| Cuba: El único país del mundo donde no se puede comer su comida típica. Por José Luis Fernández LavozdeCubaLibre@aol. com La destrucción que ha sumido a la isla de Cuba el socialismo es de un nivel increíble, aun para nosotros que hemos sufrido paso a paso las actividades del gobierno de Fidel Castro, desde su toma del poder en 1959, hasta la fecha. Ya hemos informado de la destrucción de los edificios y los medios de comunicación. Hemos informado como durante mas de 40 años, mientras que la población se duplicaba, el régimen no ampliaba, ni siquiera arreglaba, los servicios de acueducto y alcantarillado, la energía eléctrica o las viviendas. De acuerdo a estadísticas del propio gobierno socialista el 40 por ciento de los edificios de la isla se han derrumbado o son inhabitables. No se han construido, no solo viviendas, tampoco hospitales ni escuelas. Sobre esto ultimo todas las familias que residen en Cuba han tenido que convertir portales en habitaciones, fabricar al estilo de las “favelas” de Brasil, cuartos en los antiguos “patios” de la casa y “barbacoas” una especie de “mezannine” donde instalar una cama que en verano es un horno y en invierno una nevera. Todo esto para que las nuevas generaciones - hijos y nietos- tengan donde dormir hasta poder heredar los dormitorios de la actual cabezas de familia, los matrimonios mas viejos. Todo esto ya lo sabíamos y lo hemos informado en mas de un artículo. Al igual que el bloqueo que el gobierno cubano mantiene sobre su pueblo. Los cubanos están bloqueados de los restaurantes, los hoteles de lujo ¡hasta de sus playas! Todo es para uso y disfrute exclusivo de los extranjeros. Pero, repetimos, ya todo esto lo hemos comentado y casi estamos acostumbrados a dicho escenario. Lo que nos ha sorprendido, con una conversación que tuvimos recientemente con un guajiro (campesino cubano), es que el socialismo ha casi acabado también con las frutas típicas cubanas. Es publico y notorio que con el afán de sovietizar a la industria azucarero, Ernesto Guevara, alias “Che”, arrasó con hectáreas y hectáreas de árboles frutales en la región oriental, a fin de que pudieran funcionar las “combinadas soviéticas”. El aventurero argentino no solo acabo con los árboles frutales sino que acabo también con la industria azucarera. De mas de 150 centrales azucareros que daban trabajo a una gran parte de nuestra población campesina, ya solo quedan funcionando apenas 45. De siete millones de toneladas de azúcar producidas en 1958, el año anterior a ocupar el gobierno la revolución socialista, este año solo se produjeron apenas un millón doscientas mil toneladas. La “azucarera del mundo”, como llamaban a Cuba antes del socialismo, por segundo año consecutivo ha tenido que IMPORTAR 200,000 toneladas de azúcar. . De acuerdo a nuestra conversación con este joven campesino, de la región del Cuyaguateje, en Pinar del Río, el mismo desconoce LA MAYORIA de las Frutas Cubanas. Aun cuando apenas solo había probado algunas durante su vida, conocía los mangos (aunque no las distintas variedades que disfrutamos los afortunados que vivimos nuestra juventud en la isla antes del socialismo). También conoce la piña, el coco, la mayor parte de los cítricos. Llego a probar el mamey y otras de las frutas que abundaban en Cuba, durante su estancia en Miami. Pero, lo que motiva esta nota, lean bien, este guajiro cubano no conocía.... no había visto nunca, ni siquiera había oído hablar de ellas, las siguientes: el caimito, el plátano manzano, el anón, la chirimoya, la guanábana... Como final de esta corta nota, debo decirles, que de acuerdo a este joven guajiro, el plato típico del campesino cubano, EL AJIACO, en el único país del mundo donde no se puede hacer es precisamente en Cuba.- |
| ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA ARGELIA VIZCAINO El Ajiaco Criollo |
| El plato más representativo de la cocina cubana En 1570, se comía en Cuba mucho maíz guisado en distintas formas, acompañado del casabe que era más asequible que el pan, por la falta de trigo. Entre los platos que se veía frecuentemente en las mesas de entonces, encontramos el Ajiaco, versión americana de la olla española, surgida con seguridad por la falta de los ingredientes europeos y tener que utilizar necesariamente los del país. La receta de Doña Dolores Gómez de Dumois (la primera mujer en Hispanoamérica en hacer cocina en televisión) nos dice que contaba entre los ingredientes principales con yuca, plátanos verdes y pintones, cebolla, ajíes, ajos, tomates, comino, sal, limón, ñame, malanga blanca y amarilla, boniato, calabaza, desde luego el maíz tierno y lo fundamental, las tres clases de carne: tasajo, falda de res y costillitas de cerdo. Nos relata Octavio R. Costa en «Imagen y Trayectoria del Cubano en su Historia», Tomo I, que la Condesa de Merlin observó en 1840 la preferencia que había por los platos sencillos y entre ellos los nativos como el Ajiaco, que se servía hasta en los palacios. «Miguel Aldama lo sirvió en el banquete ofrecido a José Antonio Saco.» Después de esta fecha, en 1856 se publicó el «Manual del Cocinero Cubano» que gracias a estar recogido en la Enciclopedia de Cuba editada por el esfuerzo del exilio en 1976, pudimos leer que este plato solía nombrarse «Ajiaco de Monte» y desde entonces contaba con las tres clases de carnes, aunque por no ser tan popular todavía la forma de refrigerarlas, solía ser tasajo de carne de res bien desalado, tasajo de cerdo ahumado y pollo o gallina frescos, que además de los ingredientes de la receta conocida de Doña Dolores, cuenta con chayote. En la misma enciclopedia encontré tres recetas de este guiso tan cubano: el ajiaco bayamés, el de Cárdenas y el ajiaco de Puerto Príncipe, con algunas variantes en la condimentación ya sea por el uso del perejil o el culantro. El más parecido de todos incluyendo el de Monte, con el que se conoció posteriormente en el siglo XX es el bayamés. En un diccionario editado en Cuba aparecía la definición de Ajiaco como: «Especie de sopa o puchero tradicional cubano confeccionado a base de carne y magro de cerdo y las más diversas viandas (tubérculos fundamentalmente) que forman parte de la dieta criolla. Por extensión se llama ajiaco a todo resultado de la mezcla de diferentes componentes.» De ahí que se le diga así en Cuba al popurrí musical. Por supuesto que consulté el «Diccionario de Cubanismos más usuales» de Pepito Sánchez-Boudy, porque sin éste, no podría mi investigación estar completa. El tiene varias acepciones, como es sinónimo de confusión, lío y hasta nos habla del «Ajiaco Conspirativo» que consiste en una conspiración destinada al fracaso, porque nadie sabe lo que hace. Una explicación más extensa y hasta poética la ofreció Don Fernando Ortiz, ese gran maestro de la cultura de Cuba, en una revista cubana de 1940, bajo el título de «Los factores humanos de la cubanidad»: «Cuba es un ajiaco(...) La imagen del ajiaco criollo nos simboliza bien la formación del pueblo cubano. Sigamos la metáfora. Ante todo una cazuela abierta. Esa es Cuba, la isla, la olla puesta al fuego de los trópicos... Cazuela singular la de nuestra tierra, como la de nuestro ajiaco, que ha de ser de barro y muy abierta. Luego, fuego de llama ardiente, y fuego de ascua y lento, para dividir en dos la cocedura... Y ahí van las sustancias de los más diversos géneros y procedencias. La indiada nos dio el maíz, la papa, la malanga, el boniato, la yuca, el ají que lo condimenta y el blanco xaoxao del casabe... Los castellanos desecharon esas carnes indias y pusieron las suyas. Ellos trajeron, con sus calabazas y nabos, las carnes frescas de res, los tasajos, las cecinas y el lacón... Con los blancos de Europa llegaron los negros de Africa y éstos nos aportaron guineas, plátanos, ñames y su técnica cocinera. Y luego los asiáticos, con sus misteriosas especies de Oriente... Con todo ello se ha hecho nuestro ajiaco... Mestizaje de cocinas, mestizaje de razas, mestizaje de culturas. caldo denso de civilización que borbollea en el fogón del Caribe.» Con esto deducimos que la forma de cocinar el Ajiaco nos la enseñaron los negros esclavos con «su técnica cocinera.» El ajiaco es considerado el plato más cubano, tal es así que dicen que en 1926 el presidente Gerardo Machado, tratando de promover al nacionalismo pidió al pueblo que los lunes consumieran productos del país, en lugar de los extranjeros, por eso se instituyó en nuestros hogares ese día para comer ajiaco, porque está compuesto por productos naturales de nuestra pródiga tierra. En Cuba, después de la caída del bloque comunista, a principio de la década de 1990, que implantaron un “Período Especial” por la escasez alimenticia tan crítica que se le impuso al pueblo, se puso de moda una especie de ajiaco, que por la falta de ingredientes originales (casi todos) se le llamó “Caldosa”. (Más sobre la Caldosa lea en esta misma página "Historia de la cocina moderna cubana"). En el exilio al ajiaco criollo lo confunden con el sancocho puertorriqueño, le pasa lo mismo que a nuestros ritmos populares que le llaman Salsa y dicen que no son cubanos. Esto no debe sorprendernos más, lo que sí no debemos permitir, — conociendo nosotros el verdadero origen— a nuestros propios compatriotas, que repitan estas cosas absurdas, porque cuando un hermano tiene este «ajiaco» (confusión) se lo debemos aclarar, para defender nuestro patrimonio nacional, nuestros logros, nuestra cultura, que es defender también a nuestra patria.- |
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| ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA ARGELIA VIZCAINO SOS: La cocina cubana agoniza |
| Desde hace varios años, más de una década, he venido escribiendo sobre el peligro de la pérdida de nuestras tradiciones culinarias. Hoy es un hecho casi inevitable, si no se toman esfuerzos rápidos y conscientes de todos los cubanos unidos. Les contaba en uno de mis artículos, que a finales de la década de 1980 y principio de 1990, a falta de los ingredientes para un típico Ajiaco Criollo, salió a relucir en nuestro empobrecido país la Caldosa de las Tunas, que recibió gran publicidad por la TV controlada, y desde entonces a cualquier yerba hervida, aunque sean silvestres, se le llamó Caldosa o Ajiaco, pero la Caldosa «se hace con cualquier cosa», y nunca será igual a nuestro Ajiaco Criollo, que es el plato más representativo de la cocina cubana. Pueden leer copiando http://www.mariaargeliavizcaino.com/c- Ajiaco.html , en la misma página publicamos una colaboración del destacado periodista José Luis Fernández, de La Voz de Cuba Libre, que tiene relación ya que como su título indica “Cuba: El único país del mundo donde no se puede comer su comida típica”. También he escrito sobre “Recetas modernas de la cocina cubana”, esas cosas tan espantosas e increíbles como son: Croquetas de huesos de pollo; Albóndigas de productos cárnicos; Picadillo de cáscara de plátanos; Bisté empanizado de hollejo de toronja. Pero hay otras gandofias como la ensalada de verdolaga; el picadillo que le llaman «extendido» o «enriquecido» con soya; el picadillo de «gofio»; el picadillo de Oca (ganso) que a veces se lo venden como pasta; el «Fricandel» hecho con extrañas sustancias molidas (huesos cartílagos, etc.) que en realidad la población no ha podido definir qué cosa es. Estos inventos son de cuando el llamado “período especial”, principio de la década de 1990, pero antes sufrimos la “ofensiva revolucionaria” en 1967-68, sin poder recibir las remesas de familiares en el exterior que ayudaran un poco nuestras necesidades, y ahí conocimos los huevos escalfados; el arroz con suerte (si te toca algo); las croquetas miracielo (que se pegan al cielo de la boca); el chicharrón de macarrones; el dulce de cáscara de naranja de china; etc. Es lógico que si no existían los ingredientes naturales no se pudieran elaborar nuestra comida habitual y la población tuviera que inventar con lo que encontraran, pero lo más triste y frustrante es que especialmente en Miami, en la no por gusto llamada Séptima Provincia o Capital del Exilio donde existe libertad, no se degusten todos los variados platos característicos de nuestra mesa. En mis primeras vacaciones al condado Dade en 1983, fuimos entusiasmados a La Pequeña Habana, y ahí descubrí que casi no se conocían los platos típicos de nuestro país, ni siquiera se vendían fritas, ni discos voladores y el sandwich Elena Ruz, lo escribían mal y lo preparaban peor, para colmo se ha generalizado confundir el Congrís con el Moros con Cristianos, y el Congrís se hace con frijol colorado y se diferencia del Moros con Cristianos en que este último es con frijol negro. El Congrís se originó en la provincia de Oriente, por la manera de guisar de los esclavos haitianos para sus amos franceses cuando emigraron a esta región. La etimología de congrís viene de ‘congo’ como le decían al frijol colorado, y de ‘du riz’, que es arroz en francés. Muchas personas creen que debe ser al revés, porque el que pinta gris al arroz es el frijol negro. Con los años, cada día hay menos testigos que vivieron en la Cuba de ayer (antes de 1959), y entre los que se han americanizado y los que continúan llegando conociendo solo de escasez y de hambre junto a los latinoamericanos, que tampoco saben del arte de sazonar de la mayor de las Antillas, este problema se ha agudizado. Cualquiera, sin asesorarse al respecto pone un negocio de cocina cubana y se cree que está todo bien con vender el “seguimiento”, como si arroz con frijoles negros fuera lo único que comíamos, para colmo, condimentado con ingredientes que nunca ha llevado, como culantro (que es de hoja larga), cilantro (que es el de hoja pequeña) apasote y otras yerbas. Es que en Cuba socialista al faltar las sazones típicas se acostumbraron al sabor del culantro para todo, ya que crece silvestre en cualquier jardín de una casa. Muy pocos en la actualidad están conscientes de las verdaderas tradiciones cubanas, por eso en muchos menú que dicen representar nuestra isla aparece el “churrasco”, y no es correcto que hagamos lo mismo que otros países hacen adueñándose de los logros de Cuba, sabiendo que el churrasco es típico de los gauchos argentinos, lo mismo le dicen “milanesa” a lo que siempre llamamos bisté empanizado. Igualmente el mofongo de Puerto Rico y el Mangú de República Dominicana no se puede confundir con el Matajíbaro de Camagüey ni el Fufú de La Habana. ¿Quién come en la actualidad por ejemplo: Cerence de Oriente; Salpicón camagüeyano; Frangollo de Bejucal; Polvorones matanceros; Salsa de Perro de Caibarién; Cafiroleta; Cusubé; Catibía; Tortilla de Regalo; Sangre Quemada; Quimbombó a la criolla; el habanero Brazo Gitano de Yuca; o Migas de Gato tan popular entre nuestros mambises? Casi ningún cubano. Me contaba la amiga y prestigiosa abogada de inmigración Laura María Pruna “apasionada al sazón y culinaria cubana” que viviendo en Miami, está “casi huérfana", ya que en hogares a donde la invitan a comer y "en restaurantes de supuesto 'goodwill', se te cae la quijada, ya que sus platos criollos, no sirven para nada.” Y me pone de ejemplo distintos lugares de relativa fama donde el congrís “parecía más a un gallo pinto nicaragüense” descolorido y el arroz sin desgranar; un bisté de res empanizado que el empanizado se despega de la carne y se hace viruta; el tostón está refrito y empapado en grasa; por una orden de boliche le dieron una tajada que parecía una “hostia de carne hervida y sin sabor”. Me menciona unos lugares de mucho renombre que se come como en “una cafetería universitaria” pues “no hay consistencia de calidad y menos abundancia”. Algunas amistades le contestaron que no se preocupara del resultado del plato, sino de la higiene del restaurante, tanto en la cocina como en los baños. Buen punto, pero pueden ir todos de la mano, no hay necesidad de aguantar mala comida por tener un lugar aseado, y viceversa. Otra amiga de Washington, DC, le dice que no se queje que allá arriba solo hay cuatro “restaurantes que no sirven para nada”. Pero es que da la casualidad que Miami es grande gracias a los cubanos exiliados, que Miami habla español por esa inmigración masiva de los nuestros hacia este lugar, ¿por qué soportar que no pululen restaurantes que sirvan nuestro inconfundible estilo con variedad y calidad si el voto cubano ha logrado hasta influenciar en las elecciones de esta gran nación? Parece que importa más la política que nuestra cultura cuando una es consecuencia de la otra y van las dos de la mano. Le contesto a mi respetada abogada entre otras cosas que a la comida de nuestra nación le ha pasado lo mismo que a nuestros artistas exiliados: son desconocidos en Cuba y en Miami, por eso me inspiró este artículo para hacer un llamado de auxilio a todos los cubanos de aquí, de allá o de acullá, para que unidos tratemos de proteger aunque sea la cocina tradicional y un poco a nuestros artistas. Yo sé que hay muchas cosas que salvar, pero por algo hay que empezar. Un país que pierde su cultura no podrá nunca encontrar el camino de la libertad, porque quien no ama lo suyo, no lo defiende, por eso el sistema totalitarista ha buscado la forma de crear el despego a la patria confundiendo los símbolos nacionales y a los verdaderos héroes, y en su nombre reprimen al pueblo haciendo creer que la única solución sea emigrar en busca de libertad, para poder tener la oportunidad de mejorar, sin que tratemos lo contrario, que se vayan del país los únicos que la destruyen. Los que salieron sin dañarse el sentido patriótico son los que mejores han mantenido la cubanía, los otros, lamentablemente hacen un clichés entre chusmería y un culto a Mogollón con Scarface, que dan lástima, sin contar otros que se pierden entre el ‘spanglish’ y las frivolidades de la sociedad de consumo, presumiendo de tradiciones que desconocen, y como se creen que saben, no investigan para tratar de aprenderlas. Pienso que los artistas, que son nuestros mejores embajadores culturales debían ser los primeros que se nos unan para tratar de conservar esta cocina que agoniza antes de que sea muy tarde, porque ellos mejor que nadie saben lo que representa ser ignorado en nuestro país y en la capital del exilio. Juntos podríamos hacer una obra de caridad y quien quita que salvando el arte culinario cubano, se popularicen también todos los profesionales del espectáculo que están bloqueados, y muy pronto regresemos a la Cuba libre que tanto añoramos, para volver a ser un país reconocido en el mundo por su música, baile, azúcar y sabor. Profesionales del espectáculos y medios de comunicación que deseen colaborar conmigo, envíenos el nombre de su receta favorita cubana escribiéndome a mariaargelia@hotmail.com. |
| EN esta página: 1.- Cuba: El único país del mundo donde no se puede comer su comida típica. Por José Luis Fernández 2.- El Ajiaco Criollo. Por María Argelia Vizcaíno 3.- SOS: La cocina cubana agoniza. Por María Argelia Vizcaíno 4.- La cocina cubana se salva. Por María Argelia Vizcaíno |
| ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA ARGELIA VIZCAINO La cocina cubana se salva |
| Sin darme cuenta he destapado una caja de Pandora, y que alegría me ha dado, porque descubrí después de publicar mi artículo titulado "SOS: La cocina cubana agoniza", que no estoy sola en este aprendizaje de la incultura cubana... perdón... debí decir en este empeño por dar a conocer nuestros valores culturales, porque en realidad hay muchos compatriotas preocupados como yo por el deterioro y pérdida de nuestra verdadera costumbre culinaria y por el gran desconocimiento sobre nuestros artistas exiliados, en Cuba y en el exterior. Entre tantas cartas recibidas contándome su propia experiencia al visitar restaurantes que dicen vender comida típica cubana o visitar amistades que presumen cocinar muy bien nuestra típica sazón, escojo algunos comentarios, porque lamentablemente por espacio no puedo ponerlas todas. Estoy segura que muchos de los que me leen también coincidirán con sus planteamientos y aprenderemos con sus conocimientos. El apreciado lector, el Sr. Jorge Rodiles, un santiaguero, residente de Tamarac, Florida, me pregunta: ¿Conoce usted el matahambre hecho con yuca rayada?... Sino, le puedo enviar la receta. Es como una panetela. ¿Conoce el afió?... es una raíz solo de Oriente (de la sierra principalmente)... Deliciosa... También le puedo enviar recetas... Nunca lo encontré en USA pero recientemente 'una tienda de víveres popular en el sur de este estado' la tiene. En Puerto Rico y Venezuela donde abunda le llaman Apio. Para los cubanos el apio es lo que llaman aquí 'celery'. Recuerdo que el 'matahambre' se llegó a elaborar con los sobrantes en las dulcerías, y lo vendían muy barato, pero desde 1856 aparece su receta a base de yuca en el "Manual del Cocinero Cubano". Sobre el afió, entiendo por la descripción de que es el llamado Apio criollo o apio en Venezuela y Puerto Rico, Virraca en Perú, y Zanahoria blanca de Ecuador, debe ser la Arracacha de Arracacia xanthorriza que sus hojas son como la espinaca. Mi amigo Arturo M. Del Monte, presidente de MAD Del Monte Media Corp, me menciona algo muy parecido que conoció en Oriente que le llamaban yuca sagú, pero sus hojas son lanceoladas largas, parecidas a la del plátano. El Sagú es como la Yuquilla, pero ésta echa la raíz conjunta y el sagú lo hace por separado. Por lo que tanto sagú, la yuquilla como la arracacha se come su tubérculo o raíz, y dicen son deliciosas. Un experto en el arte culinario y acucioso investigador y seguidor de las tradiciones cubanas, el Sr. Agustín Cantens, residente de Miami me dice: Tiene muchísima razón sobre la comida cubana que ponen en la mayoría de los restaurantes “cubanos” de Miami. El boliche parece una carne asada nica, lo mismo que los moros o sea arroz con frijol negro; los empanizados Ud lo ha dicho y la carne no sabe a nada, nunca ha sido adobada, y como utilizan las especies que en Cuba casi ni se conocían. De lo mismo se lamentó Sonnia Pérez: Te cuento que ayer estuve por (...) Fíjate que lo que más me “chocó” es que había un matrimonio cubano ya bien mayorcitos y el señor se refirió al Congrís le dijo Moros, yo le rectifiqué y le hice la misma historia del Congrís y de los Moros de tu artículo, y la esposa me contestó que ellos eran del pueblo de Pericos y que en Cuba se llamaban como ellos decían, al de frijoles negros: Congrís y al de frijoles colorados: Moros con cristianos. (...) me quedé decepcionada al pensar que familias cubanas, no sabían ni realmente como se llamaban nuestros platos típicos, y mucho más, siendo ya tan mayores. Le ha pasado igual al coterráneo Héctor Molina en New Jersey: Me alegra mucho el saber que no soy el único que defiende los platos cubanos, especialmente estableciendo la diferencia entre el congrís y el moro con cristianos; pero como tu dices, lo que más duele es que sean los propios cubanos los que cuando se hace la salvedad te respondan: “bueno, da lo mismo, al final es arroz con frijoles”. Por eso es que escribo este tipo de artículo, que tanto desearía leyeran todos los que trabajan en los medios de comunicación para que informen a su audiencia o lectores, pero desgraciadamente, ya cualquiera está detrás de un micrófono y demasiados escriben por Internet sin detenerse a investigar y corroborar sus datos. Lo mismo le sugiero a todos aquellos que decidan cocinar comida cubana, no importa su edad o nacionalidad, que se guíen por los libros, muy personalmente les recomiendo Cocina de Doña Lola, de Doña Dolores Gómez de Dumois; Cocina al Minuto de Nitza Villapol y Martha Martínez; o Comidas Criollas en Ollas de Presión por María Teresa Cotta de Col. Por supuesto, cada cual cocina a su gusto en su casa, pero si vamos a representar la cocina típica cubana debemos hacerlo lo más auténticamente posible, usando las verdaderas recetas, por algo los Chef tienen que ir a la escuela, hay que leer, estudiar, la composición de los alimentos para combinarlos es muy importante y sobre todo, conservar la historia del lugar, que los cubanos estamos perdiendo. Esto no sólo ocurre en los Estados Unidos según nos relata mi también coterráneo Jesús Núñez García, de la ciudad de La Orotava, en Isla de Tenerife, Canarias: Aquí sucede lo mismo, así como en Madrid y en París, donde tengo un flat. A veces me voy a comer una langosta en La Coupole, y lo que sirven no tiene nada que ver con aquellas maravillas que comíamos en Boca de Jaruco o en La Terraza de Cojímar. Otra gran cubana, la Sra. Martha Pardiño me corrobora, lo que dije en mi escrito: Yo tengo un libro de cocina de Cuba que compré aquí en Miami en una farmacia cubana en los primeros años de exilio (1962) para aprender a cocinar. En ciertas recetas que aquí le ponen cilantro y culantro, eso no existe en la comida cubana. Es que los cilantreros son de Centroamérica y México principalmente, y el culantro lo vemos más en algunas comidas de Puerto Rico, pero en Cuba, que no era común se hizo popular hasta el punto de abusar de su uso, después de la escasez de los condimentos típicos, incluso eso trajo como consecuencias que se perdiera la costumbre de usar perejil, tan socorrido en la cocina de nuestra abuelitas, como los ajos, el comino, laurel, orégano, ají y cebolla. Debido a esa austeridad impuesta por los castristas la periodista y locutora María Luisa Morales me narra como la Caldosa es un engendro que está unido directamente a las celebraciones cada año por la llegada del 26 de julio, un relato que merece un espacio aparte, porque es muy importante que se conozca y no le puedo quitar ni un punto ni una coma, y ahora el espacio no da más. El bajista amigo Rafael Almazán se acordó de un postre que hacía su mamá que se llama “Yemas Dobles” súper dulce, y riquísimo, pero necesita conseguir la receta. Y el periodista Enrique Artalejo nos recuerda que en Matanzas le dicen a la malanga guagüí y en otros lugares Yautía. También mi coterráneo Pepito Gregorich me envía un enlace muy interesante con relación a mi artículo. Me halaga sobremanera las letras que me dedica el valiosísimo dramaturgo cubano Rodolfo Pérez Valero con su apreciación sobre mi escrito, lo mismo que lo hiciera la destacada compositora y escritora Mari Lauret. Sus anotaciones sirven para dar continuidad a este tema que por lo que veo, le interesa a muchísimos cubanos. También a mi compueblana Matilde Hanna, de Burbank, California, le pareció un escrito fabuloso y desea que no se pierdan nuestras tradiciones agregando: Me hace pensar la verdad de tus palabras porque yo, por ejemplo, llegué aquí de 10 años y lo que cocino “cubano” es por recuerdo, que de verdad, se pierde con los años. La nota simpática la pone el excelente comediante cubano Bobby Leonard: Madrina, es la mejor comparación que he escuchado en años... felicidades.... nadie sabe quien es Bola de Nieve, Blanca Rosa Gil, ni Germán Pinelli, pero todos saben quien es Daddy Yanki. y... otrosssssss. Preguntas por una carne mechada y nadie sabe, pero si le preguntas a los moninas y los consortes por un arroz frito te dicen que es lo mejol de lo mejol asereeeee. Gracias a personas como todas estas que nos narran sus experiencias y nos dan sugerencias, es que seguimos aprendiendo sobre nuestro país y podemos escribir sobre nuestra historia para que futuras generaciones más interesadas que las de ahora traten de conservar nuestro folklore, como no hemos sabido hacerlo nosotros. Agradezco a todos por dedicar su valioso tiempo leyéndome, porque sé que estamos enriqueciéndonos de cubanía, y en especial a los que se molestaron escribiéndome estimulando mi trabajo, por ustedes nos damos cuenta que la cocina cubana no solo se salva también nuestros artistas en el exilio, ambos desconocidos en Cuba y en Miami, y tengo la esperanza de que seguirán siendo nuestros embajadores culturales, siguiendo las enseñanzas de Martí, como me recuerda Mari Lauret: “La gastronomía, como bien dices, es un aspecto fundamental de la cultura de cada país. Así como la cultura, es fundamental para ser verdaderamente libres. Ya lo dijo nuestro Apóstol: ‘SER CULTOS, PARA SER LIBRES’”. |