ESPERE UN
POCO PARA
QUE TERMINE
DE CARGAR
TODA LA
PÁGINA.
GRACIAS
¿Qué hacer con el penco?

Original de María Argelia Vizcaíno, 5 de
febrero de 2007

En un país tropical del continente
americano, donde no existen leones, el
animal más feroz es el que se adueña del
reino. Así ha gobernado un tiburón, que se
bañaba y salpicaba; un asno con garras; y
hasta una grulla con pata de palo, que se
fue volando para regalarle el poder a un
caballo.

El equino perfeccionó la corrupción y el
sistema represivo, convirtió la dictadura en
tiranía y despotricó a sus anchas por casi
medio siglo. Pateó a todo el que no le rendía
pleitesía, relinchó cuando sus ideas no eran
acatadas, y trató de aplastar a todo el que
no pensaba como él. De sus equivocaciones
culpaba siempre al totí sin darse cuenta que
su mayor error fue creerse inmortal y
echarse a los gusanos como sus enemigos,
y al transcurrir los años, acabó su vida como
menos se lo imaginaba.

Mientras se creía omnipotente utilizó para su
provecho a todos los animales, y a los que
no le servían los eliminaba, aunque fueran
sus aliados y de su misma clase, por ese
refrán que dice que "yegua que corcovea no
es buena para carretón", mandando al burro
delante para que no espante.

Como estaba consciente de todo el daño
que causaba, tenía miedo de aquel que
pudiera oponérsele, y adiestró unos perritos
para que lo defendieran a costa de su
propia vida. Andando con esa fiera (llamada
en latín Equus caballus) aprendieron a
vigilar, atacar, morder y despedazar. Y
aunque perro lamiendo no engorda,
sobrevive; se sintieron que eran los
herederos del trono que tenían que cuidar.

El camaleón se adaptó rápido cambiando de
color de acuerdo a la situación, otros
empezaron a chuparle el rabo a la jutía para
poder aguantar el calvario, y a muchos la
situación insoportable les hizo que le
entraran guayabitos en la azotea.
Las aves migratorias no regresaron y las
aves locales empezaron a emigrar, y les
quitaban todos sus bienes y el sagrado
derecho a vivir en su tierra y así y todo,
como la mayoría quería espantar la mula, a
algunas les cortaron las alas, y a otras las
encerraban o las mataban si las sorprendían
en el intento. Hasta la jicotea quiso volar y
se rompió el carapacho.

En menos de lo que pestañea un mosquito,
dejaron a todos como el gallo de Morón, sin
plumas y cacareando. Y hasta la luz de los
ojos del cocuyo se la quitaron. Por
supuesto, había sus excepciones, muy
limitadas, como los zorros, que comían como
puercos arrastrándose como el majá. Y el
mono, que hace todo lo que ve, pero no se
fía ni de su rabo, igual que el cochino de
monte, sabe de qué palo rascarse. Por eso
se comunicaban en voz baja porque detrás
de un matojo puede que haya un chipojo.
De todas formas cuando los apretaban un
poco hablaban más que un cao, de ahí que
aprendieron rápido que lo mejor que tenían
que hacer era como la cotorra vieja, no
hablar, porque el único que podía decir lo
que quisiera era el caballo, repitiendo
mentiras, amenazando, manipulando la
información y a veces llorando como el
cocodrilo. Penosamente, sabiendo el
engaño de que eran víctimas, las focas
aplaudían a más no poder, porque el miedo
es más fuerte que la ética.

Pero los que menos moral han tenido son
los papagayos amaestrados que deambulan
por el mundo aprovechándose de las
ventajas de vivir en democracia, haciendo lo
que no se permite en su tierra, repitiendo
los mitos creados por el caballo, insistiendo
que los gusanos exiliados son asalariados
del imperio, cuando los únicos que reciben
dinero de un gobierno y mal habido, son
ellos que compiten con las ratas de cloaca.

Los pobres guanajos eran los únicos que le
creían de corazón al caballo y trabajaban
más que un burro, pero de nada les valía
porque morían como ratón en ferretería, ya
que no había ni donde amarrar la chiva. Al
pez le pareció buena la carnada hasta que
se enganchó en el anzuelo, es que para
algunos el dolor tiene que ser muy fuerte y
sentirlo en carne propia para poder
reaccionar. Ya era muy tarde para bajarse
del tren, había que aguantar como un toro,
porque ni el tigre de la Malasia podía
solucionar que no le cayera comején al
piano.

Claro que hubo gallitos de pelea que se
reviraron, pero a los que no mataron los
volvieron gallinas a fuerza de palos, poca
comida, enjaularlos, hostigarlos, o
deportarlos. Y mientras más gallinas hay en
un gallinero, más porquería y menos huevo.
Al chivo no le valió hacerse el loco porque lo
hicieron chilindrón, sólo la gatica de María
Ramos tiraba la piedra y escondía la mano.

En otras partes del mundo cacareaban,
chillaban, berreaban, dando soluciones.
Porque para todos, a excepción de los
animales acuáticos, les es muy fácil nadar
fuera del agua. Increíblemente desde el
exterior quienes no han tenido que soportar
el dolor de las pateaduras directas o
indirectas del caballo han permanecido,
algunos indiferentes, otros alborozados,
convirtiéndose en cómplices por intereses
mezquinos, por ignorancia o por un cobarde
chantaje. Es vergonzoso su solidaridad con
la injusticia. Otros muchos nunca han
comprendido que cuando la araña se fue a
tragar la mosca, ya la tenía enredada en la
tela.

Los perros molestaban más que las ladillas
por orden directa del caballo y cuando
atacaban a sus propios hermanos, los gritos
no los defendían. Empezaron a perseguir,
no sólo a los que pensaban diferente,
también a los indefensos pargos, a las
chernas, los patos y gallaretas, aunque a
veces alguna guabina se les resbalaba,
porque cuando llueve mucho hasta los
sapos se ahogan.

Los pobladores de ese lugar parecían
conformarse con esos bueyes que tenían
para arar, creyendo que bicho malo nunca
muere, y que no valía que le dieran candela
como al macao. La mayoría deseaba huir
como única alternativa para poder vivir
libremente, otros decían que desde lejos
podían ayudar más a sus hermanos
atrapados, pero por mucho que el aura
vuele siempre el pitirre la alcanza. De nada
ha valido poner tierra por medio, cuando lo
que hay que exterminar es el mal para
encontrar remedio.

Y cuando más contenta saltaba la rana, se
le partieron las patas. Todos sabemos que
lo que sí no perdona a ningún ser vivo es el
almanaque, siempre nos pasa la cuenta.
Gracias a los años el caballo se volvió un
penco, y para colmo excrementado. Por esto
los perros se asustaron, saben de sobra
que detrás del jefe les toca el turno a ellos,
y muerto el perro se acabó la rabia. Se
creyeron todo ese cuento del caballo
grande ande o no ande, y no fue así, le
llegó la hora de dejar de andar, e idearon
ocultar su gravedad, hasta decidir qué
hacer con el cuerpo inerte del penco.

La idea inicial tuvieron que cambiarla. Es
que hubo una época en que le aseguraban
que el poder les duraría una eternidad, y
era la moda embalsamar a los mandatarios
despóticos cuando morían, para seguir
obligando a futuras generaciones a
adorarlo. Pero esos pueblos al ser liberados
se vengaron de la momia exhibida, y ahora
los perros creyeron que no era oportuno
embalsar al equino en jefe.

Pensaron entonces mejor incinerarlo, para
distribuir por todo el país sus cenizas y cada
población tuviera un lugar donde se pudiera
obligar a venerarlo, rememorando sus
arbitrarias consignas y repitiendo todas sus
diatribas y artimañas inverosímiles para
seguir subyugando a los que queden bajo
su dominio. Así se esparcirían las patas en
el lugar donde dio sus primeras patadas; la
cabeza en el sitio donde maniobró sus
macabras ideas para obtener el poder
absoluto; sus dientes donde más se rió de
su pueblo. Pero al llegar a la parte de su
trasero, se asustaron los perros, porque
tendrían que distribuirlo por toda la nación,
ya que ha llenado el país entero de
excrementos, y eso les haría recordar la
forma tan inesperada como terminó sus días
escatóficamente.

Entonces, se reunieron en su "mesa
retonta" para preparar un entierro
convencional, pero que fuera algo
estrepitoso que nunca antes se hubiera
visto en el mundo, y se dieron cuenta que
de esta forma el que fue un caballo salvaje y
que quedó convertido en penco terminaría
lleno de gusanos, los que tanto despreció
porque no estaban de acuerdo con sus
ideales totalitarios. Esos gusanos a los que
siempre creyó que los había vencido en
todos los frentes y todas las batallas,
finalmente le ganarían la guerra.

Por eso los perros no saben como dar la
noticia del fin de la vida del penco, porque
no han podido resolver el destino de su
cadáver. Esto me recordó un trabalenguas
de mi infancia: "Un gusano tuerto, yo vi en el
huerto, comerse el cuero de un caballo
muerto".

Y mi coterráneo el Padre Luis García me
recordó una décima popular al respecto:

El caballo se enfermó
y tan enfermo se puso
que el veterinario ruso
enseguida lo atendió.
Tan débil lo encontró
que al levantar la montura
viole las mataduras
tan rellenas de gusanos,
que dijo al pueblo cubano:
!!El penco no tiene cura!!

Moraleja: El gusano nunca ha respetado
categoría del muerto.-


Opiniones y sugerencias bienvenidos escribiendo
a mariaargelia@hotmail.com. Más trabajos de la
autora puede encontrarlo visitando
www.mariaargeliavizcaino.com
El libro "Guanabacoa la Bella"
TOMO I
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com
Copyright © 2008 María Argelia Vizcaíno
Las fotos trucadas del tirano Castro -  Parte #1 año 2006
Parte #2 año 2009
Parte #2 - Fotos 2009
  Los comunistas y cómplices del sistema totalitario que impera en Cuba
desde 1959 se empeñan en mostrar siempre mentiras, que sólo se creen los
ingenuos que desconocen su maquinaria represora.
 Desde que el tirano de Cuba no ha podido salir públicamente no hacen más
que crear maniobras, como la muestra de diferentes fotos que evidentemente
son retocadas.
   Si está tan bien de salud ¿por qué no sale en vivo aunque sea unos
minutos?
   Ni siquiera el día que conmemoraron los 50 años de la huída de Batista,
pudieron mostrar su repudiado rostro (2 de enero, 2009).
El excelente periodista argentino Christian Sanz de www.periodicotribuna.com.
ar
ha hecho un gran trabajo al respecto. Debajo, nosotros agregamos lo que
también notamos.

Sanz se pregunta:
  El hecho de que Cristina Fernández de Kirchner estuvo en Cuba en los
últimos días, no es motivo de discusión alguna. Las fotos de su viaje y el
protocolo de lo realizado en la isla, dan fe de lo sucedido. Sin embargo, hay
una cuestión que genera grandes dudas y tiene que ver con la visita personal
de la primera mandataria a Fidel Castro.
  Hace ya dos meses que el ex presidente de Cuba no recibe a nadie y existen
especulaciones respecto a la posibilidad de que no esté vivo ya. Entonces, si
no suele recibir a nadie, ¿por qué Fidel recibiría a Cristina?
(no recibió al presidente de Panamá, ni al presidente de Ecuador, ni a la presidenta de Chile,
todos de la izquierda) .

  -¿Por qué Cristina dijo primero que lo vio de uniforme y luego se corrigió y
habló de que vestía jogging?

  -¿Por qué en el diario cubano Granma se asegura que la charla duró 40
minutos y Cristina habló de 30?

  -¿Cómo se entiende que Cristina asegurara que Fidel cree "sinceramente"
en Barack Obama, mientras que este último habría escrito que tiene muchos
interrogantes sobre su persona?

  -Siendo Cristina una persona que suele dar detalles puntuales —incluso
irrelevantes— en sus disertaciones, ¿por qué no puntualizó sobre un
encuentro que posee un enorme interés público a nivel internacional?

  -¿Por qué no quiso explicar cómo se gestó el encuentro?

  -¿Por qué Castro, otro gran detallista de lo irrelevante, no dijo más que
vaguedades y dedicó casi la mitad de su supuesta misiva a hablar de la charla
de Cristina en la Universidad de La Habana?

  -¿No es raro que Fidel escriba esta oración respecto a Cristina: "es capaz de
proteger sus derechos cuando viaja a otro país, imponer un número de horas
para hacer ejercicios y adaptarse, lo cual todos respetan"? ¿Cuándo en
alguna de sus anteriores misivas escribió algo semejante?

  -Finalmente, este periódico intentó hablar con fuentes de Cancillería y sólo
hubo hermetismo como respuesta. ¿Por qué tanta reserva ante un encuentro
tan importante?

  ...según hizo trascender el propio gobierno, "el vicecanciller cubano
Alejandro González Galeano, le entregó a la Presidenta el material fotográfico
del encuentro que la jefa de Estado mantuvo con Fidel Castro el miércoles en
La Habana. El diplomático le dio a la mandataria esas fotos durante la cena
ofrecida anoche por Chávez".
  Por si no quedara clara la idea, puntualiza el comunicado que el vicecanciller
González Galeano viajó especialmente a Caracas con el fin de entregar las
fotos del encuentro. Esto abre dos interrogantes: por un lado, se habla de
"fotos", en plural ¿Dónde están las demás imágenes? En el sitio oficial de
Presidencia de la Nación, lugar donde deberían por lógica aparecer las tomas,
sólo está la que trascendió en los medios en las últimas horas. Por otro lado,
en plena era digital, ¿cómo es que la foto no se entregó a Cristina en el
preciso momento de tomarla?
Esta imagen no fue publicada en ningún diario cubano, hasta el momento
Lo primero que puede observarse acercando la imagen de Cristina Fernadez de Kirchner y
el tirano Fidel es la diferencia de pixelado entre la cara de uno y otro. Véase  que la calidad
del rostro de la mandataria argentina es técnicamente diferente que la de Fidel. (
Christan
Sanz de
www.periodicotribuna.com.ar)
  En la misma foto, si se observa el rostro de Fidel y se lo compara con lo
poco que puede verse de su pecho, podrá observarse la diferencia de color.
Es como si se hubiera agregado la cabeza de Fidel al cuerpo de otra persona.
  Finalmente, dos detalles finales: el jogging que viste Fidel no aparece en
ninguna otra foto del líder cubano y su rostro tiene pocas "manchas de la
edad" en relación a otras fotos que han visto la luz pública en los últimos
meses.
  Un especialista en edición de fotografías consultado por este medio admitió
que "la foto está obviamente trucada, la cara de Fidel está doblemente
pixelada que la de Cristina ¡y que su propio jogging! Esto lo podés probar vos
mismo cortando una parte de la superficie de ambas partes de la foto y
comparándolas. A su vez, la más arreglada es Cristina, que le han hecho un
perfilado sobre el lado derecho de la mandíbula y los ojos están más
pixelados que las mejillas. El cuerpo de Fidel es en realidad el de otra
persona y le insertaron una foto de su cabeza, el recorte de la barba lo delata
(...) No parece el cuerpo de Fidel, comparado con otras fotos en esta tiene
hombros más anchos. Hoy en día con cualquier programa de edición de
imágenes, podés retocar cualquier foto".

Otros detalles proporcionado por el periodista Sanz puede leerlos visitando
directamente
www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=4841
A mí me llamó la atención estos otros detalles que encontré al
revisar la foto en mi programa de adobe photoshop.
La expresión de sus ojos me recordó a la que vemos en el museo
de cera, de alguien que no tiene vida.
¿Cuál es la idea de no decir la verdad?

Algunas posibilidades a mi entender:

1.- Que el pueblo cubano tenga una explosión social espontánea e
incontrolable.
2.- Que en el exilio celebremos, que de todas formas vamos a
celebrar, aunque nos hagan esperar años.
3.- Mantener a Chávez en Venezuela, que es el que los subsidia, ya
que se dice en el mismo que al morir Castro también Chávez muere
políticamente.

Sólo unas observaciones que comparto con los amigos de la
democracia, que pueden ver con los dos ojos.
      
Atentamente,
María Argelia
www.mariaargeliavizcaino.com

Sobre la muerte de un demente

Por Carmen Karin Aldrey

  Yo quería que se muriera, pero no ahora, sino hace mucho,
mucho tiempo atrás. Lo quería muerto cuando mi Central se
vio invadido por unos barbudos extraños, con pinta de
forajidos mataindios, y tuvimos que aprender a hablar en voz
baja. Lo quería muerto cuando el divorcio por causas
políticas nubló mi hogar. Lo quería muerto cuando a mi padre
se lo llevaron una madrugada bajo los cargos de alta traición,
delito que sin ser argumentado con pruebas fehacientes, lo
confinó a nueve años de prisión en las mazmorras de la
cárcel de Boniato. Más lo quise muerto cuando aquél hombre
alto, de ojos claros y hermosos, alegre, dicharachero, me lo
regresó el tiempo con el pelo blanco, el cuerpo esquelético,
la mirada perdida, los riñones hecho polvo a causa del
maltrato y el hambre.

  Lo quise muerto cuando me internaron en una beca
inmunda donde las makarenkos, la nueva Gestapo del
submundo, me avasallaban con sus arengas y sus alaridos
de histéricas rabiosas. Lo quise muerto cuando me llevaban
como ganado a recoger café en las montañas con apenas 13
años de edad. Lo quise muerto, enterrado, comido por los
alacranes y las alimañas, cuando mi adolescencia se vio
entre rejas -espantoso lugar Empedrado y Monserrate. Lo
quise muerto, fuera del único mundo que conocía hasta
entonces, cuando me sentaron en una calle habanera para
que como a María Magdalena, me apedreara la chusma y
recibiera mi merecido por ser extraterrestre.

  Lo quise muerto cuando mis amigos desaparecían en el
océano, ametrallados o ahogados, cuando los encerraban
en la UMAP o les bajaban los pantalones en los carnavales
para saber bajo qué atrevida indumentaria ocultaban sus
penes. Lo quise muerto cuando los perse guían por no
querer ir al Servicio Militar Obligatorio, cuando los arrojaban a
las celdas cubiertas por el mar, plagado de tiburones, en ese
infierno que fue el Morro, y cuando los hacían trabajar en
granjas al otro extremo de la isla para que sus familias no
pudieran ir a visitarlos.

   Lo quise muerto cuando me impidieron estudiar y mis
tardes se limitaban a escuchar desde mi encierro de “prisión
domiciliaria”, las estaciones americanas que se filtraban por
el radiecito ruso que mi madre se había ganado en el trabajo
por romperse el lomo. Lo quise muerto cuando los Comités
de Defensa de la Revolución, nos denunciaba por
peligrosidad social, y cuando me citaban de la Seccional
para prohibirme acudir a las actividades públicas como los
carnavales o los festivales de música.

   Lo quise muerto, con la boca cocida y el estómago
perforado, cuando veía a mi madre taparnos con las colchas
raídas y hacer colas kilométricas en el Copelita, para traer
helado y así poder hacernos chocolate caliente en las
noches invernales. Lo quise muerto, atravesado por puñales,
vi olado por el trasero en cuatro patas, cuando por falta de
ambulancias mi madre muere a destiempo y mi hermana
fallece por negligencia médica y mal diagnóstico en un
hospital. Lo quise muerto, hecho pedacitos, convertido en
ceniza, cuando tuve que cerrar los ojos y emigrar, dejando
detrás las calles de mi ayer envueltas en la bruma de la
resignación.

   Ahora no quiero que muera, quiero que esté vivo para que
sea juzgado en esta tierra, para que sea humillado, ultrajado,
desvestido y torturado, aunque su demencia no le permita
comprenderlo ni sentirlo.

"Lo esencial es invisible para los ojos"  
-El Principito, Saint Exupery-

  
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