ESTAMPAS DE CUBA POR
MARIA ARGELIA VIZCAINO

Hago Constar: Nunca fui
comunista
  Este artículo será como una declaración jurada, ahora
que estoy viva y con todas mis facultades mentales en
buen estado, para hacer constar que yo, María Argelia Díaz
de Vizcaíno, (éste es mi nombre completo desde que soy
ciudadana americana en 1986) nacida en Guanabacoa, La
Habana, Cuba, en 1955,
NUNCA FUI COMUNISTA, NI
LO SOY
. Afirmado, reafirmado y firmado el 3 de marzo
de 2006.

Escribo esto porque estoy viendo que los seguidores de la
doctrina de Karl Marx y Fiedrich Engels y los asesinos
Lenin, Stalin, Mao, Che Guevara, Fidel Castro, Hugo
Chavez, Saddam Hussein, y todos sus amigos, les encanta
que las personas fallezcan para que después no tengan
oportunidad de salirles al frente y desmentir las historias
que ellos inventan.

Pasó con la pobre Celia Cruz, mientras vivió nadie dudó
públicamente ni lucró desmintiendo su postura
intransigente de verdadero amor a la libertad de Cuba, y al
poco tiempo de su deceso comenzaron a resurgir varias
historietas.

Una de ellas se lee en la biografía no autorizada del
colombiano
Eduardo Marceles, que afirma que Celia Cruz
cantó para el tirano Fidel Castro en el mes de junio de
1959, lo que desmintió Pedro Knight, viudo de la “Reina de
la Guaracha”.

Por otro lado The Miami Herald escribió que había tenido
acceso a archivos de la Oficina Federal de Investigaciones
(FBI) donde supuestamente descubrieron un documento en
que Estados Unidos le negaba la visa de entrada a Celia
Cruz en dos ocasiones en 1952 y en 1955 por ser una
“conocida cantante comunista”. Según el diario el
documento decía que Celia Cruz estuvo en un grupo que
firmó en 1951 una carta que publicó el periódico Hoy del
Partido Comunista apoyando un Congreso de Pro-Paz y
que era miembro del Movimiento Juvenil Socialista de Cuba.

De sobra sabemos como trabajan los comunistas,
engañando a los ingenuos o a los ignorantes. Y suponiendo
que sea verdad, no es un pecado haber confiado en las
palabras engañosas de Satanás, mucho más rectificar, pero
sembrar el odio y levantar falsos testimonios sí lo es.

Algo tan bochornoso como lo maniobrado contra Celia es
lo que han pretendido hacer contra el maestro Ernesto
Lecuona, el excelente pianista y uno de los compositores
más cubanos del siglo XX y por ende, también anticastrista
acérrimo.

Los autores
José Manuel Castellano Gil y José
Fernández Fernández
en su escrito “Lecuona, el genio y
su música” hacen un análisis de la vida del maestro, digna
de los mejores alumnos de Fidel Castro, por lo que les
copio textualmente:
«Ni aún en los más tristes momentos de
las tiranías de Machado o Batista se proyectó con fuerza
en los temas políticos. Acaso cuando más cerca estuvo de
esto fue cuando creó -y valórese que lo hizo
principalmente mediante su obra artística-, un himno
dedicado al Partido ABC en tiempos de la lucha
antimachadista. Por sus opiniones artísticas cercanas al
rescate de lo patrimonial cubano y su proyección en tanto
que identidad de la nación, es posible acercarlo -no sin un
esfuerzo de análisis- a corrientes tendientes a la izquierda.»

Y eso sólo no les bastó a estos plegados “historiadores”,
después apuntalaron:
«Lecuona no fue un “exiliado
político anticastrista” como se ha dicho en algunos
trabajos acerca de su figura. Él nunca hizo declaraciones
agresivas en contra de la Revolución Cubana que triunfó
en 1959. Las ideas acerca de esto las dijeron otros y las
pusieron en su boca»
.

Si esto fuera verdad, por qué entonces el gobierno
castrista bloqueó a ambos mientras vivieron. Por qué no se
comentaban en su prensa controlada sus éxitos en el
extranjero, por qué sabiendo Lecuona que estaba muy
enfermo por el clima tan frío de España, decide ir a residir
a Islas Canarias y no a Cuba que es su patria adorada.
Como siempre, vemos a los comunistas tratando de hacer
creíbles sus mentiras.

Además, ¿por qué esperaron a que se murieran?. Para que
no tuvieran oportunidad aunque sea de justificarse, de ser
verdad lo que ellos dicen. Yo lo siento por los venenosos
manipuladores, pero tanto Celia Cruz como Ernesto
Lecuona continuarán siendo para la mayoría, los íconos
representativos del exilio anticastrista. Aunque pretendan
borrar la verdadera historia, son demasiados los hechos
que demuestran la verdad.

 Los comunistas tienen como lema el refrán “calumnia que
queda dudas”, por eso yo deseo con anticipación dejar
aclarado que jamás simpaticé con los comunistas, los
castristas o fidelistas. Cuando Fidel llegó al poder, todavía
no había cumplido mis cuatro años, y aunque crecí bajo
sus dogmas no lograron adoctrinarme. No fui ni pionera, ni
joven ejemplar, mucho menos miembro de la Organización
de Jóvenes Comunistas o del Partido, que conociendo la
doble cara con que hay que vivir en mi país bajo el terror
del totalitarismo, pertenecer a esas organizaciones no es
indicador de ser simpatizante del régimen, porque fingir es
un arte que muy bien ha aprendido el pueblo cubano, que
posiblemente quien no lo ha vivido jamás lo entienda.

Además, conozco patriotas cubanos, que arriesgaron su
vida por oponerse al sistema que una vez ellos mismos
ayudaron a sustentar, ya sean como miembros del
Movimiento 26 de Julio, miembros de la guerrilla en la
Sierra Maestra, o en cualquier otro lugar u organización, el
presidio político de Cuba se llenó y se llena aún de valientes
hombres y mujeres que defendieron a Fidel. Lo que no
critico, sino que aplaudo.

Como todo el que tuvo que sobrevivir en aquellos años de
mi juventud (década de 1970) sin esperanza de emigrar, sí
pertenecí presionada (semiobligada) para poder encontrar
un trabajo adecuado, a las otras organizaciones de menor
importancia, disimulando lo mejor que pude mi antipatía, y
en cuanto tuve la oportunidad de presentar mi última
solicitud de salida definitiva en 1979, renuncié a sus
organizaciones controladas con la mayor de mis alegrías
(aclaro al que no lo sepa, que desde 1962 tenía mi Visa
Waver para salir definitivamente por la vía Peter Pan o la
que fuera, pero no me dejaron y se me cerraron todas las
puertas de salida hasta 1980, en que pude lograr vivir sin
patria pero sin amo).

Si alguien tiene que afirmar que yo fui comunista es mejor
que lo diga ahora que estoy viva, porque ya saben mis
lectores y amigos, que si lo hacen cuando esté decrépita o
muerta, es una burda propaganda. Así como Celia y
Lecuona no he regresado a mi país mientras permanezca el
gobierno tiránico por el que tuve que abandonarlo.

La actitud patriótica de Celia Cruz de no querer regresar a
Cuba, la manifestó públicamente cientos de veces, pero
dejemos la constancia que aparece en el diario El Nacional
de Caracas, Venezuela, reproducido por la AFP el 27 de
octubre de 1999 declarando que: “no quiero cantar en Cuba
hasta que se derrumbe ese sistema (comunista). Yo no
quería hablar de esto, pero si a mí no me dejaron enterrar a
mi madre en su propia tierra, no tengo nada que hacer allá”.

También el maestro Ernesto Lecuona no quiso regresar y
pidió que no lo enterraran en la patria mientras fuera
esclava del comunismo. Eso es lo que le duele a los "rótula
gastada" del sistema más oprobioso que nos ha tocado vivir
desde el siglo XX, pero llena de gloria a tan dignos
cubanos. No seamos cómplices de injurias y
especulaciones, y no repitamos jamás lo que no nos consta
y proporciona alegría al tirano y su séquito.-
Opiniones sobre este trabajo pueden ser enviadas
escribiendo a mariaargelia@hotmail.com
ESTAMPAS DE CUBA POR
MARIA ARGELIA VIZCAINO


Los nuevos cubanos
"Ahora que está de moda criticar a los NUEVOS cubanos, vale
la pena abrir el álbum familiar".
De forma similar da comienzo un bello artículo que se
distribuye por Internet que se titula "Los viejos cubanos" y que
lamentablemente me llegó sin el nombre del autor.

Quien lo escribió parece ser que llegó al exilio de Estados
Unidos como yo en 1980, así que no pertenecemos al
llamado "exilio histórico" ni a los "nuevos cubanos" que han
salido supuestamente como refugiados políticos, estamos en
el medio, o sea, a mitad del camino de cada uno, por eso nos
atrevemos a ser mediadores. El autor o autora de "Los viejos
cubanos", intercede por los primeros que salieron de Cuba y
yo trataré de hacerlo por los últimos que han venido, pero a
todos trato de entender, porque a todos nos pasó lo mismo,
que nos ha tocado vivir fuera del suelo nativo.

Les aclaro que aunque se diga "viejos cubanos",  el autor se
refiere a los "exiliados" que llegaron después de la huida de
Batista, porque cubanos somos todos los que nacimos o nos
naturalizamos en Cuba, incluyendo nuestros descendientes
vivan o no en el país.

Reconozco que a esos primeros exiliados en su mayoría le
debemos  respeto a sus ideales, a su fidelidad a Cuba, el no
dejar de soñar con el regreso a una patria libre, la
conservación de nuestras principales tradiciones, cuidando
nuestro idioma y cubanismos, imponiéndolo en suelo
prestado; el progreso de lo que es hoy el gran condado Miami-
Dade que cuando empezaba la década de 1960 solo era
popular la ciudad de Miami Beach para vacacionar pero Miami
"era un campo a secas", convirtiéndolo en la capital del exilio
un territorio bilingüe enriquecido por el multiculturalismo
como las principales ciudades de Europa del Este, que la
mayoría de sus habitantes hablan dos o tres idiomas. Pero
sobre todo, le debemos su intransigencia que tanto daño
hace a la tiranía castrista por la constante denuncia de sus
violaciones de los derechos humanos, ganándose el respeto
de los seres libres del mundo, aunque la prensa manipulada
por la izquierda publique lo contrario.

Esos "viejos" son ejemplo a seguir pero no podemos
imponerlo a los nuevos que están obstinados de
imposiciones. A estos "nuevos cubanos exiliados" hay que
irlos instruyendo poco a poco, hay que hacerles
proposiciones como que lean los periodiquitos cubanos, que
aprendan la verdadera historia de Cuba, escuchen y apoyen a
los artistas que igual que nosotros tomaron el mismo camino
y dejaron de trabajar para la tiranía, que si cuando ellos
estaban en nuestro país les gustaba, acá libres no va a ser
diferente, de igual manera con los que surgen en tierras de
libertad, que traten de no seguir manteniendo al artista que se
ha plegado al sistema, mucho menos a los que han obtenido
puestos en la nomenclatura política, por la que tuvimos que
salir de nuestro suelo patrio.

Algunos “nuevos cubanos” proceden de la tercera generación
de aquellos que allá se quedaron atrapados, o creyendo las
fantasías prometidas, o porque no les quedó más remedio.
No se deben señalar a todos como de la más baja clase
social, ni mucho menos creer que si no llegaron antes al
exilio es porque simpatizaban con el gobierno, tampoco
asegurar lo mismo de los que han estudiado o se han
graduado de una carrera, porque eso sería darle la razón al
tirano de que tiene todo un pueblo apoyándolo, cuando en
realidad es que han mantenido a toda su población bajo la
opresión y el miedo.

Hay que proponerles que se instruyan con la realidad y
mostrarles que todo lo que les han enseñado bajo el
castrismo han sido falacias o verdades manipuladas,
incluyendo lo que les contaron sus padres o abuelos que de
igual forma por vivir bajo el totalitarismo no saben la otra
versión de la historia. Que si los médicos de la "Yuma" no
confían en las medicinas y tratamientos que traen de la isla
es porque se ha demostrado que están muy atrasados
aunque la propaganda diga lo contrario ¿qué podemos
esperar de un país que todavía se le da a los niños cuando
tienen fiebre la Aspirina, que desde hace más de 30 años
está contraindicada porque da el síndrome Reye ya que no
tienen el acetaminofen (Tylenol)? ¿Cómo puede ser una
nación considerada una "potencia médica" si no mantiene la
más elemental higiene para evitar epidemias como el
Dengue?

Cuando yo llegué a Estados Unidos ya existían los conflictos
entre "batistianos y revolucionarios", culpándose unos a los
otros, pero los más inteligentes se dieron cuenta que el único
enemigo era Fidel Castro, después comenzó cierta
predisposición contra el "marielito", nos miraban como
extraterrestres, teníamos a cuesta el peso de haber salido
junto a tanta lacra social sacada de las cárceles castristas
con el propósito de desacreditar a todo aquel que emigraba
por divergencia política. Pero nosotros en mayoría éramos
muy receptivos, dispuestos a aprender rápidamente por aquel
refrán bíblico que dice: "a donde fueras has lo que vieras".
Igual que los de mi generación, por fortuna, los "nuevos
cubanos" que no siguen indicaciones y no se adaptan al
nuevo sistema democrático, son los menos. Por eso no
debemos generalizar, en resumida también hay "viejos
cubanos" que tienen un comportamiento poco ejemplar, no
les interesa Cuba, ni se acuerdan ni siquiera de nuestro
idioma.

Hay que tratar de comprender al que mucho tiempo ha vivido
bajo la tiranía. Pasaron por un período especial, de picadillo
de soya, pasta de oca, fricandel, convirtiendo  una cáscara de
plátano en picadillo y haciendo croquetas con huesos de
pollo, por lo que quizás hayan crecido algunos tan
subdesarrollados de cuerpo y mente, por eso necesitan
recuperar proteínas para alimentar su cuerpo y poder curar su
alma del daño maquiavélico a que fueron sometidos.
Debemos entender su lenguaje rebuscado como la "batalla
de ideas" que nunca ganan, "marchas del pueblo
combatiente" con el estómago pegado al espinazo, "mítines
de repudio" que asustan al más valiente, interpretando que el
"fula" hay que mandarlo desde la "Yuma" para que puedan
"resolver" sin estar perennemente de cola en cola,
pedaleando en bicicleta o trepado en un "camello". No es fácil
vivir en un país totalitario que mantiene una represión
sistemática y la economía cerrada, porque con su constante
lavado de cerebro se lo aplanan al más instruido e inteligente.
Lo peor es cuando creen que los espías son héroes, los
terroristas son valientes, los esbirros cantautores y los
asesinos son mártires de la patria.

Los viejos cubanos exiliados y todos los que les seguimos,
tenemos que escuchar un poco más lo que nos tienen que
decir los "nuevos cubanos", y percatarnos de que llevaron
muchos años sin tomar sus propias determinaciones, que no
conocen como se vive en un país capitalista donde pueden
trabajar para el futuro porque lo único que aprendieron fue a
sobrevivir en un lugar donde sólo hay un presente y el pasado
es muy confuso y lleno de mentiras. Debemos reconocer que
salieron bajo otras circunstancias muy diferentes a las de las
primeras décadas. Muchos no han entendido que los
problemas económicos que padecen en Cuba es producto
del ineficiente sistema comunista. Como es lógico piensan
primero en su familia que en la patria, y se conforman con
mandarle o llevarles unas migajas. En los primeros años del
castrismo, como el ideal era distinto, lo que añoraban los
"viejos exiliados" era reconquistar la patria libre o sacar a la
familia para que pudiera disfrutar de nuestra misma libertad
en el exterior. Hoy hay un abismo de ideas y condiciones muy
distintas, que no debe ser motivo para separarnos sino para
tratar de compenetrarnos poniendo cada cual de su parte.

Todos somos cubanos lejos del suelo nativo y no debemos
clasificarnos por fecha, ni siquiera sería factible clasificarnos
entre motivos políticos o económicos, que para el caso es lo
mismo, porque este último se desprende del otro y el
emigrante económico es una víctima más del gobierno
despótico. Es como dice: Juan José López en http://www.
lanuevacuba.com/nuevacuba/juan-22.htm en su artículo
titulado Todo Acto de División es Pueril: "Hay que dejar de
consumir la propaganda divisoria del régimen castrista y
castrense a la vez que rige mediante la violencia en Cuba y
divide con su cotorreo a las fuerzas que se le enfrentan. De
ahí el refuerzo de la idea de diferencia de cubanos en exilio
histórico y los marielitos o los balseros. Acepto sólo el
término cubanos."

El día que no permitamos más que nos dividan ese día
venceremos a la tiranía castrista, para eso debemos evitar los
comentarios insanos de todas partes: los viejos, los del
medio y los nuevos cubanos, y esforzarnos todos en aprender
la verdadera historia de Cuba, que no es la que han contado
en la isla después de 1959.-