ESTAMPAS DE CUBA POR
MARIA ARGELIA VIZCAINO
La Educación en Cuba antes
de 1959
Es increíble que en el siglo XXI todavía queden maestros de
Historia igualmente historiadores de Cuba --que son los que
se dedican a enseñar-- que desconozcan total o parcialmente
la verdadera historia de nuestro país, principalmente en el
deporte, la salud y la educación. Pero es que son estos tres
campos en los que más han elaborado su mito la tiranía que
oprime al pueblo cubano, por eso hasta los que se llaman
«opositores» desconocen la realidad.

Para nuestra gran suerte todavía quedan vivos muchos
testigos presenciales de aquellos años gloriosos cuando la
educación en Cuba fue reconocida por la UNESCO (1960)
como el único país latinoamericano que había alcanzado
desde 1940 que todos sus maestros poseyeran títulos
normales o universitarios, y también se recoge en el Anuario
Internacional de Educación de la UNESCO de ese mismo
año,  que nuestro país ocupaba el cuarto lugar de todos los
pueblos de América Latina.

Esta gloria educacional, que no está basada en las falsas
estadísticas que acostumbran a proporcionar los marxistas,
se logró no sólo gracias a la cantidad y calidad de los
Centros de Formación de Magisterio en Cuba antes de 1959,
que permitieron que a lo largo de 56 años todos los
maestros en nuestro país fueran diplomados, sino también  a
que el presupuesto de la nación dedicado a la educación era
considerado de los más altos del continente, y el número de
estudiantes universitarios en relación al número de población
era aventajado solamente por Estados Unidos, Argentina,
Uruguay y Canadá. Para colmo el porcentaje femenino en
relación total de estudiantes matriculados, era el más alto de
todo el hemisferio occidental incluyendo USA. Por lo que
Cuba, según el Anuario Estadístico de las Naciones Unidas
rebasaba la media de Latinoamérica de 2.6 estudiantes
universitarios por cada 1,000 habitantes, con 3.8 por 1,000.

Además, nos dice Lincoln Rodón Alvarez en «Cuba, y su
derecho a la libertad», de esa alta calificación de los
profesionales docentes, el magisterio cubano estaba
protegido por una serie de medidas que estimulaba su
trabajo como el Retiro Escolar (desde el 25 de agosto de
1919); sobre sueldo por antigüedad; gratificación por
residencia, colegiación obligatoria, etc. Estos centros que
gozaban de tanta bonanza laboral y prestigio académico
fueron: Escuelas Normales de Maestros, creadas en 1915,
que en 1958 llegó a tener 12 planteles y 7,772
alumnos;Escuelas Normales de Kindergarten, con 7
planteles y 1,088 alumnos; Escuelas del Hogar (de Maestras
Hogaristas) con 14 planteles; Escuelas Profesionales de
Comercio con 18 planteles y 9,500 alumnos; Escuelas de
Artes y Oficio con 12 planteles y 3,882 alumnos; además las
Escuelas Técnicas Industriales, Escuelas
tecnológicas,Escuelas de Bellas Artes, Escuelas
Profesionales de Periodismo, Escuelas de Publicidad, de
Aeronáutica, de Identificadores, Instituto Nacional de
Educación Física, y otras escuelas para vocaciones, sin
contar las Universidades y las escuelas privadas con más de
1,000 escuelas sirviendo a más de 200,000 alumnos.

En 1958 para una población de 6 millones 630 mil 921
habitantes, de los que un millón 415 mil eran parte de la
población escolar, había 34,000 maestros de verdad
colegiados, repartidos entre 30,000 aulas, como la de los
colegios de Primaria Superior Urbana; Primaria Superior
Rural; Primaria elemental urbana; Primaria elemental rural;
Kindergarten; Artes Manuales; Música; Inglés; Educación
Física; Dibujo; Agricultura, etc.

Por si fuera poco en nuestra patria se prepararon y editaron
textos por autores cubanos que fueron reconocidos en
América Latina, donde sus estudiantes los usaban desde
niveles primarios, secundarios y universitario. En el año
1959 --debido al esfuerzo de años anteriores y no al triunfo
de la revolución-- se exportaron libros de texto con
ganancias anuales que ascendían los 10 millones anuales,
algo imposible en el sistema comunista que sólo publica
libros de adoctrinamiento y ningún país que se respete desea
para su población.

Nos dice el distinguido académico Leví Marrero que «la
eficacia de la alfabetización puede ser medida indirectamente
por el desarrollo de la prensa, que hace circular las ideas y
facilita el acceso a las innovaciones. Entre los 112 países
analizados por Ginsburg, ocupaba Cuba el rango 33, con
una circulación diaria de 101 ejemplares de periódicos por
cada mil habitantes. El primer lugar lo ocupaba el Reino
Unido (570/1,000) y el sitio 110 la China continental, con
una copia de periódico por cada 10,000 habitantes. En
Latinoamérica solamente Uruguay (233/1,000), Argentina
(154/1,000) y Panamá (111/1,000) superaban a Cuba.
México en el sitio 48, disponía de 48 ejemplares de diarios
por 1,000 habitantes.»

¿Cuántos periódicos diarios posee Cuba después de que el
régimen totalitario llegó al poder? (En tiempos de subsidio
soviético no llegaban a 10 en todo el país, con tiradas
limitadas y pocas páginas, para una población de 10 millones
de habitantes). Para colmo, con los avances de la tecnología
y la rapidez de información que fluye a través del mundo
cibernético, al pueblo cubano se le niega el acceso a la
Internet, para atrasar más su desarrollo y conocimientos,
tratando a propósito que desconozcan los avances del
mundo libre y todo lo positivo que en este sucede. De esta
forma teniendo el control absoluto de todos los medios de
comunicación, es que ellos pueden seguir repitiendo sus
falacias y no los traten de descubrir. Porque como dice
Marquez Sterling en su libro Historia de la Isla de Cuba: «El
verdadero objetivo educativo es crear fanáticos, incapaces
de comprender la civilización occidental fundada en los
derechos humanos y en la dignidad plena del hombre.»

Es de ahí que los comunistas cubanos ignoran la verdadera
historia de Cuba y del mundo, porque en su mente solo
tienen espacio para los dogmas que repiten como robots
para podérselos creer.-
Opiniones sobre este trabajo
pueden ser enviadas
escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com
10 de abril, 2007
El Sr. Gabriel Palmer y Caballero, nos envía sus
comentarios por mediación de la excelente
escritora Xiomara Pagés, ww.xiomarapages.com

Hola, el artículo de tu amiga está muy bueno, pero
falta alguna que otra información. Dile que no hace
mención de las Universidades existentes (5):
Nacional, Villanueva, Martí, Central y Oriente. Creo
que debió incluir la ONCEP, que suministraba 50,000
raciones diarias, a un costo de $0.05 a los
estudiantes, con un Presupuesto Anual de $8
millones (dólares) y una recaudación anual de sólo $
500.000. Ofrecía 45 menús, lo que quiere decir que
se repetía el menú aprox. a cada dos meses. Estos
menús incluían Plato Fuerte, Auxiliar, Agua fria, Pan,
Postre, 8 oz de Leche Entera,

Esto no lo aprendí en libro alguno. Yo trabajé allí dos
y medio años. Pero bueno, yo no soy intelectual, solo
que he vivido demasiado. Por cierto la ONCEP era la
Org. Nac. de Comedores Escolares y Populares. En
los populares el costo por ración era de $0.15. Estos
servicios no estaban abiertos a todo el mundo, se
hacia una investigación de la economía familiar y en
base a eso se concedían las plazas. Pero de todas
formas había 50.000 personas que no tenían que
ocuparse de pensar que cosa iban a almorzar 5 días
a la semana (260 días al año). Desgraciadamente yo
no tengo a mano copia de los menús. Entre las que
los prepararon estaba Leocadia Valdes-Fauli.

También había lo que se llamó Bancos de Leche
Materno Infantiles, en los que se proporcionaban
cuatro tipos de leche: Elergon, Pelargon, Semilco, no
me acuerdo del cuarto. Distribuidos igual en base a
recursos económicos de la familia. Los cuatro tipos
de leche se daban de acuerdo con la edad del
infante; este servicio era para madres recién paridas,
y eran sustitutos de leche materna.

Hay bastante más que pudiera comentar sobre este
tema, pero tengo que sentarme y recordar. Después
de todo, solo han pasado 48 años.
ESTAMPAS DE CUBA
POR María Argelia Vizcaíno
La medicina en Cuba antes de 1959
                                            Parte I de III

  La ciencia médica siempre estuvo muy adelantada en nuestra patria, aunque
algunos se hayan empecinado en quitarnos nuestros logros. Muy especialmente el
castrismo que se ha adjudicado méritos en materia de salud pública que antes del
triunfo de su gobierno ya Cuba poseía en mayor cantidad y calidad. Empecemos
conociendo a algunos de nuestros médicos más brillantes excluyendo a
Carlos J.
Finlay
, el más grande científico cubano y de toda Latinoamérica, al que dedicamos
una Estampa aparte porque su trabajo contra la Fiebre Amarilla es de gran
importancia para el mundo entero.
  Entre los primeros galenos destacados en tiempos coloniales tenemos a:
Tomás
Romay
. Médico y escritor que nació en La Habana en 1769. Bachiller en Medicina
en 1789, sacó el doctorado en 1792. Fue cofundador del diario Papel Periódico,
director de la Sociedad Económica de Amigos del País. Introdujo la vacuna en Cuba
inoculando primeramente, para ejemplo, a sus hijos. Organizador y director de la
Junta Superior de Medicina, Cirugía y Farmacia en 1833. Autor de «Memorias sobre
la Fiebre Amarilla» (1798);  «Memoria sobre los cementerios» (1802); «Memoria
sobre el cultivo de colmenares en Cuba», etc. Como ha dicho
Lincoln Rodón
Alvarez
en Cuba y su derecho a la libertad «fue más que un médico, fue un
ciudadano que promovió civilización y reforma»
. Murió en 1849.
 
Dr. Joaquín Albarrán y Domínguez. Nació el 9 de mayo de 1860 en Sagua la
Grande. Recibió el título Licenciado en Medicina con nota de sobresaliente el 10 de
diciembre de 1877. Para 1889 llegó a ser Jefe de Clínica del Hospital Necker de París
y premiado con la Medalla de Oro de los Hospitales. Además de elaborar cerca de
trescientos trabajos científicos presentó en 1897 a la Academia de Medicina «la
famosa uñuela que modificaba el cistoscopio de Nitze y con ella extendió la
exploración a los uréteres y la pelvis renal, que hizo posible esclarecer la fisiología y
patología del sistema urinario». Este instrumento dio un paso de avance a posteriores
estudios de las enfermedades renales y su posible curación. Por si fuera poco
contribuyó al invento o modificación de más de 28 instrumentos destinados a cirugía
de urología. Entre sus contribuciones a la ciencia tenemos también que probó la
existencia de infecciones renales descendentes y ascendentes; la aplicación eficaz de
la extirpación de un riñón; el descubrimiento de las glándulas de Alabarrán;
descubrimiento del funcionamiento por separado de los dos riñones; el
descubrimiento en conjunto con el Dr. André Halle de la bacteria piógena más tarde
identificada con el colibacilo decisivo para combatir las infecciones urinarias y en la
inflamación de los riñones. Murió el 17 de febrero de 1912.
 Desde finales del siglo XIX al siglo XX contamos con el
Dr. Gabriel Cubría Puig,
que nació el 14 de septiembre de 1874 en Alquizar, provincia de La Habana. Ingresó
en la Universidad de la Habana en el curso de 1891-92, siéndole expedido su título de
Doctor en Medicina y Cirugía, en abril de 1899, comenzando a ejercer su carrera en
Guanabacoa, hasta que en el año 1905, fue nombrado Director del Hospital General
de Caridad de Guanabacoa, proyectado y fabricado por el Sor. Tenerife Gobernador
D. Ramón Flores de Apodaca, inaugurado el día 5 de abril de 1856, cuya obra fue
dirigida gratuitamente, por D. Esteban Migueles, Maestro Mayor del Real Cuerpo de
Ingenieros. En este hospital se practicó la primera operación cesárea de Cuba el día 3
de julio de 1906, por el eminente médico cirujano y Director del establecimiento,
auxiliado por los doctores
Valdés Dapena, Miguel de Castro y José Luis Darder
Newhall
. Se trataba de la señora Ángela Rodríguez y González, una débil
embarazada, desnutrida, de baja estatura y con una pronunciada desviación de la
columna vertebral, por cuyo motivo presentaba una gran deformidad y estrechez de
su pelvis, lo que le imposibilitaba dar a luz normalmente y de que traía al mundo
gemelos. La hembra fue bautizada en la Capilla de Nuestra Señora de la Asunción,
que entonces existía en el mismo Hospital, con el nombre de Ángela Virginia, la que
vivió hasta los cuatro años después en que falleció el 9 de septiembre de 1910. El
varón se nombró Máximo Gabriel, y llegó a adulto. La señora Ángela murió muchos
años después el 22 de octubre de 1926. Fue el padre  de las criaturas, Ramón Benito
Riera y del Pino.
 De la Cuba republicana tuvimos al
Dr. Agustín W. Castellanos. De familia
humilde terminó sus estudios de medicina en la Universidad de La Habana en 1925.
Nombrado en 1935 director del Hospital Infantil de La Habana. Descubridor en 1937
de la angiocardiografía, que como nos dice el
Dr. Eliseo Pérez-Stable en El
Mensajero de Baltimore de abril, 2001 es
«el primer paso para el desarrollo de la
cirugía cardiaca (...) propuesto para el Premio Nóbel de medicina en 1959».

Además,
«gracias a sus gestiones se crearon dispensarios pediátricos en los campos
de Cuba en la década de los 50. La fundación que llevaba su nombre no sólo
auspiciaba investigaciones rigurosas, sino que además atendía gratuitamente a
personas sin recursos. También apoyaba el entrenamiento cardiovascular de
pediatras, tanto cubanos como extranjeros
». Murió en el 2001, en el exilio a los 98
años. Dejó un hijo médico profesor de cardiología de la Universidad de Miami
«y un
investigador de fama internacional por sus contribuciones al desarrollo de los
marcapasos. Dos de sus nietos también son médicos»
en Estados Unidos.
 En mi siempre consultado libro de
Rosendo Rosell «Vida y Milagros de la
Farándula en Cuba», Tomo IV, cuenta sobre el
Dr. Domingo Gómez Jimeránez
papá de la distinguida pintora
Sita Gómez, un «orgullo de la ciencia mundial,
nacido en Guaracabuya, barrio rural de Placetas en la provincia de Las Villas,
cuyos importantes libros sobre cardiología, aumentaron el horizonte de los
conocimientos científicos, y sus numerosas aplicaciones en la clínica han sido tan
notables que pusieron en evidencia ciertas entidades mórbidas que hasta él pasaban
inadvertidas (...) Y, el sabio Albert Einstein, de quien fue amigo, entre otras muchas
cosas dijo de él: No se sabe si es un matemático perdido en la biología, o un
biólogo perdido en las matemáticas».
 Son incontables nuestros médicos destacados en el mundo entero. Sin entrar en
detalles les menciono otros más como:
Profesor Moisés Chediack, quien creó los
Bancos de Sangre y descubrió el síndrome que lleva su nombre;
Dr. Alejandro
Chediack
, es el inventor de la micro reacción para diagnosticar la sífilis con una
gota de sangre que rápidamente aceptó la Organización Mundial de la Salud;
Dr.
Juan Guiteras Gener
considerado el primer higienista de Cuba, quien dejó su
cátedra de Medicina Tropical en la Universidad de Filadelfia que devengaba en 1899
unos $6,000.00 mensuales para servir a la patria naciente con el mismo puesto en la
Universidad de La Habana con un salario de $2,600;
Dr. José Antonio Presno y
Bastiony
, natural de Regla y educado en Los Escolapios de Guanabacoa,
considerado por muchos uno de los médicos más prominentes de la primera mitad
del siglo XX cubano por la introducción a comienzos del siglo XX del uso del formol
para la preservación de cadáveres para las prácticas médicas de investigación, así
como para la medicina forénsica y el uso de la anestesia raquídea para las
operaciones, solamente usado poco antes en Alemania; el
Dr. Ramón Castroviejo
fue un cubano pionero en  cirugía de los ojos, él fue uno de los primeros en
desarrollar las técnicas para el trasplante de tejidos de cornea, un eminente
Oftalmólogo-Cirujano de Cuba y Estados Unidos (en el que el “Ciego Maravilloso”

Arsenio Rodríguez
puso todas sus esperanzas para recobrar la vista que perdió
desde niño por un golpe sufrido en su cabeza, pero que lamentablemente en su caso
no tuvo solución); el
Dr. Ángel Arturo Aballí, el pediatra que tan alto puso el
nombre de Cuba en el ámbito internacional que un gran hospital habanero lleva su
nombre y un medicamento creado por él fue el primero en aliviar de los molestos
gases a los bebitos adoloridos; igualmente el
Dr. Gustavo Cardelle Penichet.
becado desde 1941 a 1942 en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard,
ha aportando numerosas contribuciones científicas en el campo de la Pediatría, más
de 150, con sus trabajos publicados en la Revista Cubana de Pediatría, Archivos de
Medicina Infantil, Archivos de Medicina Interna, Revista Médica Cubana, Vida
Nueva, Revista Española de Pediatría, Revista Colombiana de Pediatría, International
Journal off Neuro -Surgery, además, ha publicado trabajos de divulgación científica
y de historia de la pediatría cubana, etc.
 Eminentes hombres de ciencia que casi nadie conoce en la actualidad en nuestra
nación, y lo peor es ignorar que Cuba ganó el prestigio de ser uno de los países del
hemisferio más adelantados en el campo de la salud y la higiene, lamentablemente
perdiéndose todos esos beneficios ahora que más fama tiene a nivel mundial de
supuestos logros, por la constante propaganda con que se alimenta el sistema
totalitario. Sólo para comprobarlo podemos contar cuantos centros hospitalarios se
construyeron en la era republicana y cuántos en más cuatro décadas de castrismo
donde ha aumentado la densidad de la población, de ahí que ahora nuestros enfermos
--si no tienen dólares, o influencias políticas o un familiar o un amigo médico--,
tengan que esperar meses por una cama para poder ingresar para una cirugía o un
tratamiento.

«Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como
a su familia, la salud y el bienestar especialmente de la vivienda, la asistencia
médica, y servicios sociales necesarios». DECLARACION UNIVERSAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS (ARTÍCULO 25)
                                        
Parte II de III

 La deformación constante de la historia es una especialidad de los sistemas
totalitaristas de izquierda. Ellos creen que al tener el control absoluto de los medios
de comunicación pueden manejar todas las noticias manipulando la opinión pública.
Pero la verdad no hay quien la oculte por mucho tiempo, ahí que sepamos que los
«logros revolucionarios»  en materia social, educacional y médica están totalmente
inflados y sólo pueden ser creído por personas indiferentes, ignorantes y envidiosos
fanáticos del sistema comunista, que son los mayores causantes de la prolongación y
contaminación externa de la desgracia del pueblo cubano.
 En materia médica se han confeccionado tantas o más mentiras que las que se
dicen sobre educación y bienestar social, que no dejan de ser tétricas y fraudulentas
también. Eso lo conocemos como fieles testigos de aquellos años que quieren borrar
y por lo que padecimos posteriormente con el sistema médico implantado por el
castrismo. Pero nos fundamentamos para esta Estampa con lo que relatan
distinguidos escritores como
Lincoln Rodón Alvarez que en el libro «Cuba y su
derecho a la libertad» cuenta:
«Ningún país latinoamericano se adelantó a Cuba en
el suministro de vacunas para enfermedades infecciosas. El creciente aumento de
vías de comunicaciones extendieron los beneficios de la higiene a los más remotos
lugares del país. Numerosos hospitales generales fueron surgiendo en todo el país y
también especializados en Cáncer, Hospitales y Dispensarios Antituberculosos y
para leprosos. LOS SERVICIOS HOSPITALARIOS ERAN GRATUITOS CON
PLENITUD DE SERVICIOS DE DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO».
 Y si estos servicios públicos tuvieron algunas deficiencias fueron compensados
como bien dice el profesor
Juan Clark en su libro «Cuba: Mito y Realidad»,  con
un
«sistema a la salud a bajo costo, de tipo mutualista o cooperativo, originado en
tiempos de la colonia, de propiedad privada, mediante lo que se conocía como
Quintas o Clínicas, precursoras de los HMO de Estados Unidos (mucho mejor en
todo sentido), cuyos dueños, en la mayoría de los casos, eran los propios usuarios».
 Por ejemplo, según me contó mi amigo C.D.C., cuando estuvo en la primavera del
2002 de visita en Miami, que entre cientos de clínicas en todo el país estaba La
Dependiente en La Habana que él pagaba $2.85 mensuales por persona, esto incluía
la consulta médica y de cualquier tipo de especialista, el uso del laboratorio y toda
clase de exámenes médicos, medicinas, cirugía, habitación con cama para el
enfermo y el acompañante con sus correspondientes tres comidas diarias y
meriendas para ambos. Demás está decir el buen trato y la calidad en el servicio, sin
necesidad de llevar las sábanas, fundas, agua, alimentos, hilo de suturar heridas,
jabones, detergentes e implementos de higiene, así como bombillas para iluminar la
habitación y mucho menos sobornar a los trabajadores del centro con regalos, y
tener que vigilar para que no se roben nuestras pertenencias.
  El sistema médico, el educacional y social después de 1959 es un desastre en
Cuba, todo es contrario a su propaganda. Desde el principio que nació el exilio
cubano anticastrista tuvieron que guardar sus ahorros para enviar medicamentos a
sus familiares en la isla. Nunca olvidaré a mi cuñada enferma del hígado en la década
de 1960 y a mi madre enferma de los nervios, sin poder adquirir las medicinas que
las aliviarían a no ser que se las remitieran del exterior. A medida que pasan los años
hasta una simple aspirina que se fabricaba en nuestro país, es necesario enviarla
desde fuera porque no han tenido cómo bajar una fiebre o calmar un dolor de cabeza.
  También el profesor Clark nos asegura que nuestro país fue el primero del mundo
en librarse de la Fiebre Amarilla gracias al descubrimiento del científico cubano
Carlos J. Finlay, --y reconozco yo-- el aporte económico  tan necesitado del
gobierno norteamericano. «Para 1953, en una escala mundial, Cuba ocupaba el lugar
22 en cuanto a número de médicos y dentistas por habitante (128.6/100,000) y para
fines de esa década ocupaba el tercer lugar en Latinoamérica en ese renglón.
Consecuentemente, Cuba tenía una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo
(5.8 en contraste con 9.5 para Estados Unidos y 7.6 para Canadá) y poseía, para
fines de esa década, la más baja mortalidad infantil de Latinoamérica (...) La isla
también gozaba de una moderada tasa de natalidad y no tenía por tanto un apremiante
problema de crecimiento demográfico, típico de los países  subdesarrollados», sin
necesidad de promover el aborto como método anticonceptivo.
  Todas estas estadísticas fueron alteradas por la dictadura castrista, aún la que sacó
la Juceplan en 1974 en el Anuario Estadístico de Cuba que decía que nuestra nación
antes de 1958 contaba con una tasa de mortalidad de 33,4 por mil nacidos, para
después en la clausura del Primer Congreso del PPC el mismo tirano asegurar que
era mayor de 60 por mil nacidos, contradiciendo lo que ellos mismos publicaron.
Esto es una exageración notable de la cifra que no tiene comparación ni con la que
teníamos en 1915 que era 13,53 por cada 1,000 habitantes.
  De ahí que no entienda a los que viendo pruebas de todo lo que mienten los
comunistas, se empeñan en creerles y encontrarles puntos positivos, justificando su
sistema criminal y opresor, desde luego viviendo muy lejos de su territorio, o en el
mismo pero con privilegios que no se le dan al pueblo subyugado. En un país que
controla sus medios masivos de difusión, que nadie tiene derecho a publicar sus
puntos disonantes, ni leer tan siquiera lo que se desea, donde se acosa a todo aquel
que pretenda no respaldar la política del régimen, ¿cómo poder creer ciegamente en
su única versión? Por algo se dice que para ser buen juez hay que escuchar todas las
partes, así que aquel que encuentra el sistema de salud castrista como un gran logro
del gobierno, con seguridad sólo oyó un sólo lado o es su cómplice.

«Aunque los médicos cubanos hoy siguen siendo brillantes, la calidad del servicio
que le pueden dar al pueblo es pésimo, por culpa de la política del régimen». DR.
FERNANDO PINO MOSQUERA, MD
                                     Parte III de III

 Es increíble que una falacia que se repite tantas veces llegue a considerarse una
verdad, como ha sucedido con los pretendidos «logros de la revolución en salud,
educación y bienestar social».  Pobres de los que no vivieron aquella época y no
tuvieron unos padres como los míos que desmintieran con valor los mitos castristas,
porque si no indaga por su cuenta la realidad, tendrán que creer lo que falsamente se
dice con tanta vehemencia.
  El colmo de todo esto es ver la complicidad de la mayor parte de la prensa mundial
para sustentar esa propaganda burda y hasta los que se dicen sus enemigos que se
hagan eco de lo mismo, como vimos en abril del 2002 que al condenar al gobierno
de Castro en Ginebra como violador de los Derechos Humanos tuvieron que alabar
sus supuestos «éxitos» tan cacareados. O las declaraciones emitidas en el mes de
abril pero del 2001 por el
General Colin Powell, nada menos que el Secretario de
Estado de USA, que aparentemente no estudió historia o por temor a parecer muy
recalcitrante contra el gobernante «anacrónico» manifestó ante una Comisión de la
Cámara de Representantes de esta gran nación en un careo con el congresista
Serrano, que Castro había realizado cosas positivas para el pueblo cubano.
 Por eso tenemos que aclarar que antes de 1959 nadie se moría por negársele
atención médica, como sí ocurre con los presos políticos del castrismo; o por no
poder adquirir el medicamento necesitado. Era imposible pensar en aquellos años que
para poderse aliviar de un simple dolor de cabeza o para obtener un jarabe contra la
tos, haya que suplicarle a un familiar o amigo en el extranjero que nos lo enviara,
como sucedió después de ese año, viendo lo generoso que es el gobierno de Castro
que dona sus médicos al exterior y fabrica vacunas (de dudosa efectividad) para
exportar.
 Además, como escribió el excelente escritor
Reinaldo Bragado bajo el título de
«Castro: el reino del delirio» (The Word & I, diciembre de 1988. The Washington
Times Corporation):
«El gobierno cubano asegura ser una potencia médica, sin
embargo, todos sabemos que la medicina moderna se basa en la prevención de las
enfermedades, y esta prevención se basa, fundamentalmente, en la higiene y la
sanidad de los alimentos consumidos ¿Cómo un país puede constituir una potencia
médica si la base del mecanismo, algo tan elemental como el agua, no posee los
requerimientos sanitarios mínimos?».
Es obvio, porque para nadie es un secreto que
el agua potable en nuestro país es limitada y
«contiene elementos dañinos que
desautorizarían su uso en cualquier país civilizado»
La poca higiene es crónica por
su sistema antiguo de tuberías que no son reemplazadas, contando con un acueducto
también obsoleto y falto de mantenimiento, por la escasez de implementos y líquidos
de limpieza que no se venden a la población con regularidad, que conjuntamente con
la inoperante recogida de basura y de todo tipo de desperdicios hacen que proliferen
por todas partes las ratas, cucarachas, mosquitos, moscas y alimañas que desatan
epidemias erradicadas antes del castrismo como el tifus o nunca vistas anteriormente
como el Dengue.
Por algo el International Bank for Reconstruction and Development, en su Report
on Cuba publicado por The Johns Hopkins Press en el año 1951 recogía que «El
pueblo de Cuba es inteligente, listo y rápido en absorber el conocimiento moderno;
sus hombres de negocios son astutos y capaces, sus médicos y cirujanos están entre
los mejores del mundo». Y eso fue posible porque a pesar de gobiernos corruptos y
«la sumisión de los oligarcas al imperialismo yanqui», no había un gobierno
totalitario que en su afán de control absoluto reprime a sus habitantes y limita el
progreso, aún a expensas de la salud de sus ciudadanos.
 Antes de su revolución hubo atención gratuita en los hospitales estatales; en el
Hospital de la Policía; en centros de salud mantenidos por  la Iglesia Católica; (que
siendo más pobre que la de Estados Unidos tenía a su cargo obras de caridad como
estas o escuelas para niños pobres, asilos de ancianos, centro de cuidado para los
desamparados, comedores para personas de bajos recursos, etc.) a todos los que allí
asistían le daban atención por igual, lo mismo al que pudiera pagar como a los
pobres, como fue la excelente clínica del Cerro Católicas Cubanas; y en las Casa de
Socorro, una en cada municipio, que el médico visitaba al paciente en su casa
cuando era necesario.
 También los médicos de vocación, además de trabajar en su clínica o consultorio
privado donaban su tiempo en instituciones de beneficencia, y al que no tenía dinero
para comprar medicamentos se lo daban de su bolsillo. Como eran los prestigiosos
galenos de mi pueblo:
Dr. José Luis Darder Newhall, el Dr. Alberto González y
Vargas y el Dr. Rodolfo Guiral Viondi
, que fueron los tres primeros practicantes
que tuvo la Casa de Socorro de Guanabacoa que ofrecieron sus servicios de calidad
sin retribución alguna cumpliendo el reglamento vigente, a partir del 2 de enero de
1893.
  Por si fuera poco muchas personas acudían a la botica del pueblo, atendidas por
doctores en farmacia, que si el caso no era complicado y no requería investigación,
le recetaban los medicamentos apropiados y si no podían pagarlo, se lo ofrecían a
plazos o se lo regalaban. En mi término municipal de Guanabacoa había antes de
1959 unas 36 farmacias y después, según reportó el Ministerio de Salud castrista en
el año 2000, contaban con 22 (para una mayor cantidad de población), y ya sabemos
que con vidrieras vacías, por la escasez de medicamentos básicos, y los pocos que
se ofrecen hay que pagarlos, porque el dueño (los Castro) no fían.
 Como dice el
Dr. Fernando Pino Mosquera en su síntesis sobre los Cien años de
historia de la medicina en la Ciudad de Cárdenas que aparece en www.delafe.
com/cardenas/medicins.htm:
«El tema de la medicina, al igual que el de la
educación, ha sido manipulado por el régimen de los hermanos Castro de tal
manera que el mundo entero, sin cuestionarlo, ha sido llevado a citar repetidamente
este mito como uno de los logros de la Revolución castrista. Al contrario de lo que
los Castro quieren que el mundo entienda, la medicina en Cuba en los años antes de
dicha revolución ya había alcanzado altísimos niveles de profesionalismo que se
ponían a disposición de la población».
  No sólo las estadísticas que se recogieron de aquellos años, sino los testigos, por
fortuna muchos aún vivos, demuestran que no miento al escribir esta Estampa, y no
exagero al afirmar que nuestro país antes de 1959 contaba con un sistema de salud
gratuito para toda la población mucho mejor de lo que ofrece, no sólo el castrismo
que lo destruyó, sino el gobierno de Estados Unidos a toda su pueblo en pleno siglo
XXI.-
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