaño de su bolsillo no tendrá problemas en gestionarse una visa y por supuesto lo más importante es que ese sistema necesita más que nunca su humilde contribución ideológica, estratégica y tácticas (no me arriesgo a aconsejarle comerciales) revolucionarias para la erradicación de una vez por todas de ese flagelo de la humanidad que es el capitalismo. Lo otro compañero es que busque alguna islita paradisíaca del Caribe que tampoco tenga tratado de extradición con Cuba y abundantes y buenas mulatas y se nos mude para allá, así podrá conservar el bronceado, disfrutar de buenas playas, langostas y gracias a su dinero mal habido, conservar el privilegio de ser diferente y estar por encima de la media proletaria por la cual luchó (y de la cual lucró) y parece que quiere seguir luchando. Yo particularmente le regalo todo el sudor, sacrificio, penas y malos recuerdos que apenas siendo un niño me obligaron a vivir (y que brutalmente usted convirtió en plata) y por favor multiplíquese por cero. Armando Couso Vázquez Ex preso político, residente de Chile. armandocouso@gmail.com |
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| Chilenos residentes en Cuba recordaron a los internacionalistas nacionales fallecidos en misiones militares en distintos países de America Latina y África. Así lo informó el médico Alex Soza Orellana militante del partido Comunista de Chile en la mayor de las Antillas. |
| En sus propias palabras CHILENOS EN CUBA RECUERDAN A INTERNACIONALISTAS CAIDOS EN COMBATE 30 de abril 2011 El profesional señaló vía correo electrónico a Crónica Digital que “en vísperas del Día Internacional de los Trabajadores, de la Marcha Combatiente en respaldo a esta Revolución, a Fidel a Raúl Castro, a los acuerdos del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, un grupo de chilenos acudimos al Cementerio Colon de la Habana y al Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, a conmemorar el Día del Combatiente Internacionalista Chileno”. Agregó que el homenaje se hace desde hacemos el 16 de abril de 1975, “fecha en que hace 36 años un centenar de jóvenes chilenos eran protagonistas de un inusitado hecho, único, comenzaban sus estudios como futuros oficiales en Escuelas Militares de las FAR haciendo realidad también los acuerdos y propósitos de los partidos de izquierda chilenos mas importantes , el Partido Comunista y el Partido Socialista, y las máximas autoridades del Gobierno Revolucionario de Cuba, Fidel y Raúl Castro. Indudablemente el objetivo primordial del momento era derrotar y echar abajo la dictadura sangrienta que se implantó el 11 de septiembre de 1973”, recordó Alex Soza. Indicó que “este hecho, esta acción, venia a superar insuficiencias, para futuros proyectos, en las organizaciones políticas chilenas que conformaban la Unidad Popular, el de no haber contado con una estructura necesaria y adecuada para la defensa del proceso revolucionario que llevó a la presidencia a Salvador Allende y su Proyecto Revolucionario. Inspirados precisamente en el ejemplo de nuestro Compañero Presidente, que murió combatiendo heroicamente con su fusil en la mano en el Palacio de la Moneda, e impregnados del espíritu nuevo de estas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, con el sentimiento de solidaridad, de fraternidad, de internacionalismo, de internacionalismo solidario, una vez graduados, no dudaron en prestar su ayuda a otros pueblos que también luchaban por su liberación, como era el caso de Nicaragua, El Salvador, Colombia, Bolivia, y otros”. “Cuando se escriba la historia real de América Latina, de su lucha por su definitiva independencia, cuando se mencione la lucha contra tiranos y dictadores, cuando se nombre a Sandino y su lucha antiimperialista, cuando se hable precisamente de la lucha internacionalista, inevitablemente recordaremos esta convergencia fraterna donde estuvo un puñado de valiosos revolucionarios chilenos, decididos a iniciar y echar adelante guerras necesarias, justas, con oficio”, indicó el militante comunista. Por último, sostuvo que fueron muchos los que entregaron su vida y regaron con su sangre tierras hermanas y “también la chilena algunos de ellos descansan en esta Isla Revolucionaria, junto a ellos, al Chico Days, al Loco Lira , al Payo Lagos, por nombrar sólo los primeros caídos, hoy recordamos a todos y no para ofrendarles medallas, diplomas u otras distinciones, que bien merecidas estarían, sino sólo el reconocimiento justo de su aporte, de sus marcas en nuestra memoria y respetar sus valederos y patrióticos ideales de entonces y que hoy siguen vigentes para seguir su ejemplo en momentos en que hoy la derecha gobierna nuestra patria y las nefastas consecuencias del neoliberalismo agrava más y más la situación de los chilenos, del trabajador, de los humildes. Por ello, queríamos reafirmar con este sencillo homenaje que su muerte no fue en vano”. Santiago de Chile, 1 de mayo 2011 Crònica Digital www.cronicadigital.cl/news/dd_hh/19150.html |



| El general Augusto Pinochet y el presidente Salvador Allende. |