ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA ARGELIA VIZCAINO
El Baile Nacional de Cuba: EL DANZÓN
Me sorprende que todavía en el siglo XXI haya personas que se precien de expertas de la cultura cubana y
desconozcan que el Baile Nacional de Cuba es el Danzón. Por supuesto, no es culpa de ellos totalmente, si no
de nosotros los que escribimos sobre nuestra música que hablamos de todo menos de eso.

Por ejemplo, el
Dr. Cristóbal Díaz Ayala en su libro Del Areyto a la Nueva Trova nos dice al respecto: «Pero
lo importante es que Cuba había encontrado su baile nacional, como Austria lo encontró con el Vals y
Argentina con el Tango. El cubano puede vacilar en reconocer o confundir otros géneros musicales, pero el
Danzón es inconfundible; llegó para quedarse».

La Dra. Elena Pérez Sanjurjo en Historia de la Música Cubana (repitiendo lo escrito por Alejo Carpentier
en La Música en Cuba) manifiesta:
«Se puede asegurar que el Danzón creó un género nacionalista, a pesar de
que en su desarrollo se usa abundantemente el ritmo cinquillo, que tiene una procedencia indiscutiblemente
africana».

    Frank Llopis en Historia de la Música Bailable Cubana,
    publicada en Contacto Magazine escribió: «Volviendo al
    Danzón Las Alturas de Simpson, el maestro Failde logró
    expresar en música todo un proceso de interacción, ya que
    en el Danzón están todos los elementos más representativos
    de nuestra cultura: las raíces españolas y africanas, así
    como otros elementos estilísticos europeos».

    Por otro lado Madeleine Rodríguez Pernas publicó para
    Cubarte, 2004, El Danzón: De Simpson a estas Alturas: «José
    Urfé añadió al género giros e influencias provenientes del
    son, en tanto Antonio María Romeu -conocido en el mundo
    artístico bajo el sobrenombre de El mago de las teclas- lo
    elevó a la categoría de Baile Nacional de Cuba».
    Por lo que me doy cuenta, la mayoría de los investigadores,
    escritores y musicólogos lo tienen como algo obvio, de ahí
    que no especifiquen ni el por qué ni cuándo comenzó este
    baile a representar la nacionalidad cubana.El Danzón es el
    Baile Nacional de Cuba no sólo por ser mulato (africano-
    español) ya que con casi todos los bailes creados en nuestro
    país se partió de esta fuente básica: la melodía española-
    europea y el ritmo africano. Es el Baile Nacional porque
    nació en plena efervescencia independentista, de ahí que
    fue despreciado por el Gorrión (español) y aplaudido por los
    Bijiritas (cubanos). Además, se impuso, muy a pesar de la
    discriminación y prevaleció en el gusto de la población
    durante décadas.

    Como ocurrió primero en las Guarachas, posteriormente en
    el Punto Guajiro, los Sones, y Coros de Clave, lo mismo que
    en las Rumbas y sus variantes Guaguancó, y especialmente
    las Chambelonas, en el Danzón se reflejaron los sucesos
    políticos de la nación, sus títulos dan muestra de lo que
    simbolizaba la colonización española y deseos de
    emancipación, como el titulado “Guerra”; “Los
    Merengazos”; y “El Combate” compuesto este último en
    1885 por Raimundo Valenzuela, que mostraba
    abiertamente su apoyo a la lucha armada por la soberanía de
    Cuba y fue un gran colaborador en todos los sentidos.

    Otro danzón patriótico fue el titulado “La Leonora”, que lo
    estrenó su autora, la pianista Beatriz Acosta en una velada
    de exiliados cubanos en New York, organizada el 26 de
    diciembre de 1887 en ocasión de que José Martí, nuestro
    Apóstol de la Independencia, recibía la visita de su mamá
    Doña Leonor Pérez, por dos meses.

    El Padre del Danzón, Don Miguel Failde, creó además otras
    piezas del mismo género, pero el más representativo para la
    causa de la independencia fue el danzón “Cuba Libre”.

    Y así se continuó interpretando con sus pegajosas melodías
    después de la república en 1902, piezas de este tipo
    relacionadas con todos los acontecimientos de Cuba y el
    mundo, como los ejecutados durante la Primera Guerra
    Mundial “La toma de Varsovia” y “Aliados y Alemanes”; lo
    mismo el sacado por la aparición de “El Cometa Halley”, que
    se decía que iba acabar con la tierra; o el dedicado a la
    epidemia que azotó nuestro país en la década del veinte
    llamado “El dengue”; o a la misma llegada del “Siglo XX”
    como dice el título del que compuso Antonio María Romeu
    “El Mago de las Teclas”.

En el Diccionario de la Música Cubana, Helio Orovio anota sobre el Danzón: «Género bailable, derivado de
la danza criolla. Su nombre viene, por aumentativo de danza, de un baile de figuras colectivo, formado por
parejas provistas de arcos y tramos de flores, muy usual en la segunda mitad del siglo XIX. Miguel Failde fue
el creador del primer danzón, Las Alturas de Simpson, estrenado el 1ro. de enero de 1879, en el Liceo de
Matanzas. Más lento, cadencioso y variado que la contradanza o danza. Se escribe en compás dos por cuatro».

Sigue ilustrando sobre el danzón y su evolución pero no explica nada por el cual es considerado el Baile
Nacional, por lo que recurro a
Natalio Galán y su fabuloso libro Cuba y sus Sones, y tengo que remontarme
unos años atrás de su creación, para aprender que antes del Danzón representar nuestro Baile Nacional, lo fue
la Danza Cubana, lo que apenas se le reconoce, por las mismas razones racistas, de segregación y por ser
considerada por la metrópoli una danza beligerante, ya que se tocaba y bailaba durante la Guerra de los Diez
Años (1868-1878) por todo aquel que simpatizara con la causa de la libertad de nuestro país. De ahí que
escritores de renombre, como el mismo Alejo Carpentier en La Música en Cuba, la mencione, y alude a la
Contradanza cubana como la antecesora, cuando sabemos como dice el mismo Galán, que
«Danzón es
aumentativo de algo..., y ese algo, más cercano, es Danza que con una treintena de años en sus espaldas le
engendra y muestra con orgullo»
. Se refería a la marginada Danza Cubana.


















Fue esa discriminada Danza Cubana el primer baile que representó la identidad nacional de nuestro país, antes
de que Miguel Failde creara el Danzón y la desplazara por siempre.

Desde que el artista inglés
Walter Goodman se estableció en Santiago de Cuba en 1864, acompañando a su
colega español
Joaquín Cuadras, clasificó a la Danza como «Nacional Cubana» aclarando que «es la música
patriótica de Cuba»
, pero eso ya lo sabían todos los nativos, no así era reconocida por los colonialistas, que a
lo sumo cuando la escuchaban le llamaban Contradanza Española y algunas excepciones le nombraban Danza
Habanera.

Es que la Contradanza era la tradición en el mundo civilizado desde que los ingleses dieron a conocer su
Country Dance a Francia en el 1700, que para su sorpresa, cuando se apoderaron en 1759 de la isla Guadalupe
en Las Antillas Menores posesión francesa desde 1635, se encontraron a sus residentes que ya la estaban
cultivando.

Es en ese siglo XVIII, al morir el rey de España Carlos II, hereda la corona su sobrino-nieto Felipe de Anjou,
que se convierte en Felipe V, nacido en Versalles, que llegó a Madrid desde el 18 de febrero de 1701 y no
caducó hasta que falleció en 1746, era el nieto de María Teresa de Austria y su esposo el rey de Francia Luis
XIV, por lo que llevó a España y sus colonias las costumbres de la corte francesa, entre ellas el baile Minuet y
Contradanza. De ahí que cuando los ingleses toman La Habana en 1762 se encuentran su Contradanza
afrancesada y africanizada por el aporte de los criollos de Cuba. Es que eran los mismos músicos que tocaban
para la aristocracia los que participaban en bailes populares. En estos once meses de ingleses  adueñados de la
capital de Cuba siguió prevaleciendo la tradición bailable a la francesa.

Pero no fue hasta treinta años después que esa contradanza a lo francés evoluciona para convertirse en
cubana, desde que de 1793 a 1803 comienzan a establecerse en toda la provincia oriental los primeros
refugiados de Haití, los amos franceses con los esclavos que le seguían, ellos trajeron entre su cultura el ritmo
Cinquillo de origen netamente africano, el cual veremos desde esos años usado en casi todas las danzas
populares que se crean en Cuba y en la música de muchos países del Nuevo Mundo, además nos trajeron la
danza Cocuyé y la Tumba Francesa. El cinquillo, según anota
Helio Orovio es «un grupo de notas sincopadas
que forman un ritmo regular. Este grupo alterna con otro, no sincopado, y en conjunto forman la célula
rítmica que caracteriza la música cubana; al grupo sincopado debemos llamarlo compás fuerte y débil al que
le sigue»
.

Es por eso que el Minuet francés sobrevivió, ya lo habían conocido en Cuba a principio en el siglo XVIII,
cuando el rey de Francia Luis XIV mandó sus escuadras para ayudar a proteger las tierras de su nieto Felipe
V, rey de España, en la trágica Guerra de Sucesión que duró desde 1702 a 1715. Lo afirmamos por la mención
que hace el periódico El Regañón en 1800. Cuando evolucionó y se cubanizó fue llamado Minuet Congó o
Congó, que desaparece en la primera década del siglo XIX.

    En la década del treinta de ese mismo siglo existe en Madrid una férrea
    competencia entre Contradanza española y la Contradanza cubana, al
    imponerse esta última en la corte madrileña. Y comenzaron a escucharse
    en Cuba las contradanzas de Manuel Saumell Robredo (1817-1870), el
    creador de la tendencia nacionalista en la música cubana y precursor del
    nacionalismo continental. Solamente entre 1875 a 1880 escribió unas 51
    contradanzas, siempre distintas unas de otras, con personalidad definida,
    sentando las bases de casi todos los ritmos que le siguieron. Por ejemplo,
    en El Somatén, usa por primera vez el ritmo cinquillo, popular en las
    contradanzas de la provincia de Oriente; de su pieza Matilde proviene la
    Guajira; de Celestina, la concepción de la Clave; en Nené, sale la base de la
    Criolla; en sus contradanzas que no fueron escritas para bailar como
    Lamentos de Amor y Recuerdos Tristes, da forma a la canción cubana; y
    entre las últimas contradanzas que compuso recibió gran influencia de
    Ignacio Cervantes (1817-1905), el más prolífico autor de Danzas Cubanas.

    Por su parte Cervantes a los 10 años de edad compuso su primera
    contradanza dedicada a su mamá que se conoció posteriormente con el
    nombre de Soledad, aunque fue un músico prolífico de formación
    francesa, su cubanidad lo llevó a dedicarse a cultivar Danzas, así desde
    1875 a 1895 compuso más de cuarenta Danzas (lamentablemente muchas
    se perdieron). Fue obligado a salir al destierro, como relata Alejo Carpentier
    en La Música en Cuba: «Desde 1868, los cubanos, en la manigua,
    luchaban por su independencia. Mientras ciertos compositores de poco
    temple se hincaban ante las autoridades españolas, entregándoles
    contradanzas escritas a la gloria de los voluntarios, Cervantes permanecía
    extrañadamente mudo. En 1875, fue llamado urgentemente por el Capitán
    General, que se preciaba de admirarlo: -Ignacio Cervantes... Tenemos la
    certeza, ahora de que el dinero que usted recauda en sus conciertos pasa a
    manos de los insurrectos. ¡Lárguese antes de me vea obligado a
    encarcelarlo!... ¿A dónde se marcha usted?... -A Los Estados Unidos-
    contestó el músico-. Es el país más próximo a Cuba, y allí podré seguir
    haciendo lo que aquí hacía». De ahí nació su Danza «Adiós Cuba».

    En su exilio, a pesar de sus problemas económicos ofrecía recitales para la
    guerra emancipadora, era su mejor arma contra el yugo español. De ahí en
    adelante las Danzas fueron las primeras piezas que exponían
    internacionalmente una cubanidad desconocida hasta ese momento. Por lo
    que si Saumell es el padre del nacionalismo musical, fue Cervantes el que
    ofrece el acento cubano con sus danzas que llegaron a considerarse el Baile
    Nacional de Cuba durante el período de la Guerra de los Diez Años.

    Pero eso le costó caro a nuestra Danza, ya que en los periódicos de la
    época dominados por la corona española jamás se le menciona,  o se le
    confunde intencionalmente con las contradanzas, aún sabiendo que esta
    última era un baile colectivo y la danza se convirtió en baile de una sola
    pareja, sin necesidad del bastonero que regulaba la duración de los bailes.

    Como veremos, Cuba tuvo un nacionalismo musical y un Baile Nacional,
    tuvo bandera, himno y escudo, mucho antes de ser una nación libre.

A la Danza, le costó ser reconocida en su época como Baile Nacional de Cuba, y muy rápido el Danzón la
desplaza, contando con la suerte de que sólo veinte años después de su creación, cesa el dominio español en
nuestro país.

Podemos resumir el nacimiento del Danzón, remontándonos a sus antecedentes, desde que se escuchó en
Cuba por primera vez la Contradanza con características francesas, especialmente durante la Guerra de
Sucesión Española de 1702-1715, que llegan las primeras escuadras de Francia a nuestro país. En 1741,
compartió con la Alemanda Habanera los salones de baile junto al Minuet francés que sobrevivió al contacto
africano, no así el Minuet Español. En 1764 ya se define como Contradanza Habanera y se diferencia de la
española.

Después de la revolución de Toussaint Louverture en Haití (llamada en esa época como Saint-Domingue) en
1791 nos llega el ritmo Cinquillo que se introduce en casi todos los nuevos ritmos cubanos y del continente
que se crean a partir de ese momento. Escuchamos posteriormente en las Contradanzas Cubanas el ritmo del
Tango africano que acompañará a la Danza y a la Habanera, aportando a la cultura de Cuba y de otros países
latinoamericanos la base de un ritmo vital.

En el año 1820, se baila la Cuadrilla, que era una tanda de danzas contrastadas, donde se utiliza el Vals en el
cedazo de la misma, anticipando la llegada de la Danza. La Contradanza iba desapareciendo sustituida por
Cuadrillas, Rigodón y Lanceros.

Ya para 1836 se observan las primeras Danzas Cubanas confundidas con las Contradanzas criollas. Más tarde
esta Contradanza se convierte en Habanera. Esa Danza se segrega de la contradanza partiendo del Cedazo,
ayudando a su desarrollo la forma de bailar la Contradanza que resultaba rutinaria por las figuras elaboradas.

1840 es un año muy importante para multiplicar los bailes cubanos, se bailan los Vals preferentemente en 6/8,
se conoce en el extranjero la Habanera, pero sigue confundida por muchos –al igual que pasa con la Danza--,
con la Contradanza. Es cuando se define a la danza rápida con el nombre de Danza Criolla y a la lenta se
llegará a conocer como Habanera. Es la Habanera la que incorpora a su baile tan lento el famoso «paso del
ladrillito» que es marcar en el reducido espacio de una losa del piso, sin salirse los cuatro pies de las parejas
enlazadas, de ahí que apenas se puedan mover las piernas al contonear los cuerpos.

Entre 1850 a 1870 la Danza Cubana llega a su plena efervescencia, conservando de la contradanza el Cedazo y
la Cadena y acompañándole el Rondó.

En 1860 ya la danza en Cuba dispone de pasos característicos como la Sopimpa, la Caída, el Revuelo, la
Parada y se descuida la Cadena. Esa Parada, Descanso o Paseo, que vemos también en el Danzón, la
atribuyeron muchos  historiadores al calor de la isla, pero en la Allemande de 1600 ya se hacía. Según Natalio
Galán perteneció a una danza del renacimiento francés, pero también el Bolero Español, descrito por el
musicólogo Dionisio Preciado en su «Folklore Español», encerraba un descanso y esa forma tuvo vigencia en
Cuba desde 1792, se le conoció como «desplante» o «bien parado». En realidad puede ser como le llama Galán
un «respiro» o un «Conversatorio Obligado», también es el momento de refrescar y coquetear. Por el año
1869 al Descanso le llaman Cadena, después le nombrarán Paseo y en la década de 1940, cuando el Danzón
volvió a estar en boga, le nombraron Cedazo.

Para 1887 vence el Danzón a la Danza y le suplanta como Baile Nacional durante la guerra de 1895. Pero en
esos primeros años era muy semejante a la Danza con sus figuras Cedazo y Cadena, heredando
principalmente, como dijera Cirilo Villaverde (el autor de la obra cumbre de la literatura cubana) el carácter
erótico del abrazo romántico que estuvo involucrado en nuestra Danza desde la década de 1830.

A mediados del siglo XIX los bailes que se llevaban a efecto en las academias habaneras eran muy prolongados
porque se tocaban varias danzas sin interrupción (como ocurre desde la década de 1980 que inventaron los D.
J. los mix). En aquellos años eran orquestas en vivo, y los músicos ejecutantes para evitar la monotonía y que
alguno se quedara dormido establecieron diferenciar «los aires». Explica Galán que
«en aquella tanda de
Danzas se creaba el contraste, la sugerencia de una nueva forma, establecida por los bailadores al hacer su
cadena en la introducción de cada Danza, y sin que se dieran cuenta iban engarzando una lógica
coreográfica como pareja abrazada»
. Cuando llega el Danzón, su coreografía dependió de esta independencia
que el cedazo ofreció a la Danza
«sin establecer trabazón de continuidad con figuras enlazadas (...) fue a
través de la Danza, ahora cediendo al Danzón sus conquistas que éste pudo entregarse al delirio de su forma»

por lo tanto
«el danzón le debe a la Danza su pareja abrazada y la tanda de secciones bailables», pero
también, agrego yo, le debe que le permitiera ocupar el lugar de Baile Nacional de Cuba.

Si los anticubanos trataron de tapar la Danza, como agrega
Galán, «al Danzón nadie le pudo interrumpir su
cinquillo, secciones contrastadas, instrumentación, tan diáfana como la conciencia de la cubanidad que se
había definido en el Pacto del Zanjón»
. Que no les quepa duda que el Danzón es nuestro baile más
representativo
, ya que ha sido desde sus inicios un símbolo de la unificación cubana.

El Danzón tuvo momentos de decadencia como cuando el Son oriental invade La Habana en la década de
1920, de ahí que
Aniceto Díaz (1887-1964) lo pretenda revivir en 1929 con su Danzonete, que sólo se
popularizó su primera pieza «Rompiendo la Rutina», sin embargo, el Danzón continuó su historia, y se
internacionalizó y en Veracruz, México, encontró un territorio donde lo siguieron cultivando y bailando más
que en la actualidad de Cuba, que se tiene como una pieza de museo, y en el mejor de los casos como una
pieza de nuestro folklore, sin dejar de representar por su trayectoria y bien merecido renombre,
el Baile
Nacional de Cuba
.
Opiniones sobre este trabajo pueden ser
enviadas escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com
***Saturday, September 17, 2005 2:04 AM
Querida Maria: Es una alegría y un orgullo inmensos ver como va tu página, y la historia del Danzón preciosa.
Es realmente significativo el valor que le han dado en Méjico. Y es algo que debemos agradecer a los mejicanos
que gracias a ellos se mantiene vivo. Yo veo mucho por el satélite programas de allá los fines de semana donde
se le brinda un verdadero culto al Danzón. Una pena que la dictadura cubana lo haya enclaustrado también.
Que pena que esta página tuya no la puedan ver en Cuba. Esperemos que pronto eso cambie.
Por el momento, seguimos nosotros disfrutando de tu trabajo. Gracias por tu tiempo y tu labor tan linda.
Danzonete, prueba y vete, yo quiero bailar contigo, al compas del danzonete :))))
Besos,
Emerita Brito
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***Saturday, September 17, 2005 4:06 PM
Muchas gracias. Es un recordatorio nostálgico y sentimental para todos los cubanos y los que vivimos en Cuba
en algún momento.
Leon B. Palacio
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***Fri, 23 Sep 2005 09:15:28 -0400
Deseamos felicitarla por su artículo sobre el Danzon. Excelente la defensa y explicación que usted ha hecho
sobre algo que es parte de nuestra cultura y que generaciones nuevas no deben olvidar. Por casualidad, tuve el
privilegio de conocer a Aniceto Diaz, fue en Matanzas, siendo yo un niño. Fue en la casa de una tía mía que
tocaba el piano, y ese día Aniceto Díaz estaba deleitando a los presentes con la interpretación de su Danzonete.
Diego y Araceli Quirós.
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*** Mon, 3 Oct 2005 04:04:24 EDT
Maria Argelia, siendo matancera y teniendo en mi familia algunos músicos matanceros que por años han vivido
precisamente en las Alturas de Simpson, tengo que felicitarla por esa reseña de lo que es nuestro danzón.  
Me he sentido transportada a mi niñez, donde pretendiía bailarlo con los mayores de la familia, que lo hacían
como se decía: ¡en un ladrillo! Y recuerdo las Retretas en el Parque de la Libertad de Matanzas , donde todas
las semanas íbamos a oír tocar a la Banda esos danzones, que lo que daban eran deseos de dejar las sillas y salir
bailando! Ya en este país, he trabajado con varios veracruzanos que me cuentan, como aún hoy en día, después
de las 6 p.m.  y el trabajo cesa, todos se van a bailar a cualquier cantina un buen danzón veracruzano, que es el
nuestro,  transportado a su Tierra.  
Saludos !    
Maruca M.
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Cultura y Tradiciones Cubanas
Saumell
Diseño rítmico de la Danza Cubana. Aire Moderado.
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com